Entrevista

Elena Rivera: “Relacionamos el éxito con los followers y nos volvemos locos con las redes”

Sequía es el título de la nueva serie de La 1 protagonizada por Elena Rivera, pero no precisamente una palabra que se puede utilizar para describir de la carrera de esta actriz, enrachada desde hace años y encadenando proyectos de interés y envergadura desde que pusiese punto y final a Cuéntame cómo pasó. La actriz zaragozana lidera ahora este thriller para el que Televisión Española se ha aliado con su homóloga portuguesa, la RTP, que toma como telón de fondo la bajada paulatina de agua de los pantanos, y que se estrena este martes a las 22:40 horas.

TVE presenta 'Sequía', su nuevo thriller: "Es necesario que la TV pública hable del medioambiente"

Saber más

El proyecto, si bien diferente a nivel temático y estético a los previos encabezados por la actriz, como Inés del alma mía (Amazon/RTVE) y Alba (Atresplayer Premium), tiene cosas en común con ambos: como la adaptación de la novela de Isabel Allende, surge gracias a un acuerdo de coproducción internacional; y como la adaptación de la turca Fatmagül, se construye en torno a problemáticas sociales y culturales acuciantes, siendo en este caso la situación medioambiental el detonante de una investigación criminal. Los tres comparten, ante todo, el protagonismo de un actriz en busca siempre de historias “fuertes, complicadas y adultas” y de personajes sin miedo a “sacar carácter y garra”.

Rivera es una intérprete que construye su carrera a fuerza de retos, nos cuenta: “Cada vez que hay algo muy complicado, me motiva más y me lanzo a ello”. Esa máxima también se cumple aquí, como se cumplía antes en Alba, donde representaba una historia muy real como la de las violaciones en España. “Cuando sale y ves cómo afecta a las personas que por desgracia sí lo han vivido, te quedas sin palabras”, reconoce a verTele la actriz, que procura siempre mantener los pies en el suelo a la hora de enfocarse profesionalmente, precisamente para tomar la perspectiva correcta de las historias y personajes que asume.

Por ello, se muestra también cauta al medir el éxito en redes sociales o dejarse guiar por ello: “Estamos creando una sociedad donde todo se engrandece en redes, todo es maravilloso y todos siempre muestran su lado más guay, y no es tan real como lo es la calle”, opina la actriz, con la que hablamos tanto de representar la realidad como de las repercusiones que ello conlleva, así como de próximos desafíos en esta entrevista.

Daniela, tu personaje en ‘Sequía’, es una inspectora de policía con mucho carácter. Llega después de Alba, de Inés, incluso de Sara en ‘La Verdad’. ¿Buscas ese tipo de personajes femeninos fuertes, te gustan?

Realmente me están viniendo así y lo estoy agradeciendo muchísimo. También es cierto que por suerte puedo elegir: ha habido momentos en los que he tenido oportunidad de elegir otra cosa y si no lo veía, si no sentía que tenía tantos matices o si era un personaje más plano, no me he tirado a ello. Es cierto que cuando todo gira en torno a mi personaje, y además por suerte me están llegando protagonistas, para afrontarlo y afrontar las historias, que a poco que sean fuertes, complicadas y adultas, también tienen más empaque para mí. Cualquier proyecto que sea un reto personal y de cara a crecer como profesional es un regalo. Intento que esos papeles me aporten cosas y yo crecer con ellos como actriz y como persona. Todos me han ayudado a eso, así que por ahora no me quejo, estoy muy contenta.

Un error habitual es confundir personaje y persona. ¿En estos casos, y ya que los eliges, quizás no es tan error y sí tienen características tuyas?

Creo que el carácter y la fuerza cuando la tengo que sacar, hay un punto en común que siempre me dicen, y es que engaño. Porque se me ve tan dulce y tan feliz, y siempre por la labor para todo, pero cuando tienes que sacar carácter y garra... Cuidado. De ahí puede ser que también me motiven ese tipo de personajes. Cuando veo que no todo es fácil y que las dificultades son cada vez mayores y el reto es más complicado, yo también crezco como persona, y siento que los retos son también más importantes. Cada vez que hay algo muy complicado, me motiva más y me lanzo a ello.

En el caso de Sequía, una cosa que me gustaba mucho de este proyecto es que aborda la investigación del crimen con una atmósfera que te mete mucho y con una narrativa muy adulta. No te lo da todo machacado. De los proyectos siempre me interesa eso, que tengan ese punto adulto.

