Entrevista

Gonzo: “El peaje por tener a políticos como tertulianos es aceptar tenerlos en nómina y pagarles por hablar”

En los últimos dos meses, la situación en Afganistán tras la llegada de los talibanes al gobierno del país y la retirada de las tropas estadounidenses ha ido perdiendo peso progresivo en la escaleta de los informativos. Salvados apuesta por volver a traerla a la primera plana con el reportaje con el que este domingo 24 de octubre retorna a laSexta. Un reportaje que, antes de que las audiencias dicten su resultado, ya tiene saldo positivo para el programa de Producciones del Barrio, pues ha conseguido que el expresidente Barack Obama, en plena gira promocional junto a Bruce Springsteen de su libro conjunto Renegados: Born in the USA, haya aceptado responder a una pregunta respecto a la responsabilidad de su ejecutivo en la situación en Oriente Medio.

Algún día les contaré a mis nietos que le hice una pregunta a Obama y que empezó la respuesta diciendo Fernandou”, bromea Fernando González “Gonzo” en la charla que mantiene con verTele con motivo de este retorno a la pantalla. Un retorno a gran nivel: dos semanas después de escuchar la respuesta con la que les agració The President (y The Boss, no nos olvidemos del músico), el periodista también departirá con otro icono global, Greta Thunberg, culminando otro largo proceso de trabajo y producción hasta conseguirlo. “Hemos tenido un arranque de temporada en el que cada semana teníamos buenas noticias”, reconoce el gallego, al frente de su tercera temporada en el programa de Atresmedia, en la que no faltarán las eléctricas como tema de alto voltaje.

Son dos años ya desde que se emitiera su debut como relevo de Jordi Évole en Salvados, dos años en los que ha cambiado a nivel profesional, quitándose “muchas vergüenzas, muchos miedos y muchos complejos” con los que, asume, “no se podría hacer el programa que se hace ahora”. Ya consolidado él en su función, también ha cambiado el panorama alrededor.

Acostumbrado a bregarse entre tumultos y equipos de seguridad durante años para lograr que los políticos hablaran ante un micrófono, desde que comenzara en Caiga quien caiga y más tarde en El Intermedio, Gonzo observa ahora un cambio de tendencia, con esos cargos públicos ahora colocándose al otro lado en calidad de comentaristas y tertulianos en los medios. Una situación que diagnostica cuando menos compleja. “Seguir siendo políticos previo pago, no sé yo”, duda el periodista a lo largo de una conversación en torno a una premisa clara: “Intentar estar a la altura”, como él dice, de la actualidad, de los personajes y de la labor periodística que se nos exige a unos y otros.

Vuelve fuerte 'Salvados' este domingo internándose en Afganistán. ¿Cuán difícil ha sido gestar este reportaje y lidiar con las autoridades y los talibanes?

Ellos están ahora mismo en plena campaña de marketing. Tienen un problema económico que deriva de que los fondos que tienen fuera del país están bloqueados y están intentando limpiar la imagen. A un periodista extranjero se le deja entrar con más facilidad de la que pensaba y se le deja trabajar. Si no, no le hubiese preguntado al ministro portavoz si hay terroristas en el gobierno, para empezar.

Pero sobre el terreno, a los talibanes que están por la calle con su Kalashnikov no les hace mucha gracia vernos por allí. Somos mala gente, los infieles... Así que fuimos con pies de plomo, intentando ser todo lo diplomáticos que podíamos para tener acceso a cuantos más sitios mejor para poder hacer las entrevistas. Fue complicado, pero salimos de allí con una sensación de satisfacción por haber podido hacer a pesar de las dificultades.

¿Había miedo a hablar ante las cámaras por las posibles consecuencias? ¿Ha sido fácil encontrar población afgana sin miedo a significarse?

Sí, sí. Fue complicadísimo. Contactamos con muchísimas mujeres y solo una se atrevió a dar la cara. Nos dijo que se estaba jugando la vida, lo hizo de una forma muy expresiva. Es una periodista, que dijo que estaba hasta las narices de esconderse y que si tenía que morirse, se morirá, que no tenía miedo a la muerte, sino a que la mate un analfabeto. Por eso lo decía quedar claro. Nos da una entrevista muy potente.

