'Jane The Virgin' 2x11 Review: un capítulo imprescindible que abre un futuro incierto

Por Betty M. Martínez

Impresionante. Es lo único que puedo decir después de ver el capítulo de esta semana de ‘Jane The Virgin’. Han pasado tantas cosas tan sorprendentes y tan importantes que no sé si seré capaz de resumirlas todas. De todas formas, vamos a intentarlo. Eso sí, hoy más que nunca aviso…

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Interpretando señales

Como todos recordaréis la semana pasada Jane nos dejó un poco descolocados con su sueño con el profesor Chávez. Y si nosotros estábamos fuera de juego, ya os imaginaréis cómo estaba ella. De hecho se ha pasado todo el capítulo dándole vueltas a su relación con Jonathan (creo que ya hay confianza y ya le podemos llamar así).

Aunque, para ser exactos, habría que hablar de no – relación porque él no tenía ni idea de lo que estaba pasando. ¿O sí?

Vayamos por partes. Jane ha estado todo el capítulo interpretando señales. Que si me dice que lo tutee, que si me cuenta cosas de su familia, que si me toca el brazo, que si me acompaña al coche. Según el manual de señales de Xiomara, estaríamos ante un claro interés más allá de lo profesional. En teoría suena muy bien, pero en la práctica los manuales no suelen ser tan eficaces.

Resulta que Jane se dio de bruces con el jersey de Jonathan. La verdad es que yo lo pasé fatal porque la escena era simpática y provocaba una media sonrisa, pero al mismo tiempo te generaba una sensación de “tierra, trágame” que traspasaba la pantalla. Por cierto, señor narrador, ha sido un poco cruel con las repeticiones. Pobre Jane, qué mal lo pasó. Y lo peor es que no era el primer momento incómodo.

Pero aún quedaba un tercer momento incómodo. Ese “día siguiente” cuando tienes que dar la cara, mostrar tu mejor sonrisa y decir eso de “creo que es mejor que lo olvidemos”. Jane le puso voluntad y Jonathan soltó un “lo intentaremos” que a mí me sonó un tanto raro.

El problema es que del querer al poder hay un trecho y Jane comprendió que la situación no solo había afectado a su relación con su profesor, sino también a su escritura. Ya no piensa como autora. Ahora escribe como la alumna que ha cruzado una línea roja con su profesor y que no quiere repetir el malentendido bajo ninguna circunstancia.

Y llega el cuarto momento incómodo. Cuando asumes que no es posible olvidarlo y decides cortar de raíz el problema. Jane se planta ante Jonathan y le dice que quiere otro profesor. Él acepta y entonces llega uno de los momentazos del capítulo.

Momentazo número uno. Solo voy a decir que, si siguen interesados, TeamMichael y TeamRafael ya pueden ir poniéndose las pilas porque TeamJonathan salta al terreno de juego y, ahora mismo, tiene todo a su favor para ganar el partido.

Lo que el Hotel Marbella ha unido

Y he dicho lo de que si siguen interesados, porque tengo mis dudas de que Rafael siga en el partido. A ver, aún quiere a Jane, pero empieza a darme la impresión de que ha arrojado la toalla.

Mientras Jane anda que sí que no con su profesor, Rafael anda para arriba y para abajo con su ex para intentar salvar lo poco que queda de la reputación del hotel Marbella. Esta semana han tenido que evitar que una novia cancele su boda en el hotel después de que saliera a la luz su relación con Sin Rostro y Mutter.

Al final han conseguido salvar la situación, gracias a la profunda generosidad (o ambición) de Petra. Petra, reconozco que has tenido mucho valor al permitir que la estatua de la mujer trofeo (en otras palabras, tu retrato) esté en el hall del hotel. Eso es tener claras las prioridades en la vida. Pero lo importante no es eso.

Momentazo número dos. Llevo diciéndolo desde hace tiempo y el tiempo me ha dado la razón. Tanto acercamiento entre Rafael y Petra tenía que tener consecuencias y las ha tenido. Señoras, señores, spoiler va: hemos tenido beso. Y ahí lo dejo.

Una compleja red familiar

¿Y Michael? Esta semana no ha visto a Jane, pero ha estado muy ocupado y nos ha tenido muy ocupados a nosotros. Inspector Cordero, espero que cuando consiga desenmarañar este caso le den una medalla porque se la está ganando a pulso.