Engaño. Se me ve tan dulce y feliz, y siempre por la labor para todo, pero cuando tengo que sacar carácter y garra... Cuidado

Compartiste cómo ‘Alba’ salió de la pantalla y ayudó a chicas maltratadas o de las que abusaron, que te hicieron llegar sus casos. ¿Crees que sobre todo los políticos van a ser tan porosos con ’Sequía’, tomando conciencia del cambio climático?

En esta serie hay cosas que sí que se tratan, está siempre de base el tema de la sequía, pero no creo que eso vaya a calar. Se trata el tema, por supuesto, y de hecho es por la sequía por lo que se seca un pantano y aparecen dos cuerpos, que es en torno a lo que gira la investigación policial. Pero no se trata el cambio climático como tal. Ahí, no entraría mucho a debatírtelo porque la serie no tiene esa finalidad. A la vista está que existe el cambio climático, con lo que está ocurriendo. Pero si algo cala en el día a día, por los personajes, por ese ámbito árido y esa fotografía seca que poco a poco nos va afectando, bienvenido sea.

En el caso de 'Alba', ver que una serie se convierte en un ejemplo y ayuda a nivel social, será bastante satisfactorio, ¿no?

La verdad que sí. Con Alba la historia fue tremenda, muy dura de llevar a cabo. No solamente era el peso que llevas como protagonista, sino el tema que trataba que como mujer me tocaba de lleno. Me veía reflejada en muchas cosas que a mí me han podido pasar, y en cosas que nadie está exento de que le pasen. Aparecían micromachismos que tenemos muy interiorizados y al leerlos en los guiones pensaba: Madre mía...

Me afectó muchísimo, sobre todo después, una vez se emitió en Atresplayer Premium, ahí fui consciente al 100%. Cuando estás en el proyecto intentas que todo tenga el máximo respeto posible, tratándolo desde la transparencia absoluta, sin quedarte a medias tintas, pero aún estábamos en esa burbuja. Esto no dejaba de ser ficción. Cuando sale y ves cómo afecta a las personas que por desgracia sí lo han vivido, te quedas sin palabras. Me quedaba asombrada y sin saber qué contestar a ciertos mensajes de chicas y mujeres que me decían que gracias a la serie habían sido capaces de contarlo. No ya a denunciarlo, porque muchas no eran capaces, pero contárselo a su amiga, a su madre o a su hermana. Era muy duro, muy fuerte.

Sin dejar de hablar de la repercusión de tus trabajos, por 'Sequía', ¿crees que TVE debe buscar otros factores como la preocupación medioambiental a la hora de abordar una ficción para adecuarla a la actualidad?

Creo que sí. Es la cadena pública, la cadena por la que tendríamos que estar apostando todos, no habría que entrar en si luego hace más o menos audiencia que unas y otras. Es la pública, y si lanzan mensajes como estos, bienvenido sean. Hay que seguir por este camino, por supuesto que sí. Incluso para hacer series como esta, que es una coproducción internacional. Para mí es la segunda vez que vivo esto con TVE, y es un acierto tremendo, porque enriquece muchísimo, no solo a nosotros como actores sino al propio espectador cuando lo ve. Es muy enriquecedor ver otro tipo de localizaciones, de historias, e intentar empatizar con otras culturas. Es básico.

Sobre las audiencias: parece que TVE ha tomado conciencia de renovar sus series aunque no triunfen en lineal. Como actriz, ¿te afecta que una serie en la que participas tenga poca audiencia lineal, o ya comprendes que el éxito se tiene que medir desde otras perspectivas?

Por supuesto, hay que medirla de otra forma. Los registros de audiencia los tiene que marcar la cadena. Yo lo que espero es que a quien vea la serie le guste el producto y mi trabajo. Luego la audiencia es una quimera que depende de muchos factores. Si está en la media de la cadena, el objetivo está más que cumplido. Luego habrá que añadirle los otros consumos que afectan y mucho: los que la ven en diferido, que la vean desde la plataforma... Ya no se hace como antes. Tenemos que ser conscientes de que ya no estamos en esas épocas en las que Águila Roja o Cuéntame juntaban más de cinco millones de espectadores frente al televisor. Hay otros consumos, más producción, muchas opciones para elegir. Es maravilloso que convivan todas porque le das al espectador más oportunidades. Y también a las series: si no te ven en abierto te pueden ver en diferido o meses después en alguna plataforma a la que se venda. Estamos ante la era de la multi-pantalla para la ficción.