Había mucho miedo entre los cooperantes con el gobierno español con los que hablamos. Pudimos entrevistar a dos de ellos que trabajaron con la Agencia Española de Cooperación, y nos contaban lo que significaba para ellos dar las entrevistas. Sin ir más lejos, tuvimos que buscar lo que llaman “pisos de seguridad”: teníamos que conseguir sacarlos de sus casas sin que nadie los viese, trasladarlos de forma escondida a los sitios donde los entrevistábamos, pisos de gente de la resistencia, por decirlo de alguna manera, donde podías entrar con la furgoneta o el coche por el garaje y subir al piso sin que nadie los viese. Si alguien los ve, o ve que están con extranjeros, rápidamente la gente se chiva a los talibanes. Allí gran parte del servicio de inteligencia talibán depende de los chivatos, del boca a boca.

Fue muy complicado. Por eso, cuando hicimos las entrevistas era un sentido de responsabilidad brutal.

Una de las preguntas principales que se escuchan en la promo es “¿Os sentís traicionados por Occidente? Pasadas las semanas, 'Salvados' vuelve a llevar la situación allí en primera plana cuando esta ha ido olvidándose de forma progresiva en los medios de comunicación. ¿Se ha minusvalorado o tratado a la ligera la situación?

Si hubiésemos empezado a emitir antes, sería un tema que estaría ocupando más espacio en los medios y generando más interés. Pero que no ocupe espacio no significa que no sigan pasando cosas allí. El gran miedo que tienen la mayoría de los afganos es qué va a pasar cuando deje de haber prensa extranjera allí y Afganistán se haya olvidado. Saben que es lo que están esperando los talibanes para poder desarrollar todos sus planes. Se le pregunta eso a la gente y ellos lo dicen: “Cuando dejéis de mirar, van a volver los talibanes de los años noventa”.

¿Responsabilidad? Queríamos hacer el reportaje y esta era la fecha de inicio. Esperamos que volvamos a despertar el interés y sobre todo, al emitirse en España, que hagamos que el gobierno se sienta un poco obligado a aumentar los esfuerzos, que sabemos que ya está haciendo, por seguir evacuando a gente. Nosotros entrevistamos a dos personas que fueron al aeropuerto cuando estaban saliendo los vuelos, y no pudieron salir. De aquello han pasado ya casi dos meses y no se les ha evacuado. Y a los que se les ha evacuado se les ha dicho que tienen que ir a la frontera con Pakistán, pero es un trayecto de siete horas que está plagado de talibanes, con muchos check points, y si los pillan no llegan a las fronteras. Habría que intentar que el gobierno busque una forma más directa que saliendo en avión desde Kabul para sacar a esta gente.

Habíais avanzado un acontecimiento importante con respecto al inicio de temporada...

En este programa hablamos con uno de los responsables de lo que está sucediendo allí, que es el ministro portavoz talibán, que habla por parte de los talibanes. Pero evidentemente la comunidad internacional tiene mucho que ver en lo que está sucediendo. Coincide que Barack Obama está sacando un libro con Bruce Springsteen, dijimos, 'Por qué no intentar aprovechar esto y ver si hay suerte y hablar con él'. Nos dijeron que iba a ser muy difícil porque solo iba a dar una videollamada en la que solo recibiría una pregunta de solo seis medios de todo el mundo... Lo intentamos y... Lo tenemos.

Podemos decir que lo conseguimos y en el programa podremos escuchar a Barack Obama, y también a Bruce Springsteen, reflexionando sobre el papel de Estados Unidos en Afganistán. Es la primera vez que Obama sale en Salvados. Para nosotros es un momentazo hacer un programa sobre Afganistán y que el presidente norteamericano que más tiempo estuvo en el poder durante toda la ocupación nos acepte una pregunta sobre el tema.

Tener a Obama ya se puede considerar uno de los más grandes logros de la historia de 'Salvados' en 13 años. ¿Qué sensación te deja haberlo conseguido, que te haya atendido?

