'Expediente X' 10x06 Review: gran despedida con un ¿hasta pronto?

Por Jesús López

‘Expediente X’ se despidió tras una corta temporada en la que deja patente que el showrunner de la serie, Chris Carter, no sabe cerrar interrogantes pero sí abrirlas.

En el último episodio se retoma la mitología de la serie haciendo un breve repaso al primer capítulo del nueva temporada –se trata de una continuación- que nos deja, he de decirlo, con un buen sabor de boca, pero también con un ‘coito interruptus’ imposible de acabar en el baño.

Carter se aventura imprudentemente a dejar la trama totalmente abierta, aún sin saber en el momento del rodaje qué datos de audiencia cosecharía y si habría oportunidad de cerrarla. Como diría una amiga mía, nos podríamos encontrar ante el peor final de la historia de una serie… (Aunque, afortunadamente, todo indica que sí habrá continuación).

Aviso: empiezan los SPOILERS

Tras dejarnos durante varios episodios con la incógnita de porqué Scully tiene ADN alienígena, la trama pretende cerrarse explicándonos que se trata de una ventaja para los elegidos por las altas esferas, que modificaron el ADN de Scully durante su antigua abducción, para salvarla por motivos desconocidos de lo que será un auténtico apocalipsis en el planeta.

La exterminación ha comenzado. La población empieza a enfermar ante la debilidad de sus sistemas inmunológicos, provocado por un elemento añadido a las vacunas convencionales (sí, esas que te gustaban tanto cuando ibas a la escuela) que lo hacen llamar “virus Espartano”. Pero para llegar a este punto, Scully necesitó de información clasificada que le proporcionó una vieja conocida. La agente Mónica Reyes, que interpreta Annabeth Gish, repite en la serie con una llamada telefónica que sorprende a Scully y a los espectadores, excepto a aquellos que ya se tragaron, antes de comenzar la serie, el spoiler de la confirmación del regreso del personaje.

La nueva Fowley

Reyes reconoce a Scully que para sobrevivir a lo que se avecina no le quedó más remedio que convertirse en una traidora -recordándonos a la chaquetera Diana Fowley-, aceptando un trato con El Fumador consistente básicamente en lo que hacía su predecesora, ponerle el cigarrillo para facilitarle las caladas. Algo poco reprochable, porque ante ese escenario yo quizá también firmaría.

Con toda esta información, Scully continuará sus investigaciones para intentar lograr algo tan sencillo como volver a salvar el mundo. Así que tira de la agente Einstein, la doble de Scully pero rejuvenecida, que vuelve a formar parte del reparto en este último episodio y que parece que regresará en la más que posible continuación de la serie.

Ambas averiguarán que secuenciando el ADN de Scully y extrayendo la parte extraterrestre podrían crear un suero que invirtiera el proceso y obtener una especie de vacuna con la que salvar a los enfermos, víctimas ya de contagios masivos tan variopintos como gripes, enfermedades bacterianas o ántrax.

¿Te estás liando? Pues bienvenido a ‘Expediente X’…

Por su parte, el agente Miller se dispone a buscar a Mulder que se volverá a enfrentar a sus fantasmas, en este caso a El Fumador que ha encargado al sustituto de Krycek encontrar a Mulder para ofrecerle ser inmune a los imparables contagios y ser así uno de sus ‘elegidos’. Finalmente Fox localiza a El Fumador, que se reencuentra con el espectador para hacerle ver que sí, que pudo sobrevivir a lo que parecía ser su final allá por la novena temporada.

Lo cierto es que los guionistas sí nos convencen al hacernos ver lo que creíamos imposible, mostrándonos al malo repleto de prótesis y con algún rasgo que te hará rememorar ‘El Planeta de los Simios’.

Scully en la M-30

Finalmente, Scully parece obtener el suero milagro con el que salvar a los enfermos, pero no a Mulder, que se encuentra muy debilitado. Tras conducir de forma inexplicable por kilómetros de atasco con tráfico totalmente parado (a más de uno le gustaría tener esa soltura a las 8,00 horas en la M-30), Dana localiza a Mulder y Miller, aunque será tarde para poder salvarle a través de la vacuna.

El último minuto del capítulo deja al espectador atónito con la única solución que planteará la doctora en medicina: salvar a Mulder dependerá de las células madre que se encuentran en el hijo -en paradero desconocido- que tienen ¿ambos?, seguido de un fogonazo de luz procedente del cielo que los ilumina desde una efímera imagen de un OVNI y que da punto final a la temporada. Tal cual.

Como decía al principio, se trata de un final con el que Carter se la podía haber jugado y que ninguno habríamos perdonado. Jamás. Pero seamos honestos, este cierre ya lo esperábamos, lo llevamos sufriendo desde que la serie comenzó en 1993.

Ahora la cuestión está en cuándo llegará esa nueva temporada que todas las partes dicen están dispuestas a hacer y cuya emisión no debería demorarse más de un año. No tendría sentido retomar el argumento dejando pasar más de ese tiempo. Aunque sólo fuera por respeto al espectador.

Seguiremos creyendo.

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