Iñaki López: “Parece que el periodismo que triunfa es el del cuchillo entre los dientes, el del bulo”

Iñaki López

Marcos Méndez

Valiéndose del humor y la espontaneidad que le hicieron fichar por laSexta hace más de una década, y le permitieron “sobrevivir” a moderar durante nueve años laSexta Noche, Iñaki López se ha asentado como un referente en las tardes junto a Cristina Pardo en Más Vale Tarde. Pero su vinculación con el grupo Atresmedia se duplicará pronto porque ya ha grabado López y Leal contra el canal, un formato de entretenimiento que le hace competir con Roberto Leal y contra su misma cadena, y del que avanza que “Roberto se china mucho cuando pierde”.

Nacido en Portugalete (Vizcaya) en 1973, y licenciado en periodismo por la Universidad del País Vasco, afirma considerarse “un comunicador” al hablar de su evolución entre la información y el entretenimiento, y explica que por ello le gusta “picotear” no sólo comida en su actual programa, sino entre formatos y géneros. En esta entrevista con verTele, Iñaki López recuerda su papel diferente en laSexta Noche, normaliza hablar de su pareja Andrea Ropero, y se moja al hablar de política y la polarización que “nos afecta a todos”: “Hay que normalizar la vida política y abandonar la crispación y la discusión”.

El comunicador condena los bulos y los señalamientos contra periodistas, y también lamenta que en España parezca que no nos habituemos a la libertad de prensa: “Las presiones políticas son tremendas, y no deberían existir”

Has cumplido ya 10 años de vinculación con Atresmedia, desde que llegaste para 'laSexta Noche' hasta ahora que te vemos cada día en 'Más Vale Tarde'.

Sí, en 2013, así que ya vamos a por el undécimo año.

¿Y hay un hombre más feliz sobre la faz de la Tierra que tú cuando toca comer en el programa?

Pues mira, la verdad es que no. Estamos consiguiendo convertir el hecho de que Cristina y yo comamos en plató en todo un formato televisivo. Parece que hemos traspasado la última frontera de la televisión [ríe]. Somos disfrutones, y en el programa nos gusta disfrutar no sólo contando noticias. Tenemos la fortuna de poder merendar en directo tres días a la semana, entre Ojeda, Carlos Maldonado y Luis Calero; y es una maravilla cómo llenamos la andorga. De alguna manera se juntan dos de mis grandes placeres en el mismo programa. Para mí he alcanzado un culmen, a partir de ahora yo creo que mi carrera todo va a ser bajar cuando deje de hacer Más Vale Tarde.

Cuando en 2010 fichaste por Cuatro para el concurso 'Justo a tiempo', podía parecer que orientabas más tu carrera al entretenimiento. ¿Magacines como 'Más Vale Tarde' te permiten mezclar esas dos facetas, informar y entretener?

Sí, porque al final Más Vale Tarde no es un programa estrictamente informativo, no somos Al Rojo Vivo. Es verdad que tenemos una parte dedicada a la política, una parte dedicada a los sucesos, que lamentablemente suelen ser bastante truculentos y dolorosos; pero es verdad que también es un programa que nos permite hacer noticias más divertidas, tener invitados, comer en directo en el plató... Al final es un programa “contenedor”, muy variado, donde caben muchas cosas y podemos pasar de la risa al llanto en un minuto. Poder cambiar de registro, de tono, levantarte, divertirte un poco contando el tiempo con Joana o Francisco Cacho, acercarte donde Ojeda a picar un poco, también es agradable y divertido. Son casi tres horas de programa en directo, y se agradece poder sacar noticias de distinto tono.

¿Cristina Pardo contigo se ríe más, o te regaña más? ¿La traes loca de verdad, o son como una especie de “personajes” para el programa que funcionan?

Trabajar conmigo requiere de una gran paciencia eh. Porque yo soy de natural disperso y muy despistado [ríe], y Cristina Pardo tiene que estar ahí todos los días. Requiere tener una gran paciencia como Cristina, e incluso cierto desafecto por el peligro. Cristina siempre está muy atenta a la escaleta porque yo enseguida me despisto y me disperso, y de alguna manera ella es también el vínculo porque tenemos una escaleta que cumplir y una serie de temas que cubrir, y hay que hacerlos todos. Pero por lo general nos reímos mucho, lo pasamos muy bien, y este programa nos permite tener muchos momentos de complicidad. Además ella tiene un gran sentido del humor.