Algún día les contaré a mis nietos que le hice una pregunta a Obama y que empezó la respuesta diciendo: “Fernandou”. Eso me dejó ojiplático. Pero sí, ¿quién no va a querer hablar con un presidente de Estados Unidos sobre una invasión de Estados Unidos? Hablar con Obama es algo que a uno le apetece como periodista. Y apetece más que sea sobre un tema que has trabajado y sobre el que has investigado. Hostia, no nos olvidemos de Bruce Springsteen... Tenemos a uno de los presidentes de Estados Unidos más icónicos, pero también al artista más icónico durante los últimos cuarenta años. Es decir, tenemos al president y al boss.

Y los tenéis, además, contribuyendo precisamente a abordar una problemática candente que atañe al actual gobierno de Biden...

Es un presidente de Estados Unidos dando una entrevista porque vende libros. Pero lo bueno que tenemos es que hemos tenido la habilidad de cuadrar los intereses de la editorial, que es que se hable del libro, con nuestros intereses. En el libro hablan de Afganistán y de las guerras de Estados Unidos y de los valores que intentan exportar a ciertas partes del mundo. Nos parecía pertinente la pregunta, y tuvimos la suerte y la ayuda inestimable de Random Penguin House de presionar y empujar y ayudarnos a estar en, ya te digo, una lista de seis personas preguntando.

La pregunta obligada y de rutina, más allá de Obamas: ¿Qué otras entrevistas y temas vamos a ver?

El segundo programa va, como no podía ser de otro modo, de las eléctricas. Así ya conseguiremos que cada vez que anunciemos un programa no haya bots y gente preguntando “¿Y las eléctricas cuando?”.

Veremos lo que hacen las eléctricas en este país para generar energía, y veremos que consideran que hay recursos públicos o naturales que son suyos y que pueden utilizar como quieran y sin importar las consecuencias que tenga para la gente que viva alrededor. Para ver si pasa en todos los países, nos fuimos a Alemania, y allí descubrimos a un pueblo donde la gente no solo consume energía sino que la genera, con placas fotovoltaicas en todas las casas de la ciudad, en los colegios y con parques eólicos que se han montado ellos. Gracias a eso generan ocho veces más energía de la que consumen. Por lo tanto es un pueblo que gana pasta con la electricidad, y eso pasa en varios pueblos de Alemania. Si todos somos de la UE, ¿por qué esto lo puede hacer Alemania y no se ha hecho en España? Luego, no queríamos salir con este programa sin intentar hablar con los responsables:, con los presidentes y consejeros de las eléctricas, y nos dijeron que no; también se lo habíamos pedido a la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y nos dijo que no, pero como no nos conformábamos con eso nos fuimos a buscarla a un acto, y conseguimos que se parase unos minutos para atendernos. Hubiese estado bien una entrevista más tranquila, pero por lo menos tendremos a la ministra respondiendo.

Ese será para la noche de Halloween, por aquello de quedarse a oscuras. El tercer programa es otro momentazo para Salvados: después de dos años y pico detrás de ella, hemos conseguido ser el primer medio en español en tener una entrevista exclusiva, larga y reposada, con Greta Thunberg. Una maravilla de entrevista, porque entrevistar a una persona de 18 años no es fácil, y entrevistar a alguien con Asperger tampoco, y menos siendo ya un icono global. No sabíamos cómo iba a salir. Y nos encontramos con una chica majísima y maravillosa que cuando se pone seria, se pone seria, pero que cuando hay que tener sentido del humor se escaralla de chistes que pensábamos que solo funcionaban en España. Estamos muy contentos. Nos dio una buena entrevista, se lo pasó bien y entró al trapo.

Afganistán, Obama, Sprinsgteen, Greta Thunberg... El nivel de este comienzo de temporada no es fácil de conseguir, desde luego. ¿Cómo se lleva esa presión sostenida?

A veces las cosas tardan en salir, pero si insistes tarde o temprano algunas salen. No siempre, claro, pero hemos tenido un arranque de temporada en el que cada semana teníamos buenas noticias. Hemos intentado estar a la altura. Porque no es solo ir a Afganistán. Si vas, hay que estar a la altura. Si tienes a Greta, hay que estar a la altura. Y si te decides a tratar las eléctricas e incomodar a enormes compañías que controlan tanto y con tanto poder, pues también. Esperemos que el público crea que sí lo hemos estado.

Un tema pendiente es el que os llevó a Marruecos, donde fuisteis retenidos y luego "invitados" a marcharos, a cuenta de un accidente en una fábrica textil. ¿Ese tema va a estar incluido también o no salió adelante, después de tantos problemas?

