Entrevista

Hovik Keuchkerian: “No entiendo este puntito en el que está todo el mundo de medir todo lo que dice”

Hovik Keuchkerian

384 días después de poner punto y final a La casa de papel, Hovik Keuchkerian vuelve al 'ring' de las series con The Head 2, la segunda parte de la ficción multicultural de The Mediapro Studio con sello español que estrena HBO Max. Un proyecto que el propio actor considera que era el “perfecto” para retomar su carrera tras un necesario parón de año y medio, y con el que consigue cumplir uno de sus objetivos pendientes desde hace años.

'The Head' salta de Orange TV a HBO Max con su temporada 2, que ya tiene fecha de estreno

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The Head era el reto perfecto para reenganchar”, admite el intérprete en conversación telefónica con verTele. Uno de los motivos principales era la presencia del director Jorge Dorado, con el que “tenía pendiente trabajar desde hace mucho tiempo”. “Es un tipo que pone mucha alma en todo lo que hace”, reconoce, al tiempo que destaca los puntos fuertes de los seis capítulos que componen esta nueva temporada: “La capacidad de sorpresa y de mantener al espectador enganchado no se pierde, y va despacito descubriendo a los personajes, como cuando lees una buena novela”.

En la serie Hovik da vida a Charlie, uno de los tripulantes del carguero en el que se sitúa la trama de The Head 2. Un personaje que, según explica, tiene una relación de hermandad precisamente con uno de sus 'hermanos' de La casa de papel, Enrique Arce: “Hasta la promoción de la Parte 5, él era un actor con el que compartía proyecto, pero al que prácticamente no había visto y con el que no había hablado. En The Head es el pilar fundamental de mi personaje”.

Pasado un año del papel más mediático de su carrera, y ya inmerso en otros retos, el actor reflexiona: “Algo como lo de La casa de papel es una vivencia muy potente, pero el cambio es más de la gente hacia uno que al revés (...) Igual hay alguien que piensa que ha inventado el rock and roll y que es mejor que nadie, pero no es mi caso”. Tampoco cambia su punto de vista a la hora de elegir nuevos trabajos: “Si un proyecto me pide el estómago que tire para adelante, es el que elijo”.

Hovik Keuchkerian también habla de la serie que le hizo “subir un peldaño de nivel como intérprete”: “En mi carrera como actor hay un antes y un después de Antidisturbios. Y además, despeja 'fantasmas' sobre su no continuidad a pesar del éxito unánime de crítica y público: “Sorogoyen e Isabel Peña tenían clarísimo que era una serie cerrada”.

Por último, el actor recuerda el impacto que tuvo el anuncio de su parón en El Hormiguero por el potente mensaje que dio y revela que no fue nada que estuviese planeado: “No entiendo este puntito en el que está todo el mundo de medir todo lo que dice”. Y como cierre, reflexiona sobre su manera de afrontar su carrera en la interpretación: “Siempre digo que si no hubiera sido boxeador, sería otro tipo de actor”.

The Head 2 es la primera serie que estrenas tras el final La casa de papel... ¿Por qué este proyecto? ¿Qué te atrajo del reto?

Después de La casa de papel tuve un período de descanso largo, tenía que parar para solucionar cositas mías, y dije que no a muchos proyectos. Después de un año y pico, The Head era el reto perfecto para reenganchar. Por otra parte, tenía pendiente desde hace mucho trabajar con Jorge Dorado. Hicimos un corto hace muchos años, que se llamaba El Otro, y teníamos pendiente volver a trabajar. En todo lo que ha dirigido Jorge, siempre ha intentado plantear que estuviera yo y esta vez ha sido la definitiva, todo el mundo ha estado de acuerdo desde el principio. Y como tercer motivo destaco la calidad que tenía ya la primera temporada, que la vi antes de reunirme para hacerla, y luego ya cuando me contaron la idea de esta segunda me remató. Me contaron cómo era el personaje de Charlie y dije: quiero estar.

Repasando tu trayectoria, este no es el primer trabajo en inglés, pero sí tiene una peculiaridad: es una producción española, con equipo español pero con elenco multicultural. ¿Qué ha salido de este cóctel?

No he podido ver todavía la segunda temporada, pero la sensación que teníamos todos en el rodaje era que estábamos haciendo algo muy potente y de muy buena calidad. Jorge Dorado es un tipo que pone mucha alma en todo lo que hace, tiene muy claro lo que quiere contar, cómo quiere hacerlo, los climas y las atmósferas... tiene una capacidad de trabajo brutal, creo que hacía más cosas que las que debería hacer un director. La sensación de todos, incluso de los que ya estaban en la primera temporada, era que la segunda iba a ser mejor.

