Crítica

'The Bite': coronavirus y zombis en una sátira pandémica que crece a medida que enloquece

Cartel de 'The Bite'

Desde que el Covid-19 irrumpió en nuestras vidas para alterar el mundo que conocíamos, son muchos los creativos que han tomado la pandemia como inspiración de sus obras audiovisuales. Primero nacieron las series confinadas, de las que en España hubo un buen 'atracón'. Después, otras ficciones introdujeron tramas sobre el virus e incluso nacieron títulos como Besos al aire centrados exclusivamente en las vivencias de los meses más duros del confinamiento. Ahora, con el final cada vez más cerca, los hay que se atreven a sanar desde la sátira unos días que muchos aún no han podido superar.

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Este último es el caso de The Bite, la nueva serie de Robert y Michelle King (The Good Wife) que llega a Movistar+ este sábado 23 de octubre dispuesta a dar un bocado a un trauma global con los zombis como ingrediente extra. Un híbrido de comedia, drama y terror que empieza siendo más realista de lo que somos capaces de admitir, y que pronto se convierte en una propuesta absolutamente surrealista y divertida.

Audra McDonald (The Good Fight) y Taylor Schilling (Orange Is The New Black) son en la ficción Rachel y Lily, dos vecinas de un barrio de Nueva York que sobrellevan el encierro por el coronavirus volcadas en su rutina. La primera es doctora y atiende a sus pacientes por videollamada, y la segunda busca convertirse en una autora de éxito mientras se gana la vida con sesiones virtuales de BDSM.

Todo parece estar en orden -dentro del contexto- hasta que una extraña y mortal variante del virus empieza a extenderse de forma inesperada y ambas se ven luchando por su supervivencia en un mundo en el que ya no basta con ponerse una mascarilla y rociarse con gel hidroalcohólico para protegerse.

Esa nueva cepa nada tiene que ver con la delta o la británica, sino con unos mordiscos que desencadenan una 'fiebre zombi' al más puro estilo The Walking Dead. Si en la serie BrainDead los King recurrieron a los alien como trasfondo paranormal de su sátira social, en The Bite son los muertos vivientes los que piden paso para llevar al extremo unas tramas con sello propio. En 2016, su ficción para CBS no pasó de la primera temporada. Cinco años después vuelven a intentarlo con una temática que esta vez sí nos toca a todos por igual, y que a su vez bebe de sus trabajos previos.

Una serie sobre COVID-19 que sí aporta

En el primer tramo de su capítulo piloto, al que ha tenido acceso verTele antes de su estreno en España, la serie introduce al espectador en las vidas de las dos protagonistas. Dos personajes que tendrían cabida en los universos de cualquiera de las series firmadas por el dúo de showrunners, que llevan sus ya clásicas tramas de inseguridades, infidelidades, secretos y política a un contexto pandémico.

De entrada, The Bite ofrece al espectador poco más que la curiosidad de verse reflejado en el espejo del confinamiento, donde todos en mayor o menor medida encadenamos una videollamada con otra y nos adaptamos al teletrabajo como buenamente pudimos. La fatiga de sumar días y días entre cuatro paredes, los impulsos de saltarse el encierro y el drama por estar lejos de los seres queridos son algunas de las situaciones que revivimos a través de Rachel y Lily. Sin embargo, lo que llega en los minutos finales es lo que realmente merece la pena de una serie que crece a medida que enloquece.

¿Quién no ha llegado a pensar, en los momentos más surrealistas del último año y medio, que lo único que "nos faltaba" era que llegara una horda de zombis? Una idea irracional que los King explotan con más comedia que terror, y que da la posibilidad a esta serie de erigirse como la única de las ficciones sobre coronavirus que puede aportar algo a un público que bastante drama tiene aún encima.

En este contexto que todavía azota con gravedad a algunos países, sería pertinente preguntarse hasta qué punto está la población mundial preparada para enfrentarse a una sátira sobre una situación tan dolorosa y complicada. Sin embargo, es también evidente que combatir el horror con humor es de lo más efectivo. Y una comedia que roza el absurdo y que juega con un planteamiento totalmente disparatado, sí resulta cuando menos interesante. 

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