Nosotros seguimos trabajando en el programa. Evidentemente se hace mucho más complicado si no puedes tener acceso al lugar donde sucedieron las cosas. Después de ese episodio vemos complicado que Marruecos nos autorice a ir a grabar. La petición está hecha por activa, por pasiva, vía embajada y consulado, por todas las vías posibles. Nosotros seguimos preparándolo por si algún día nos dicen que podemos pasar. Es un tema que nos interesa mucho, porque no solo pasa en Marruecos. Pasa en Marruecos, pero tiene relación con nuestro país y con la actividad industrial de nuestro sector textil.

En los últimos tiempos, algunos personajes de relieve como Pablo Iglesias o Esperanza Aguirre se han metido de lleno en la rueda mediática en calidad de colaboradores y tertulianos. También Ábalos, Susana Díaz, Carmen Calvo. Incluso Iván Redondo. Pensando en particular en algunos casos concretos como el de Aguirre, que no es precisamente agradable en su relación con la prensa, ¿es una fórmula de supervivencia o una forma de no enfrentarse a los micrófonos?

Hay un poco de todo. Lo veo como cuando los futbolistas se retiran y pasan a ser comentaristas. Evidentemente, son personas con conocimiento profundo de lo que se habla en los programas a los que los invitan. Y evidentemente también dan la opinión que les interesa y que suele tener que ver con las posturas políticas que defienden... Pero en el fondo lo que hay es eso: si voy a tener que hablar en medios, primero me lo van a pagar; y segundo, ya no me siento tan obligado a dar una entrevista porque lo que pienso ya lo digo en estos programas. Por ejemplo, Pablo Iglesias: ¿tú quieres entrevistarle? Dirá, 'No, yo ya estoy diciendo lo que tengo que decir en el programa'. Lo veo así: si me queréis, lo vais a pagar y ya iré a contar lo que quiera.

Para nosotros, los medios, me parece también interesante que puedas tener en un debate político a Margallo, a Calvo y a Pablo Iglesias, como pasa en la Ser, o como pasa con otros en programas de televisión. Es gente a la que puedes interpelar. Pero, claro, el peaje que se paga es aceptar tenerlos en nómina y pagarles por estar hablando. No siendo políticos en activo no tengo nada que decir en contra pero, como se suele decir, “un servidor público no deja de serlo nunca”, y aprovechar que han sido elegidos por ciudadanos para desarrollar un papel... Si te quieres dedicar a una actividad privada, quién va a decir que no. Pero seguir haciendo de político previo pago, no sé yo.

Hablando de cambios también: el jueves 20 se cumplieron dos años de tu primer programa al frente de Salvados. ¿Cómo ha evolucionado Gonzo a nivel profesional desde entonces?

Cambiar no he cambiado. Sigo siendo el mismo. Uno nunca cambia, sino que se va conociendo mejor. En ese sentido, sigo un poco por esa pista. No me he encontrado a excompañeros o amigos en mi familia que me digan que me estoy volviendo gilipollas. Me ha pillado esto muy mayor y convencido de mi forma de afrontar las cosas en la vida. Lo que sí tengo mucha experiencia ahora, más bagaje, mi agenda de teléfonos tiene más nombres de peso... Esto para mí es una proyección y experiencia brutal. Lo cual me hace valorar mucho el trabajo previo que había hecho y que me había permitido que Jordi [Évole] en su día quisiese en su día que yo siguiese con el programa.

Sobre todo he tenido que quitarme muchas vergüenzas, muchos miedos y muchos complejos. Con todo eso, no se podría hacer el programa que se hace ahora. Probablemente haya tardado más de la cuenta y se haya notado en la primera temporada, pero ahora mismo diría que estoy plenamente preparado para llevar Salvados, para dirigirlo y presentarlo, y sobre todo para presentarme ante gente a decirle que la quiero tener en el programa. Si he cambiado para algo creo que es para mejor como periodista.

Y como persona, cuando has estado haciendo un reportaje de menas, cuando has hecho lo de Afganistán, has estado en Senegal o en Bolivia, y has vivido situaciones complejísimas... También estoy mucho más completo desde estos dos años en que se empezó a emitir el programa.