Lo que me interesa es contar, hablar y transmitir. La materia sobre la que gire mi trabajo, casi me es indiferente

Iñaki López

Decíamos lo de informar y entretener porque por el camino también te has hecho cargo del World Pride, de las Campanadas, o de 'Pongamos que hablo de…', y próximamente de 'López y Leal'. ¿Te gusta esa desvinculación de la información para hacer entretenimiento puro?

Es que yo siempre me he considerado sobre todo un comunicador. Nos tildan de periodistas, pero yo creo que periodista es el que está detrás de una investigación para dar con las claves de alguna corruptela en alguna administración. Para mí esos son los que hacen auténtico y genuino periodismo. Yo me considero más un comunicador, y he hecho programas de todo tipo. En ETB hacía el Debate de El Conquis, o un programa de sobremesa como el Pásalo con Adela González, he hecho alguna pequeña incursión en concursos... A mí lo que me gusta es probar, picotear. No sólo picotear lo que nos trae Pablo Ojeda, sino picotear distintos formatos [ríe].

A mí lo que me interesa es contar, hablar y transmitir. Y al final, la materia sobre la que gire mi trabajo, casi me es indiferente. Me lo puedo pasar muy bien hablando de política, porque al final soy una persona muy visceral y cuando estoy contando algo, sea un suceso tremendo, un accidente trágico, o una discusión política; pues lo quiero vivir como un ciudadano, porque nos afecta a todos. Por eso me considero más un comunicador que un periodista, y me gusta probar, que fue el principal motivo por el que cuando la cadena me propuso hacer López y Leal contra el canal me lancé a la piscina sin mirar si había agua antes.

¿Cómo va a ser 'López y Leal contra el canal'? ¿Va a haber pique con Roberto Leal? ¿Nos puedes adelantar alguna recompensa que vayáis a tener?

La cadena ha sido dura. Me atrevería a decir que ha sido tremendamente correosa con nosotros. Las pruebas han sido tremendas. Menos mal que Roberto Leal, a parte de un tío maravilloso y gran comunicador, tiene un gran espíritu competitivo [ríe]. Está en plena forma, cómo se nota que ha sido portada en Men's Health, porque las pruebas han sido duritas. Hemos acabado lesionados en un par de ocasiones, llenos de magulladuras, moratones... No llego a decir que hemos puesto nuestra vida en peligro, pero orgullosamente sí puedo decir que hemos hecho todas las pruebas nosotros mismos, sin dobles de acción.

¿De aquí a 'El Desafío'? ¿Te ha invitado Roberto Leal?

No, de momento El Desafío no, y lo cierto es que es complicado, porque Más Vale Tarde ya es un formato que absorbe muchísimo. Además, insisto, el que está en plena forma y tiene un gran espíritu competitivo es Roberto, yo... [ríe] yo lo tengo menos... no es una faceta que tenga tan desarrollada como él. Es verdad que Roberto se china mucho cuando pierde eh [ríe]. Le gusta ganar, y compite hasta el final. Y yo... pues bueno, me tomo mis derrotas con cierto buen humor y no muy en serio. Pero Roberto sí es un tío luchador hasta el final.

Este buen humor del que hablas, y que también tienes en 'Más Vale Tarde', ¿podías tenerlo en 'laSexta Noche'? ¿O entre tanta discusión política era más difícil?

Era un programa distinto, porque mi labor era mucho más secundaria, de conductor. Tenía ocho tertulianos, que es como encerrarte con ocho toros Miura, y mi labor era más de repartir juego. Además eran programas muy centrados en el análisis político, con entrevistas muy de actualidad. Sí que había una parte que me permitía divertirme más, cuando venía gente del espectáculo o venía Reverte, o Loquillo, o Fito... de alguna manera te daba licencia a ser más espontáneo. Pero la parte de debate pura y dura, mi labor era repartir juego, que la discusión no entrara en el terreno de lo personal, y que se centrara en los asuntos que realmente importaban a la audiencia. Era un formato completamente distinto, pero ahí también aprendí latín, porque fueron nueve años. Lo más duro quizá fue estar nueve años sin sábado, porque es verdad que en un programa semanal se trabaja manifiestamente menos, pero que te toque en sábado... te deja sin fines de semana. Es doloroso.

¿Te afecta esa polarización, cada vez más ultra? Tú también has sido señalado por miembros de partidos de derecha.