Hablabas de la coproducción que ha permitido hacer esta serie. ¿Es la única forma que tiene RTVE para poder llevar a cabo productos que tengan los valores de producción de los de las plataformas? ¿O en este sector no depende todo del dinero?

No te sé decir. El dinero es muy importante. Lo que viví con Inés del alma mía era que gracias a ser una coproducción internacional cada capítulo costaba un millón de euros, si no me equivoco, y se notaba: poder hacer ese viaje por Perú, por Chile, que se recreara todo, hasta el vestuario lo mandaron en barcos hasta allí... Todo eso es necesario.

Te puedo hablar de la suerte que he podido tener al enlazar dos. Suman y enriquecen. Entras en contacto con profesionales de otros países que te aportan métodos y otras formas de entender el oficio diferentes a lo que tenemos aquí. Es como abrir la ventana y dejar que el aire fresco pase. Cuanto más apostemos por cosas así, y si la televisión pública lo hace, es de aplaudir y de valorar. Cuando luego veo las series, e intento ponerme de espectadora y no como la que ha ido allí a rodar, el espectador es el que más beneficiado sale. Es muy enriquecedor para el que ve series. Si no, parece que vemos siempre las mismas localizaciones, las mismas ciudades... Eso es un plus añadido. Habría que seguir por ese camino.

Para mí ha sido un lujo esta Sequía. Estar rodando por lugares emblemáticos por una ciudad tan bonita como Lisboa ha sido un regalazo, la verdad.

En el tiempo que vivimos se da la paradoja de que tienes un millón de seguidores en Instagram, pero vas por la calle y no te conoce nadie

¿Ha cambiado también la percepción del salto internacional? Parece que hemos pasado de ese ideal de “aprender inglés e irse a Hollywood” al que se aspiraba hace 20 años, al “tengo que hacer una gran serie española para llegar a todo el mundo”. ¿Percibes ese cambio como actriz?

Ese cambio existe. Ya no es necesario, como has dicho, lo de irse a Hollywood y ver qué pasa. Gracias a las plataformas, una misma serie o una misma película se estrena a la vez en diferentes países y te pueden estar viendo en un montón de puntos del mundo diferentes. Es cierto que sin casi esperarlo ya te llaman para hacer promoción por ahí fuera, porque lo haya petado en Latinoamérica, por ejemplo. De golpe y porrazo se ha abierto todo mucho. Pero con esto hay que tener cuidado. Cuando relacionamos el exitazo por los followers que te pueden subir de golpe es un poco peligroso, porque nos volvemos locos con las redes.

Es necesario como persona saber inglés, y ese es mi punto débil y tengo que darme más caña con ello [ríe]. Es cierto que te puede ocurrir. Pero me da por pensar que las redes son un nicho muy concreto, en donde los más activos son los jóvenes. Si estás en una serie o película que va dirigida a un público joven, y no entro en su calidad sino en su target, de la noche a la mañana lo petas en Instagram. Si además, la serie o película en cuestión se estrena en varios países a la vez, lo petas mucho más. Pero si nos ponemos a pensar, quizás lo que ha ocurrido es que te están siguiendo, por ejemplo, 20.000 adolescentes en España, 15.000 en Argentina, 5.000 en Portugal... y así se explica ese crecimiento. Y se da la paradoja de que, sí, tienes un millón de seguidores en Instagram, pero vas por la calle y no te conoce nadie. Es una paradoja muy del tiempo en el que vivimos. Lo he visto en algunas ocasiones. Por eso no le doy mucha importancia.

Te puede pasar algo, pero intento no darle importancia a esta locura de las redes sociales y los followers, o de que lo petes en Instagram por equis plataforma. A mí las redes me sirven para compartir mis trabajos, para estar más cerca de la gente que me sigue o para hacer un poco el monguer, que me gusta también [ríe], pero a nivel profesional lo que más me llena es que me pare gente de cualquier edad y me diga que me ha visto en tal o cual trabajo. Hay veces que me ha venido una familia entera a comentarme algo, desde el abuelo a la nieta de 11 años.

¿Prefieres no creerte lo que te llega por las redes, y tomar con prudencia lo que te llega en las distancias cortas?