Momentazo número tres. Gracias a una foto, Michael y Susanna han descubierto que Elena tiene una hijastra llamada Clara, pero los espectadores de ‘Jane The Virgin’ la llamamos… Rose. Sí, yo también solté un ¿en serio? cuando conseguí cerrar la boca.

Y ahora voy a intentar explicar el árbol genealógico a ver si lo consigo porque es un poco enrevesado. Veamos. Mutter es la madrastra de Sin Rostro y también es la madre de Rafael, con lo que Rose es madrastra y hermanastra de Rafael. ¿Me seguís? Pues sigo.

Cuando Elena se divorcia del padre de Rafael, Rose se casa con él, con lo que Rose ha sido esposa e hijastra de Emilio así que Elena ha sido suegrastra (ya sé que este vocablo no existe, pero espero que me permitáis usarlo) y ex esposa al mismo tiempo.

Y en cuanto a Luisa, ha sido hijastra de las dos y hermanastra y amante de Rose. ¿Entendido? ¿Ha quedado claro? Espero que sí porque yo he tardado un rato en encajar todas las piezas. No quiero ni imaginarme la cena de Nochebuena en esta familia.

Prioridades a los cuarenta

Sí. Esta semana también hay sección Rogelio de la Vega. Nuestro galán favorito se ha pasado todo el capítulo organizando la fiesta del 40 cumpleaños de Xiomara. Ella no está muy ilusionada con la fiesta, pero le deja hacer. Y en medio de todos esos preparativos Rogelio nos ha regalado algunos momentazos para guardar en el baúl de los recuerdos.

Por accidente, Xiomara encuentra el anillo que Liliana le dio a Rogelio. Jane le cuenta la historia y su madre se emociona pensando que Rogelio le va a pedir matrimonio. Rogelio las descubre con el anillo y confiesa que lo tenía guardado para una ocasión especial. Sí, lo sé, todos esperábamos que le pusiera el anillo en el dedo a Xiomara, pero ¡¡se lo da a Jane!! En calidad de legado familiar. La cara que se le quedó a Xiomara era casi idéntica a la mía. Estupefacta me quedé.

No me podía creer que Rogelio nos decepcionase de esa manera. Y no lo hizo. Tenía un as guardado bajo la manga. Mejor dicho. Tenía un diamante guardado en el bolsillo. Fue muy bonito ver como se lo enseñaba a su nieto, pero fue menos agradable descubrir qué pasó después con el diamante. Rogelio, eres un buen abuelo, pero nunca jamás debes olvidar que no hay que perder de vista a un bebé porque después pasa lo que pasa.

No tengo palabras para describir la escena entre Jaime Camil y Gina Rodríguez cuando ambos se piden perdón tras su discusión sobre el “accidente” con Mateo. La frase “saliste perfecta sin mí” se merecería un tweet de Rogelio de la Vega y un retweet de todas las #Rogelifans. Esta vez Rogelio no me hizo reír, pero me emocionó como nunca.

Pero, al margen de esto, el gran momento estaba por llegar. Resulta que Xiomara no pudo ir a su fiesta de cumpleaños porque tenía una actuación y con cuarenta años tiene claro que quiere seguir luchando por su sueño, que quiere pensar en ella. Alba y Jane están allí viéndola cantar y Rogelio, después de que se le pasara el enfado, y tras quitarse la mascarilla (nos tiene que decir de qué era), también va a apoyarla. Por cierto, aplauso incuestionable para la actuación de Xiomara, y, obviamente, para la de Andrea Navedo.

Momentazo número cuatro. Descripción: Rogelio de la Vega arrodillado con un diamante en la mano diciéndole a Xiomara que ella era lo que estaba buscando. Interpretación: impresionante la química entre Jaime Camil y Andrea Navedo en esta escena. Parecía que nosotros también estábamos en ese camerino de la atmósfera que lograron conseguir. ¿Y qué respondió Xiomara? Prefiero no decir nada más porque es el momentazo número cinco y ya he spoileado bastante esta semana.

En resumen, que en este capítulo no nos ha dado tiempo ni para respirar porque hemos ido de sobresalto en sobresalto. Esperemos que la semana que viene pisen un poco el freno porque, si no, yo voy a empezar a ver esta serie con una taza de tila en vez de con un café.

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