La polarización nos afecta absolutamente a todos. Y yo creo que empapa en la sociedad, porque estamos viendo ya un nivel bajuno, paupérrimo en el Congreso de los Diputados, con insultos directos, y creo que de alguna manera eso sí que se transmite a la calle. En este país empieza a haber una serie de temas tabú, entre los cuales empieza a estar la política. Me parece que hablamos con mucha más libertad de equipos de fútbol adversarios de toda la vida o de religión que de política. Porque se está convirtiendo en un asunto siempre peliagudo y motivo de discusiones. Entre los políticos deberían reflexionar, porque ya empezamos a tener manifestaciones frente a la sede los partidos, y a mí eso me parece ciertamente peligroso. Creo que al final, si llevamos toda esta polarización a la calle, nos vamos a encontrar un disgusto.

Yo vengo además de una tierra que durante muchas décadas ha vivido la polarización política, que ha vivido enfrentamientos políticos. Y la verdad, ahora en Euskadi se vive maravillosamente bien, porque todo aquello quedó atrás, y porque ahora la política es un asunto que tiene que ver con la gestión y afortunadamente hemos dejado atrás tiempo de sangre y desagradables, y se puede hablar de política de una manera normalizada, en cuadrillas, en los txokos, en la calle, sin sospechas, sin temor... Y sin embargo ver que en el resto del país empieza a pasar lo contrario, y que la polarización empieza a caer en la calle, y que la gente comienza a tener disfunciones, y se rompen familias o amistades por unas cuestiones políticas; me parece realmente grave. Por eso creo que la polarización afecta a todos los españoles.

Hay que empezar a normalizar la vida política y abandonar la crispación y la discusión

Iñaki López

Nosotros al final somos profesionales de la comunicación, que trasladamos lo que está pasando en el Congreso, o en las sedes de los partidos, al público que nos ve. Pero que nadie dude que si esto no se reconduce pronto, al final vamos a tener algún disgusto. Me parece muy peligroso estar transmitiendo mensajes de que este Gobierno es ilegítimo porque mintió y no trajo esto tras las elecciones. Caramba, pues también Mariano Rajoy dijo que iba a bajar los impuestos y resulta que los subió 42 veces. Es que cuando un partido gobierna, a veces tiene que tomar decisiones que no estaban en su plan de ruta. Y a veces tiene que juntarse con otros partidos para gobernar y tiene que ceder. Y eso no lo convierte en un Gobierno ilegítimo. Creo que los partidos tienen que saber reconocer los méritos del contrario, saber reconocer que han perdido unas elecciones. Hay que empezar a normalizar la vida política y abandonar la crispación y la discusión, porque no nos lleva a ningún sitio bueno.

Por poner un ejemplo, ¿qué harías si desde una fuente oficial se inventaran que te pusiste una capucha e intentaste asaltar la vivienda de una presidenta regional?

Me parece un bulo tremendo. Y me parece que la persona que extiende ese bulo debería estar fuera de la política. Y más cuando Miguel Ángel Rodríguez ya tiene un historial de enfrentamientos, insultos y amenazas a los medios de comunicación demasiado largo. Creo que MAR ya no aporta absolutamente nada, más que crispación a la vida política de este país. Las horas que son y sigue sin pedir perdón, además ha distribuido, cosa que es ilegal, fotos y la identificación de los dos periodistas de El País que sólo hacían su trabajo. Me parece que en la tan cacareada tierra de la libertad, que el jefe de gabinete de la presidenta de la región amenace con cerrar y con triturar, o llame idiotas a los periodistas, lo que merma es precisamente la libertad de informar en esta región. Así que por favor, libertad para todos, y no solo para los míos.

Creo que Miguel Ángel Rodríguez ya se ha pasado de frenada, que su tiempo ha pasado, que debería apartarse discretamente, y la presidenta debería escoger a otro jefe de gabinete porque con este le auguro un futuro negro. Porque además Miguel Ángel Rodríguez está en una dinámica de la que no piensa bajarse. Está absolutamente lanzado. Lanza ese bulo siete días después de amenazar a los periodistas de elDiario.es, es que clama al cielo. Yo recomendaría a la gente que leyera lo que dice la FAPE, o Reporteros sin Fronteras. Es que RSF está poniendo la alerta en el peligro que está teniendo en Madrid ahora mismo la libertad de información. Es que eso es gravísimo. Que somos una de las veinte democracias más asentadas del mundo, y resulta que en la capital del país ejercer la libertad de información y hacer periodismo empieza a ser algo complicado por la acción del gobierno de la comunidad. Alguien debe tomar nota.

Las presiones políticas son tremendas, y no deberían existir

Iñaki López

¿Tú has sido víctima de algún bulo de ese tipo?