El verdadero termómetro de la realidad está en la calle y no en las redes. Ahora en las redes sociales, si muestro un nuevo trabajo, como estoy haciendo con Sequía, es probable que gracias a Inés del alma mía, Alba o Cuéntame (que también ha llegado a muchísimos países con el canal internacional, antes incluso de esta locura de las plataformas), lo que llega es real. Te llegan mensajes de que te están viendo y te conocen en sitios que nunca hubieras pensado que te conocen. Cuando fui a Chile con Inés del alma mía y ya me conocían. Eso hace que te estalle un poco la cabeza. Pero sí considero que estamos creando una sociedad donde todo se engrandece en redes, todo es maravilloso y todos siempre muestran su lado más guay, y no es tan real como lo es la calle. Tú puedes tener un millón de seguidores en Instagram, pero aquí en España vas por la calle y no es tan real lo que puedes percibir en redes sociales.

¿Qué esperas de 'Los Herederos de la Tierra', que tienes también en cartera? Porque puede ser otro ejemplo de esto: una serie española que va a llegar a Netflix y puede tener ese efecto.

A lo mejor sí. Bienvenido sea. No niego que eso ocurra, porque sí que ocurre. Pero me gusta tener los pies en la tierra. Todo eso es maravilloso y lo disfrutaré muchísimo, y en cuantos más sitios se pueda ver, mejor, porque son oportunidades que te da la vida para que tu trabajo lo vea más gente en el mundo, pero sabiendo también que no es el 100% de la realidad. Eso es una parte, y luego hay otra: gracias al acuerdo que hay, que permite que una vez la termine de emitir Netflix también la emitirá Antena 3, es una manera de llegar a más público. La finalidad de nuestro trabajo, y hablo por mí, y lo más satisfactorio es llegar a cuantos más tipos de público mejor, no quedarse solo con uno. El de las redes sociales, y no generalizo, es más gente joven. Si gracias a estar en el abierto llegas a otro tipo de público que suele más adulto, para mí es mejor.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿cuál es tu pensamiento sobre saltos al extranjero? ¿Te han llegado posibilidades de fuera? ¿Cuál es tu plan de futuro?

Yo soy muy del momento, del presente, de disfrutar de lo que me está viniendo. Estar en el aquí y ahora. A veces te da por pensar hacia dónde voy, pero no me gusta hacerme cábalas. Porque luego este mundo es precioso pero también muy jodido e incierto. O tienes los pies bien en la tierra y eres currante y estás a tope en lo tuyo, o nunca se sabe. Soy consciente que al inglés tengo le que dar más caña, porque si de repente un día viene algo, aunque vaya un poco más coja en el inglés, soy luego muy kamikaze, y si veo algo que me encanta me voy a lanzar. Soy así, me conozco.

La vida es eso: lanzarse y vivir experiencias nuevas que aunque te causen mucho vértigo son las necesarios parar crecer como persona. Eso está clarísimo. Nos lo ha demostrado la pandemia. Hay que estar ahí, a tope, y superar cualquier miedo que creas que puedes tener. Superarse, venirse arriba y disfrutarlo al máximo. Esa es mi filosofía.

Y en eso de las experiencias nuevas, ¿hay algo de cantar?

Han llegado algunas propuestas pero siempre, por suerte, no he podido. He tenido mucho trabajo. La música es mi punto débil, y siempre que veo oportunidad de hacer alguna cosa estoy alerta. O musicales... Me gusta mucho. Sé que es bastante duro, no es llegar y ponerte a cantar y que todo sea fenomenal, hay mucho trabajo y preparación detrás. Pero a mí me encantaría poder disfrutar de algo así, algo que todo lo mezcle, la interpretación y la música. Si algún día viene algo muy interesante, allá que me lanzo. Seguro que sí.

Sequía es el título de la nueva serie de La 1 protagonizada por Elena Rivera, pero no precisamente una palabra que se puede utilizar para describir de la carrera de esta actriz, enrachada desde hace años y encadenando proyectos de interés y envergadura desde que pusiese punto y final a Cuéntame cómo pasó. La actriz zaragozana lidera ahora este thriller para el que Televisión Española se ha aliado con su homóloga portuguesa, la RTP, que toma como telón de fondo la bajada paulatina de agua de los pantanos, y que se estrena este martes a las 22:40 horas.