Me siento un privilegiado porque estoy trabajando bien, con grandes equipos y con grandes proyectos

Hovik Keuchkerian

La primera temporada de The Head fue un 'Cluedo', una especie de Orient Express en una estación polar. Esta segunda sabemos que transcurre en un carguero, y que muchas cartas ya están boca arriba para el espectador. ¿Cómo la definirías?

Es como una continuación y te puedes imaginar que los pilares son los mismos. Lo que ocurre es que al cambiar el entorno y cambiar la 'pandilla', y teniendo como referente la primera temporada, intentas no cometer fallos que has cometido. Siendo lo mismo, creo que la segunda temporada no tiene nada que ver.

Sí se mantiene algo que a mí me gustó cuando vi la primera temporada, que es que las cosas tienen tiempo de cocción. La serie va despacito, va descubriendo a los personajes. Como cuaado lees una buena novela, que te va a metiendo todo poco a poco. Del minuto 1 al 17 no ha pasado todo, no; va despacito y hay un momento en que eclosiona y coge velocidad. En la primera temporada está maravillosamente gestionado con Jorge Dorado, y en la segunda tengo la sensación de que también, pero mejorado. La esencia es la misma, y la capacidad de sorpresa y de mantener al espectador enganchado no se pierde.

Álvaro Morte estuvo en la primera temporada de The Head. ¿Hablaste con él cuando te llegó el proyecto? ¿Te dio algún tipo de consejo o feedback?

No, sí que sabía que Álvaro estaba rodando con Jorge Dorado porque cuando terminábamos de La casa de papel, se iba a rodar The Head. Pero conozco a Jorge muy bien, y siempre que me llama, si puedo estoy. Además, no soy persona de... o sea, si tengo que preguntar cómo se rueda con alguien, se lo pregunto a ese alguien. Me siento con esa persona a tomar un café para tener mis propias sensaciones, no soy de preguntar ese tipo de cosas [a otros].

Algo como lo de 'La casa de papel' es una vivencia muy potente, pero el cambio es más de la gente hacia uno que al revés

Hovik Keuchkerian

En The Head te reúnes con otro excompañero de La casa de papel, Enrique Arce. ¿Cómo ha sido trabajar con él tan poco tiempo después, y en un contexto tan distinto?

Enrique y yo no compartimos ni espacio ni temporalidad en La casa de papel, estábamos en universos diferentes y solo rodamos un día juntos, creo. Nos conocíamos de habernos visto por ahí en algún momento, pero hicimos un lazo fuerte en la promoción de la quinta temporada porque nos pusieron juntos. Nos echamos unas risas espectaculares, nos lo pasamos muy bien en los junkets, y ahí fue donde conocí al Enrique Arce persona. Hasta ese momento era un actor con el que compartía proyecto, pero al que prácticamente no había visto y con el que no había hablado.

Ahora le estoy conociendo realmente en The Head, donde tenemos una relación de hermandad en la que él es el pilar fundamental de mi personaje. Es la única familia que tiene en el mundo Charlie, hay una relación de amor-odio desde un 'bicharraco' como él. Charlie se convierte como en la mascota de la tripulación, y consigue el sueño de tener una familia desde el punto de vista de un niño de nueve años.

Después de un éxito como el de La casa de papel... ¿cómo hace uno para no levantar los pies del suelo, ya no solo a nivel personal sino también profesional, a la hora de estudiar nuevos proyectos?

Con la normalidad absoluta. Te hablo desde mí, pero el cambio es más de la gente [de alrededor] que mío. Todos cambiamos, todos estamos en continuo movimiento y algo como lo de La casa de papel es una vivencia muy potente, pero el cambio es más de la gente hacia uno que al revés. Hablo en mi caso, insisto. Igual hay alguien que piensa que ha inventado el rock and roll y que es mejor que nadie, pero no es mi caso.

Yo sigo trabajando, me sigue apasionando mi trabajo, lo sigo fundamentando en la pasión y si un proyecto me pide el estómago que tire para adelante, es el que elijo. Luego intento negociar lo mejor que pueda, y una vez que lo tengo cerrado no hay otra cosa a nivel profesional que ese proyecto, me centro al 100%. Esto no se ha modificado, todo lo contrario.