No, afortunadamente nunca he sido víctima de ningún bulo de ningún tipo. Pero es verdad que las presiones políticas son tremendas, y no deberían existir. Yo siempre he tenido la fortuna de no enterarme más que a toro pasado de muchas de esas presiones y llamadas, porque mis editores, mis jefes, hacen su trabajo que es parar las presiones, frenarlas e impedir que lleguen a nosotros para que podamos hacer nuestro trabajo con absoluta normalidad. Pero las presiones existen, y ha pasado con los partidos políticos clásicos y con los nuevos, que a veces han adoptado algunos viejos vicios. Es absolutamente lamentable. No sé si es que sólo tenemos 40 años de historia democrática y todavía nos falta algo de experiencia con este asunto, pero el hecho de que los partidos presionen a los periodistas, o los quieran arrimar a su vera, me parece tremendamente peligroso. Para la propia libertad de prensa e información de la ciudadanía, y para la credibilidad de los periodistas.

Y por esto mismo, ¿un periodista, y en concreto un presentador, tiene realmente libertad para opinar, o se ve cohibido por el qué pensará el público, tus espectadores, tus seguidores, o incluso tu cadena o tu grupo?

Yo la verdad es que nunca he tenido problema para expresarme con libertad. Creo que si te expresas con respeto, puedes decir absolutamente todo. Creo que si eres honesto en tu trabajo, y expones tanto tu punto de vista como el de los que no piensan como tú, y traes una tertulia rica y variada en formas de pensar, puedes decir y hablar de todo. Con honestidad y desde el respeto, se pueden tratar absolutamente todos los temas. Pero lamentablemente, parece que el periodismo que triunfa es el del cuchillo entre los dientes, el de faltarse el respeto, el del ataque, el de la denuncia, el del bulo... Lo fácil parece que es sumarse un poco a eso, pero creo que hay otro periodismo, que a mí me parece infinitamente más interesante, que es el que se practica desde el respeto y la honestidad.

Esa naturalidad la aplicas también para hablar de tu familia y de tu pareja, Andrea Ropero. Hay otras parejas televisivas que lo llevan con discreción, o que aunque se sepa mantienen sus intercambios en un plano profesional. ¿Vosotros estáis cómodos comentándolo con normalidad?

Cada uno tiene su forma de trabajar. Hay gente que es mucho más celosa de su vida familiar, y me parece correcto y respetable. Yo tengo una pareja que también trabaja en los medios de comunicación, y creo que es vox pópuli [ríe]. Entonces, pues bueno, lógicamente no pasa nada porque lo comentemos, y que contemos chascarrillos que se pueden contar de nuestra vida de pareja, y que son chascarrillos muy parecidos a los que tiene cualquier pareja en España. Somos una pareja absolutamente normal, con nuestros problemas, parabienes, cambios de parecer y discusiones. Lo natural, para mí, es expresarse con naturalidad y compartir cosas con el público que al final tampoco pertenecen tanto a la intimidad, sino que forman parte de nuestro día a día. Las cosas que yo suelto de mi vida personal o familiar creo que son cosas en las que pueden verse reflejadas mucha gente. A mí no me pasan cosas distintas de las que le puedan pasar a un tornero fresador casado con una teleoperadora. La vida familiar, tener niños, etcétera etcétera hace que muchas vivencias sean comunes, y creo que la gente las reconoce igual cuando yo las cuento.

Jorge Javier me parece fenomenal, inteligente, rapidísimo, controla de maravilla el plató

Iñaki López

Y con esta mezcla de información y entretenimiento, de opinar libremente, de humor e ironía, y de naturalidad, ¿tienes algún formato ideal que te gustaría asumir, no sé si en prime time?

No, es que me gusta probar cosas. Tengo presentadores que me parecen fabulosos, yo siempre he sido un tremendo admirador de Wyoming, que me parece uno de los mejores comunicadores de la historia de este país. Puedo citar a otros comunicadores de otros medios que también me parecen fantásticos, a mí Jorge Javier me parece fenomenal, inteligente, rapidísimo, que controla de maravilla el plató. Roberto Leal me parece el futuro de la comunicación en la tele... Para mí hay muchísimos. Pero nunca he pensado en un programa perfecto, porque me gusta ir picando, saltando cosas, ir aprendiendo, y que cada programa que voy cogiendo me divierta y me guste. Me gusta hacer los programa míos, adaptarlos a mi estilo o al estilo de la pareja en el caso de que lo presentemos en dupla como ahora con Cristina Pardo. Me gusta disfrutar y ser feliz en el trabajo, porque si soy feliz trabajo a gusto, me río, disfruto, y creo que en casa se transmite y la gente lo nota. Creo que si yo me lo estoy pasando bien, hay más posibilidades de que el que me ve desde casa se lo pase bien.

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