TVE presenta 'Sequía', su nuevo thriller: "Es necesario que la TV pública hable del medioambiente"

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El proyecto, si bien diferente a nivel temático y estético a los previos encabezados por la actriz, como Inés del alma mía (Amazon/RTVE) y Alba (Atresplayer Premium), tiene cosas en común con ambos: como la adaptación de la novela de Isabel Allende, surge gracias a un acuerdo de coproducción internacional; y como la adaptación de la turca Fatmagül, se construye en torno a problemáticas sociales y culturales acuciantes, siendo en este caso la situación medioambiental el detonante de una investigación criminal. Los tres comparten, ante todo, el protagonismo de un actriz en busca siempre de historias “fuertes, complicadas y adultas” y de personajes sin miedo a “sacar carácter y garra”.

Rivera es una intérprete que construye su carrera a fuerza de retos, nos cuenta: “Cada vez que hay algo muy complicado, me motiva más y me lanzo a ello”. Esa máxima también se cumple aquí, como se cumplía antes en Alba, donde representaba una historia muy real como la de las violaciones en España. “Cuando sale y ves cómo afecta a las personas que por desgracia sí lo han vivido, te quedas sin palabras”, reconoce a verTele la actriz, que procura siempre mantener los pies en el suelo a la hora de enfocarse profesionalmente, precisamente para tomar la perspectiva correcta de las historias y personajes que asume.

Por ello, se muestra también cauta al medir el éxito en redes sociales o dejarse guiar por ello: “Estamos creando una sociedad donde todo se engrandece en redes, todo es maravilloso y todos siempre muestran su lado más guay, y no es tan real como lo es la calle”, opina la actriz, con la que hablamos tanto de representar la realidad como de las repercusiones que ello conlleva, así como de próximos desafíos en esta entrevista.

Daniela, tu personaje en ‘Sequía’, es una inspectora de policía con mucho carácter. Llega después de Alba, de Inés, incluso de Sara en ‘La Verdad’. ¿Buscas ese tipo de personajes femeninos fuertes, te gustan?

Realmente me están viniendo así y lo estoy agradeciendo muchísimo. También es cierto que por suerte puedo elegir: ha habido momentos en los que he tenido oportunidad de elegir otra cosa y si no lo veía, si no sentía que tenía tantos matices o si era un personaje más plano, no me he tirado a ello. Es cierto que cuando todo gira en torno a mi personaje, y además por suerte me están llegando protagonistas, para afrontarlo y afrontar las historias, que a poco que sean fuertes, complicadas y adultas, también tienen más empaque para mí. Cualquier proyecto que sea un reto personal y de cara a crecer como profesional es un regalo. Intento que esos papeles me aporten cosas y yo crecer con ellos como actriz y como persona. Todos me han ayudado a eso, así que por ahora no me quejo, estoy muy contenta.

Un error habitual es confundir personaje y persona. ¿En estos casos, y ya que los eliges, quizás no es tan error y sí tienen características tuyas?

Creo que el carácter y la fuerza cuando la tengo que sacar, hay un punto en común que siempre me dicen, y es que engaño. Porque se me ve tan dulce y tan feliz, y siempre por la labor para todo, pero cuando tienes que sacar carácter y garra... Cuidado. De ahí puede ser que también me motiven ese tipo de personajes. Cuando veo que no todo es fácil y que las dificultades son cada vez mayores y el reto es más complicado, yo también crezco como persona, y siento que los retos son también más importantes. Cada vez que hay algo muy complicado, me motiva más y me lanzo a ello.

En el caso de Sequía, una cosa que me gustaba mucho de este proyecto es que aborda la investigación del crimen con una atmósfera que te mete mucho y con una narrativa muy adulta. No te lo da todo machacado. De los proyectos siempre me interesa eso, que tengan ese punto adulto.

Engaño. Se me ve tan dulce y feliz, y siempre por la labor para todo, pero cuando tengo que sacar carácter y garra... Cuidado

Compartiste cómo ‘Alba’ salió de la pantalla y ayudó a chicas maltratadas o de las que abusaron, que te hicieron llegar sus casos. ¿Crees que sobre todo los políticos van a ser tan porosos con ’Sequía’, tomando conciencia del cambio climático?

