'The Walking Dead' 6x10 Review: Rick y Michonne desfogan sus armas

Por Jesús López de la Reina

El televidente que haya buscado en este último capítulo de ‘The Walking Dead’ algunas ‘mordidas’ de esas de pesadilla, tuvo que conformarse con sintonizar los informativos de Piqueras para ver la actualidad de la Comunidad Valenciana, porque lo que es gore y sangre hubo más bien poca en esta entrega.

Como lo impactante del capítulo viene al final, lo dejaremos para entonces y comenzaremos por lo primero, no seamos impacientes.

Carl ya se ha recuperado de manera prácticamente milagrosa del tiro que sufrió en el ojo y del que pesábamos que ya no salía, mientras que su padre Rick y Daryl se disponen a viajar para encontrar víveres que puedan abastecer a los cada vez menos supervivientes del apocalipsis zombi.

¡SPOILERS!

El reto de búsqueda de alimentos les llevará a encontrar un camión lleno de comida en una pequeña nave, por lo que, inexplicablemente para el espectador, decidirán abandonar su coche en el lugar “para luego volver a por él”, y viajar juntos en el camión, cuando lo lógico sería que cada uno condujera un vehículo para prevenir ante posibles contratiempos.

El Mago Pop

El argumento, como era de prever, nos lleva a ese imprevisto muy previsto con una parada en una gasolinera donde aparece en escena un misterioso tipo. Un tal Paul que según reconoce lo apodan “Jesús”, aunque para el televidente más bien será el Mago Pop, por la manera de aparecer y desaparecer en cada escena.

Tras un mágico robo de llaves y de camioneta, una persecución a la carrera que acaba volviendo las tornas y una aparición en lo alto del vehículo más digna de David Copperfield, Rick y Daryl terminan perdiendo la mercancía pero se llevan de premio de consolación a un inconsciente Paul (alías “Jesús”), que parece que a partir de ahora formará también parte de elenco de personajes, ya veremos si por mucho tiempo o poco.

Por su parte, Deanna regresa convertida en caminante en este capítulo, en el que Carl le perdona la “vida” y prefiere no acabar con ella y dejarla seguir merodeando mientras chasquea los dientes. No le durará mucho, ya que su hijo Spencer, junto a Michonne, se despide de su madre, le pone final y le da una digna sepultura. Spencer tiene a partir de ahora nueva familia.

El capítulo concluye, como es habitual en ‘The Walking Dead’, soltando la traca final en el último minuto, con el objetivo de obligarnos a volver a ver su continuación.

Ya por la noche, Michonne y Rick hablan tendidos en la cama de lo que les ha pasado a lo largo del día, como si de un matrimonio como Dios manda se tratase. Aunque en este punto una cosa llevará a la otra y ya sabéis como acaba, así que no os escandalicéis, que quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

El tema es que la noche, que se cogió con muchas ganas, pasó y ha amanecido con un inesperado despertador. Sí, no podría ser otro que el Mago Pop.

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