Lo que nos ha dado a todos La casa de papel es estar en las listas de muchos proyectos y que te pongan cara, que te llamen. Estoy muy agradecido y voy a aprovechar esta oportunidad, que es la de poder trabajar de seguido. Es lo que se hace en cualquier profesión, que se aprende haciéndola. No me ha dado por mirarme al espejo diez minutos diciéndome a mí mismo 'soy Bogotá'. A mí La casa de papel me ha ocurrido, ha sido muy bonito, y a partir de ahora toca seguir con otros proyectos.

Igual hay alguien que piensa que ha inventado el rock and roll y que es mejor que nadie, pero no es mi caso

Hovik Keuchkerian

Hablabas al principio de la entrevista de ese parón de año y medio. Y recuerdo precisamente cuando contaste en El Hormiguero, en septiembre de 2021, que necesitabas parar para reconectar contigo mismo, que tu proyecto eras tú. Tu intervención y mensaje fueron muy aplaudidos, ¿te viste en la necesidad de naturalizarlo por algún motivo, como personaje público?

No, no, yo no quise contar nada. Cuando vas a El Hormiguero ves a la gente un poquito antes [de la entrevista] y te dicen que allí vas a divertirte y a jugar. Con Pablo [Motos] había hablado antes, le había dado la mano y nos habíamos saludado. Y después, cuando yo le regalo la camiseta [ya en directo] y me dice 'cuéntame en el momento en el que estás, que he leído que estás en un momento de estar tranquilo...', recuerdo perfectamente que me quedé pensando 'hostia'. No formaba parte de un plan, ni tengo ninguna necesidad de naturalizar nada. Como tampoco entiendo este puntito en el que está todo el mundo de darle vueltas a todo, o de medir todo lo que dice. Yo no he sido así nunca, ni voy a serlo. A mí me preguntas una cosa y si quiero te la contesto, y si no quiero, no te la contesto.

Pablo de repente me preguntó eso, y como soy como soy, le contesté. Le conté lo que estaba haciendo y en el momento en el que estaba, porque además me dijo que le parecía importante e interesante para la gente de casa, y ahí se acabó el programa porque empezamos a hablar y El Hormiguero ese día se convirtió en un tipo hablando con otro. Fue algo que vio toda España, se hizo viral y ya está. No tenía ninguna necesidad, todo lo contrario. Llevaba ya seis meses a lo mío, muy tranquilito, y seguía así. Al final se hizo público y ha sido muy bueno porque le llegó a mucha gente y, por lo que tengo entendido, le sirvió también a mucha otra para reaccionar. En ese sentido, estoy encantado de la vida.

Aunque no estuviera en tus planes contarlo, lo cierto es que impactó mucho...

En ese momento tomé consciencia de la cantidad de gente que ve El Hormiguero, es espectacular. A raíz del éxito de La casa de papel me reconocía muchísima gente, pero a partir de esa visita me paraba gente mayor y me decían que le diera un beso a mi madre por haberme llamado en su momento para espabilarme. Me hablaban de todas las edades con un agradecimiento y un cariño... llegó a tocar a determinada gente.

También te digo que después de eso se desató una ola de llamadas. Ya sabes cómo funciona esto... se supone que después de eso yo tendría que haber hecho una especie de 'tour' por todos los programas y medios hablando de esto, y me pasé meses cogiendo el teléfono y diciendo que no iba a nada. Yo dije lo que tenía que decir en ese momento porque surgió, y lo que no quería era hacer una bola de eso ni convertirme en el panfleto de nada ni de nadie. Salió de una forma clara y honesta sin estar planificado, y lo que tenía que decir ya lo había dicho.

Volviendo al trabajo, uno de tus proyectos recientes más aclamados es Antidisturbios, serie por la que ganaste un Feroz y un Forqué y que fue todo un éxito de crítica y público. Más allá de los premios y el reconocimiento, que siempre están muy bien, ¿con qué te quedaste a nivel personal de aquella experiencia con Sorogoyen?

Trabajar con Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña es la hostia, aprendí mucho. Siempre he dicho que hay un antes y un después de La casa de papel por lo que supuso a nivel mediático, de pelotazo. Pero para mí, en mi carrera como intérprete hay un antes y un después de conocer y trabajar a las órdenes de Sorogoyen, y hay un antes y un después de Antidisturbios, sin duda alguna. Me hizo subir un peldaño de nivel como intérprete, y tuvo que venir el señor Rodrigo a decir que me quería para hacer ese proyecto. Quiero decir, él lo tenía más claro que nadie y no paró hasta que pudo ser.