En esta serie hay cosas que sí que se tratan, está siempre de base el tema de la sequía, pero no creo que eso vaya a calar. Se trata el tema, por supuesto, y de hecho es por la sequía por lo que se seca un pantano y aparecen dos cuerpos, que es en torno a lo que gira la investigación policial. Pero no se trata el cambio climático como tal. Ahí, no entraría mucho a debatírtelo porque la serie no tiene esa finalidad. A la vista está que existe el cambio climático, con lo que está ocurriendo. Pero si algo cala en el día a día, por los personajes, por ese ámbito árido y esa fotografía seca que poco a poco nos va afectando, bienvenido sea.

En el caso de 'Alba', ver que una serie se convierte en un ejemplo y ayuda a nivel social, será bastante satisfactorio, ¿no?

La verdad que sí. Con Alba la historia fue tremenda, muy dura de llevar a cabo. No solamente era el peso que llevas como protagonista, sino el tema que trataba que como mujer me tocaba de lleno. Me veía reflejada en muchas cosas que a mí me han podido pasar, y en cosas que nadie está exento de que le pasen. Aparecían micromachismos que tenemos muy interiorizados y al leerlos en los guiones pensaba: Madre mía...

Me afectó muchísimo, sobre todo después, una vez se emitió en Atresplayer Premium, ahí fui consciente al 100%. Cuando estás en el proyecto intentas que todo tenga el máximo respeto posible, tratándolo desde la transparencia absoluta, sin quedarte a medias tintas, pero aún estábamos en esa burbuja. Esto no dejaba de ser ficción. Cuando sale y ves cómo afecta a las personas que por desgracia sí lo han vivido, te quedas sin palabras. Me quedaba asombrada y sin saber qué contestar a ciertos mensajes de chicas y mujeres que me decían que gracias a la serie habían sido capaces de contarlo. No ya a denunciarlo, porque muchas no eran capaces, pero contárselo a su amiga, a su madre o a su hermana. Era muy duro, muy fuerte.

Sin dejar de hablar de la repercusión de tus trabajos, por 'Sequía', ¿crees que TVE debe buscar otros factores como la preocupación medioambiental a la hora de abordar una ficción para adecuarla a la actualidad?

Creo que sí. Es la cadena pública, la cadena por la que tendríamos que estar apostando todos, no habría que entrar en si luego hace más o menos audiencia que unas y otras. Es la pública, y si lanzan mensajes como estos, bienvenido sean. Hay que seguir por este camino, por supuesto que sí. Incluso para hacer series como esta, que es una coproducción internacional. Para mí es la segunda vez que vivo esto con TVE, y es un acierto tremendo, porque enriquece muchísimo, no solo a nosotros como actores sino al propio espectador cuando lo ve. Es muy enriquecedor ver otro tipo de localizaciones, de historias, e intentar empatizar con otras culturas. Es básico.

Sobre las audiencias: parece que TVE ha tomado conciencia de renovar sus series aunque no triunfen en lineal. Como actriz, ¿te afecta que una serie en la que participas tenga poca audiencia lineal, o ya comprendes que el éxito se tiene que medir desde otras perspectivas?

Por supuesto, hay que medirla de otra forma. Los registros de audiencia los tiene que marcar la cadena. Yo lo que espero es que a quien vea la serie le guste el producto y mi trabajo. Luego la audiencia es una quimera que depende de muchos factores. Si está en la media de la cadena, el objetivo está más que cumplido. Luego habrá que añadirle los otros consumos que afectan y mucho: los que la ven en diferido, que la vean desde la plataforma... Ya no se hace como antes. Tenemos que ser conscientes de que ya no estamos en esas épocas en las que Águila Roja o Cuéntame juntaban más de cinco millones de espectadores frente al televisor. Hay otros consumos, más producción, muchas opciones para elegir. Es maravilloso que convivan todas porque le das al espectador más oportunidades. Y también a las series: si no te ven en abierto te pueden ver en diferido o meses después en alguna plataforma a la que se venda. Estamos ante la era de la multi-pantalla para la ficción.

Hablabas de la coproducción que ha permitido hacer esta serie. ¿Es la única forma que tiene RTVE para poder llevar a cabo productos que tengan los valores de producción de los de las plataformas? ¿O en este sector no depende todo del dinero?

No te sé decir. El dinero es muy importante. Lo que viví con Inés del alma mía era que gracias a ser una coproducción internacional cada capítulo costaba un millón de euros, si no me equivoco, y se notaba: poder hacer ese viaje por Perú, por Chile, que se recreara todo, hasta el vestuario lo mandaron en barcos hasta allí... Todo eso es necesario.

