Crónica/Crítica

'La noche D' arrancó con acierto de invitadas pero dejó con ganas de más Rovira y menos estructura 'Hormiguero'

Macarena García, Anna Castillo, Dani Rovira, Belén Cuesta y Silvia Abril en 'La noche D'
Macarena García, Anna Castillo, Dani Rovira, Belén Cuesta y Silvia Abril en 'La noche D'

El estreno de 'La noche D' en TVE cumplió con su servicio público y lo hizo con humor en prime time, una apuesta arriesgada a la que le faltó aún más valentía. Pero tiempo al tiempo. Dani Rovira empezó encorsetado pero fue creciéndose a medida que dejó lugar a la improvisación. El acierto total fue el póker de madrinas de la primera entrega: Belén Cuesta, Anna Castillo, Belén Cuesta y Silvia Abril

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La noche D se estrenó como una homenaje a la televisión conducido por Dani Rovira. Desde sus primeros segundos paseando por los pasillos de la cadena pública, hasta la sección de Resines de barrio se hicieron guiños a la magia de la pequeña pantalla. Así como también los hubo a Clara Lago, en una entrega centrada en el "amor". 

El nuevo programa de RTVE en colaboración con Good Mood y The Pool arrancó algo más encorsetado, tanto en el monólogo, como en las secciones pero se fue creciendo minuto a minuto gracias al póker de madrinas formado por Belén Cuesta, Anna Castillo, Belén Cuesta y Silvia Abril que demostraron que a los humoristas, cuanto menos guionizados, más brillan. 

El servicio público lo cumplió analizando el tema amoroso, más allá de los invitados, contando con la opinión tanto del pueblo - con entrevistas a gente a pie de calle- como de expertos académicos del tema y artísticos como Joaquín Sabina, en una de las pocas entrevistas que ha dado tras el accidentado concierto. Y es que, fichar a Rovira como presentador no solo es garantía de humor inteligente, sino también de un poder de convicción al que pocos rostros famosos pueden negarse. 

Un homenaje a la TV con estructura 'Hormigueril'

El primer programa de La Noche D mostró su "amor" por la televisión desde sus primeros segundos. En lo que parecía ser un homenaje a la pequeña pantalla - y en concreto a la cadena pública- Dani Rovira aparecía caminando por los pasillos de TVE asombrado por la de rostros icónicos que lo decoraban. 

El sketch en sí puso en evidencia - con el humor "blanco roto" que ya habían prometido- la maquinaria que se pone en marcha cuando a alguien le proponen presentar un programa en prime time. Desde las inseguridades del conductor, a las exigencias de los directivos (encarnados por Ángela Molina y José Sacristán), seguidos por el sinfín de consejos de colegas (Iñaki Gabilondo, Jordi Évole, María Teresa Campos, Andreu Buenafuente) y hasta los rostros que corren a pedirte trabajo, como así lo imitaban Antonio Resines, Pepe Viyuela, David Perdomo, Cristina Medina y Lara Ruiz. Hasta los extras que van a "ganar unas pelillas" tuvieron su momento de fama. 

El homenaje también continuó en algunas de las secciones como la de "Resines de barrio" recordando los mejores besos en la gran y pequeña pantalla y hasta en el "pasado directo" que a muchos les recordó a José Mota. 

En un escenario amplio, cuidado y cómodo pero con sabor a visto, así como la estructura que siguió muy Hormiguero: arrancando con un monólogo, al que siguió la entrevista, con colaboradores que preguntaron a las invitadas y otros que les hicieron pasar por pruebas. Eso sí, la mayor duración del programa facilitó que tuviera un entrevistado más y hasta "aventuras" fuera de plató, que permite una apuesta semanal con más tiempo. 

Dani Rovira, de menos a más por el "corsé"

Dani Rovira se fue creciendo a medida que el programa fue dejando espacio a su espontaneidad. Porque ese es el talento del humorista y actor, su agudeza mental, su rapidez ante la comedia, y si le encorsetan con mucho guion, le impiden lucirse

Eso ocurrió la primera hora del estreno: ante un monólogo correcto, pero con poco espacio para la improvisación. Con secciones en las que poco podía aportar y unas pruebas en las que dejó más protagonismo a los colaboradores e invitados que a su figura. Una pena que se perdiera hasta un guiño a Clara Lago que dejó Resines pero que Dani no supo (o quiso) continuar. 

Pero con la llegada de las invitadas, que - sobre todo Silvia Abril- derrumbaron cualquier estructura, permitieron que el presentador se dejara llevar, con bromas más de su estilo y comentarios agudos que se agradecieron. 

Rovira volvió a crecerse en la entrevista a Pablo López, con el que traspasó la complicidad y dejaron a un lado lo esperado en el papel, para dar más cabida a lo sentido del momento. Y llegó a su apogeo demostrando su talento musical, interpretativo y sentido del espectáculo con el duelo final frente al artista. 

Sin duda, en esta primera entrega, desde el presentador y hasta las invitadas demostraron que para que los cómicos brillen es necesario guion, pero de igual manera, el espacio para la improvisación

Humor en prime time y servicio público

También es importante subrayar la apuesta por el humor en prime time, algo que se ha convertido en una rara avis y que siempre es de agradecer. El programa cumplió con la mezcla de acidez sin olvidar al público familiar, y aún mejor, sin ofender pero tocando los temas de actualidad sin censura. 

De esta forma, Rovira hizo bromas con Corina y Juan Carlos I en una TVE que hasta permitió a Cristina Medina hacer rimas con el cinco "aunque estamos en la primera", recordó. Hablaron de amor dejando al público con datos de estudio, investigaciones y reflexiones más allá del puro entretenimiento

Todo ello en una entrega que acabó a las 00:10 cumpliendo con lo acordado de una duración de dos horas, e incluyéndose en los espacios que permiten conciliar el sueño

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