Es un proyecto en el que hay grandísimos actores, hermanos y amigos, y ese 'furgón' funciona como un tiro. Y para mí, es ese primer gran personaje que empieza a marcar ese punto, en mi opinión humilde, de mostrar que tengo rangos dentro para hacer muchos tipos de personajes. Creo que Charlie, de The Head, va a ser el segundo, porque está en otro sitio, en un lugar que nunca había estado y en el que no me había visto nadie. Y pienso que un tercero va a ser Jon Gutiérrez, de Reina Roja.

Sorprende que después de tan buena acogida, no haya tenido continuidad. ¿Te hubiera gustado hacer una segunda temporada? ¿Sabes por qué no la tuvo?

Que Antidisturbios tenga una segunda temporada o no no es algo que dependa de mí, es algo que depende de la productora y de la cadena. Y por lo que yo tengo entendido, por mucho que se haya hablado y por muchas cosas que se hayan dicho, Sorogoyen e Isabel tenían clarísimo que era una serie cerrada. Ahora ya las pajas mentales que se haga cada uno de que termina en Piolín y acaba en Catalunya... pues son pajas mentales de cada uno. Pero hasta lo que yo conozco, siempre ha sido un proyecto de una temporada.

El otro gran proyecto que tienes actualmente entre manos es Reina Roja. Y hablando de la gestión de las expectativas, ¿cómo se está viviendo a nivel general en el rodaje en estar en una producción que genera tanta expectación?

A eso voy a decir siempre lo mismo, yo lo gestiono como lo gestiono todo. Cojo mi coche o mi moto, me voy al set y grabo. Esté rodando Reina Roja, Star Wars, La casa de papel o una peli pequeñita de un director novel, me da exactamente igual. Pero es que no tengo que hacer un esfuerzo, me sale natural. No sé si por mi pasado, por mi carga genética, porque me han parido así o porque vengo de otro lado y he llegado a esta profesión como he llegado, que se me ha cruzado por el camino, me he enamorado y me fascina.

Yo no salgo de mi casa pensando en que estoy interpretando al personaje de un best-seller traducido a equis idiomas en equis países. Eso Juan Gómez-Jurado, que es un friki y un genio, y está todo el día que parece que le han echado queroseno [ríe]. Tiene una energía que no sé las pulsaciones que llevará encima, pero estará en 180 todo el día. Eso él, que es la mente que ha creado todo esto. Yo voy al set a hacer mi personaje, a estar con mi equipo maravilloso, y a dejarme el alma. Y cuando estrenemos ojalá funcione, a la gente le guste y hagamos la segunda temporada, pero ya está. Yo lo veo y lo vivo así. Me siento un privilegiado porque estoy trabajando bien, con grandes equipos y con grandes proyectos. Lo demás, pasará lo que tenga que pasar.

Siempre he dicho que si no hubiera sido boxeador, sería otro tipo de actor

Hovik Keuchkerian

¿Esta autoexigencia y disciplina que tienes en cada uno de tus proyectos venía ya de serie, o crees que es 'heredado' de tu pasado en el boxeo?

Siempre he dicho que si no hubiera sido boxeador, sería otro tipo de actor. El deporte ha estado en mi vida desde niño. De hecho, desde que era niño hasta los 32 que paré mi carrera como boxeador he practicado todo tipo de deportes y no no existiría la vida de Hovik en esos 32 años de arranque sin ellos. Yo no paraba, por naturaleza me apasionaba el deporte de cualquier tipo, primero de forma amateur practicando de todo y después como profesional en el boxeo. Y sin duda, el boxeo para mí ha sido una escuela de vida, una universidad. Te enseña a preparar, a entrenar, a sacrificarte, a esforzarte, a caerte, a levantarte... Eso lo he extrapolado a mi profesión, y funciona.

¿Cómo se presenta el futuro, más allá de The Head 2 y Reina Roja? ¿Tienes otros proyectos?

En el horizonte tengo hacer la siguiente entrevista, repasar un poquito lo que tengo esta tarde de rodaje en Pozuelo, y dar el 100% en la jornada que tengo hasta las tres de la mañana hoy. Lo que venga después serán planes que hacemos todos que vendrán o no vendrán, saldrán o no saldrán.

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