Te puedo hablar de la suerte que he podido tener al enlazar dos. Suman y enriquecen. Entras en contacto con profesionales de otros países que te aportan métodos y otras formas de entender el oficio diferentes a lo que tenemos aquí. Es como abrir la ventana y dejar que el aire fresco pase. Cuanto más apostemos por cosas así, y si la televisión pública lo hace, es de aplaudir y de valorar. Cuando luego veo las series, e intento ponerme de espectadora y no como la que ha ido allí a rodar, el espectador es el que más beneficiado sale. Es muy enriquecedor para el que ve series. Si no, parece que vemos siempre las mismas localizaciones, las mismas ciudades... Eso es un plus añadido. Habría que seguir por ese camino.

Para mí ha sido un lujo esta Sequía. Estar rodando por lugares emblemáticos por una ciudad tan bonita como Lisboa ha sido un regalazo, la verdad.

En el tiempo que vivimos se da la paradoja de que tienes un millón de seguidores en Instagram, pero vas por la calle y no te conoce nadie

¿Ha cambiado también la percepción del salto internacional? Parece que hemos pasado de ese ideal de “aprender inglés e irse a Hollywood” al que se aspiraba hace 20 años, al “tengo que hacer una gran serie española para llegar a todo el mundo”. ¿Percibes ese cambio como actriz?

Ese cambio existe. Ya no es necesario, como has dicho, lo de irse a Hollywood y ver qué pasa. Gracias a las plataformas, una misma serie o una misma película se estrena a la vez en diferentes países y te pueden estar viendo en un montón de puntos del mundo diferentes. Es cierto que sin casi esperarlo ya te llaman para hacer promoción por ahí fuera, porque lo haya petado en Latinoamérica, por ejemplo. De golpe y porrazo se ha abierto todo mucho. Pero con esto hay que tener cuidado. Cuando relacionamos el exitazo por los followers que te pueden subir de golpe es un poco peligroso, porque nos volvemos locos con las redes.

Es necesario como persona saber inglés, y ese es mi punto débil y tengo que darme más caña con ello [ríe]. Es cierto que te puede ocurrir. Pero me da por pensar que las redes son un nicho muy concreto, en donde los más activos son los jóvenes. Si estás en una serie o película que va dirigida a un público joven, y no entro en su calidad sino en su target, de la noche a la mañana lo petas en Instagram. Si además, la serie o película en cuestión se estrena en varios países a la vez, lo petas mucho más. Pero si nos ponemos a pensar, quizás lo que ha ocurrido es que te están siguiendo, por ejemplo, 20.000 adolescentes en España, 15.000 en Argentina, 5.000 en Portugal... y así se explica ese crecimiento. Y se da la paradoja de que, sí, tienes un millón de seguidores en Instagram, pero vas por la calle y no te conoce nadie. Es una paradoja muy del tiempo en el que vivimos. Lo he visto en algunas ocasiones. Por eso no le doy mucha importancia.

Te puede pasar algo, pero intento no darle importancia a esta locura de las redes sociales y los followers, o de que lo petes en Instagram por equis plataforma. A mí las redes me sirven para compartir mis trabajos, para estar más cerca de la gente que me sigue o para hacer un poco el monguer, que me gusta también [ríe], pero a nivel profesional lo que más me llena es que me pare gente de cualquier edad y me diga que me ha visto en tal o cual trabajo. Hay veces que me ha venido una familia entera a comentarme algo, desde el abuelo a la nieta de 11 años.

¿Prefieres no creerte lo que te llega por las redes, y tomar con prudencia lo que te llega en las distancias cortas?

El verdadero termómetro de la realidad está en la calle y no en las redes. Ahora en las redes sociales, si muestro un nuevo trabajo, como estoy haciendo con Sequía, es probable que gracias a Inés del alma mía, Alba o Cuéntame (que también ha llegado a muchísimos países con el canal internacional, antes incluso de esta locura de las plataformas), lo que llega es real. Te llegan mensajes de que te están viendo y te conocen en sitios que nunca hubieras pensado que te conocen. Cuando fui a Chile con Inés del alma mía y ya me conocían. Eso hace que te estalle un poco la cabeza. Pero sí considero que estamos creando una sociedad donde todo se engrandece en redes, todo es maravilloso y todos siempre muestran su lado más guay, y no es tan real como lo es la calle. Tú puedes tener un millón de seguidores en Instagram, pero aquí en España vas por la calle y no es tan real lo que puedes percibir en redes sociales.

¿Qué esperas de 'Los Herederos de la Tierra', que tienes también en cartera? Porque puede ser otro ejemplo de esto: una serie española que va a llegar a Netflix y puede tener ese efecto.

A lo mejor sí. Bienvenido sea. No niego que eso ocurra, porque sí que ocurre. Pero me gusta tener los pies en la tierra. Todo eso es maravilloso y lo disfrutaré muchísimo, y en cuantos más sitios se pueda ver, mejor, porque son oportunidades que te da la vida para que tu trabajo lo vea más gente en el mundo, pero sabiendo también que no es el 100% de la realidad. Eso es una parte, y luego hay otra: gracias al acuerdo que hay, que permite que una vez la termine de emitir Netflix también la emitirá Antena 3, es una manera de llegar a más público. La finalidad de nuestro trabajo, y hablo por mí, y lo más satisfactorio es llegar a cuantos más tipos de público mejor, no quedarse solo con uno. El de las redes sociales, y no generalizo, es más gente joven. Si gracias a estar en el abierto llegas a otro tipo de público que suele más adulto, para mí es mejor.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿cuál es tu pensamiento sobre saltos al extranjero? ¿Te han llegado posibilidades de fuera? ¿Cuál es tu plan de futuro?

Yo soy muy del momento, del presente, de disfrutar de lo que me está viniendo. Estar en el aquí y ahora. A veces te da por pensar hacia dónde voy, pero no me gusta hacerme cábalas. Porque luego este mundo es precioso pero también muy jodido e incierto. O tienes los pies bien en la tierra y eres currante y estás a tope en lo tuyo, o nunca se sabe. Soy consciente que al inglés tengo le que dar más caña, porque si de repente un día viene algo, aunque vaya un poco más coja en el inglés, soy luego muy kamikaze, y si veo algo que me encanta me voy a lanzar. Soy así, me conozco.

La vida es eso: lanzarse y vivir experiencias nuevas que aunque te causen mucho vértigo son las necesarios parar crecer como persona. Eso está clarísimo. Nos lo ha demostrado la pandemia. Hay que estar ahí, a tope, y superar cualquier miedo que creas que puedes tener. Superarse, venirse arriba y disfrutarlo al máximo. Esa es mi filosofía.

Y en eso de las experiencias nuevas, ¿hay algo de cantar?

Han llegado algunas propuestas pero siempre, por suerte, no he podido. He tenido mucho trabajo. La música es mi punto débil, y siempre que veo oportunidad de hacer alguna cosa estoy alerta. O musicales... Me gusta mucho. Sé que es bastante duro, no es llegar y ponerte a cantar y que todo sea fenomenal, hay mucho trabajo y preparación detrás. Pero a mí me encantaría poder disfrutar de algo así, algo que todo lo mezcle, la interpretación y la música. Si algún día viene algo muy interesante, allá que me lanzo. Seguro que sí.

Sequía es el título de la nueva serie de La 1 protagonizada por Elena Rivera, pero no precisamente una palabra que se puede utilizar para describir de la carrera de esta actriz, enrachada desde hace años y encadenando proyectos de interés y envergadura desde que pusiese punto y final a Cuéntame cómo pasó. La actriz zaragozana lidera ahora este thriller para el que Televisión Española se ha aliado con su homóloga portuguesa, la RTP, que toma como telón de fondo la bajada paulatina de agua de los pantanos, y que se estrena este martes a las 22:40 horas.

TVE presenta 'Sequía', su nuevo thriller: "Es necesario que la TV pública hable del medioambiente"

Saber más

El proyecto, si bien diferente a nivel temático y estético a los previos encabezados por la actriz, como Inés del alma mía (Amazon/RTVE) y Alba (Atresplayer Premium), tiene cosas en común con ambos: como la adaptación de la novela de Isabel Allende, surge gracias a un acuerdo de coproducción internacional; y como la adaptación de la turca Fatmagül, se construye en torno a problemáticas sociales y culturales acuciantes, siendo en este caso la situación medioambiental el detonante de una investigación criminal. Los tres comparten, ante todo, el protagonismo de un actriz en busca siempre de historias “fuertes, complicadas y adultas” y de personajes sin miedo a “sacar carácter y garra”.