Entrevista Luis Miguel Seguí se muda al 'Alcafrán' de TVE: "Se acerca más a 'Cuéntame' aunque José Mota es el creador"

Luis Miguel Seguí en 'Historias de Alcafrán'
Luis Miguel Seguí en 'Historias de Alcafrán' RTVE

Hablamos con el actor, que vuelve a la comedia televisiva años después de dejar 'LQSA' y después de haberse dedicado al drama: "Para mí era importante cambiar de registro", nos cuenta el intérprete, que alaba esta nueva propuesta de TVE, en la que encarna a un cura "moderno": "Esta es una comedia con personajes y situaciones más cómicas, pero luego hay tramas y reflexiones que son muy profundas y más bien dramáticas".

TVE empieza a contar este viernesHistorias de Alcafrán en prime time, de la mano de José Mota. La corporación estrena este nueva producción, un proyecto desarrollado durante años por el cómico junto a Eduardo Ladrón de Guevara (Cuéntame cómo pasó), inicialmente bajo el título El Pilón, y que ahora tiene su puesta de gala en una noche habitual para el manchego, la de los viernes, y con un heterogéneo reparto donde destaca la presencia de Luis Miguel Seguí (Alicante, España, 1976), en el que es su primer personaje cómico en la televisión patria desde que se despidiera del Leo de La que se avecina en 2015.

Aunque no es amigo de utilizar el término "encasillamiento", el intérprete reconoce que era importante cambiar de aires tras ocho años en la comunidad de Montepinar, razón por la cual ha encadenado apariciones televisivas en roles dramáticos hasta llegar de nuevo al género con esta nueva propuesta. Sin embargo, como también nos cuenta, lo que precisamente le animó a enrolarse en esta aventura rural era el hecho de que no fuera enteramente cómica: "Hay tramas y reflexiones que son muy profundas y más bien dramáticas", dice, y destaca que precisamente su personaje, Lucas, un cura moderno que ejerce de consejero, es responsable en buena medida como "consejero" del pueblo.

Hablamos con él de esta serie, que se estrena en La 1 después de haberse enfrentado a la paralización del rodaje y a su reactivación, muy condicionada en términos logísticos, por la crisis del coronavirus: "Sé que hay muchas que iban a empezar y los productores se han echado atrás por miedo, pero parece que se están empezando a mover las cosas", dice sobre el futuro del sector, que espera se vea fortalecido por la mayor demanda de contenido motivada por el confinamiento. Todo ello, mientras sigue teniendo presente el legado de su paso por La que se avecina: "Es llamativo que después de tantos años siga habiendo tanta efusividad y tanto cariño".

Vuelves a televisión y también a la comedia con 'Historias de Alcafrán'. Desde que dijiste adiós a 'La que se avecina', te habíamos visto con personajes más serios en dramas y policíacos. Incluso con villanos como por ejemplo en 'Olmos y Robles' o en 'Servir y proteger'...

Para mí era importante cambiar de registro, porque cuando dejé La que se avecina, los directores de casting me veían sobre todo en comedia, se me conocía más por eso y no por toda la faceta más teatral. No me gusta utilizar la palabra "encasillar" porque no siento que me haya pasado, pero sí que me colocaban en ese lugar y yo, aunque disfruto mucho la comedia, me siento mejor en el drama, aunque luego pueda manejar cualquier estilo. Fue un trabajo con mi representante para virar la nave hacia proyectos más serios.

¿En qué punto llega a ti 'Historias de Alcafrán'?

Cuando llegó Historias de Alcafrán, que es una comedia ligera, pero con momentos y planteamientos más serios, con un poquito de la atmósfera de Cuéntame aunque no tenga mucho que ver, me encantó. Además, ya había colaborado con José Mota en algún programa y los guiones eran estupendos, así que tiramos para adelante. Estoy encantadísimo, estamos muy contentos con el resultado, y más teniendo en cuenta cómo lo hemos tenido que hacer al pillarnos por medio el covid.

Tuvimos que parar el rodaje, cuando reiniciamos algunas cosas se nos fueron a la mierda (risas), algunos actores se tuvieron que retrasar... Volvimos con un poquito de estrés por las medidas y por el miedo a que si alguien se enfermaba hubiera que cortar otra vez, teníamos que trabajar muy rápido... Empezamos de una manera y terminamos de otra el rodaje, pero lo que se respiraba en el rodaje y por el entusiasmo de los guiones y del director, Moises, tengo mucha ilusión. Creemos que va a ir muy bien.

¿Cómo es tener como jefe a José Mota? ¿Cómo es meterse en su mundo? 

¡Es un gran creativo! A lo mejor la gente puede creer que esto será como sus programas de televisión de humor, pero no tiene que ver, se acerca un poco más a Cuéntame. Aunque Mota es el creador, los guionistas son los de Cuéntame.

Ha estado muy encima todo el tiempo de los guiones y la postproducción, de forma muy meticulosa en cada uno de los episodios y nos pedía que tiráramos al personaje y las escenas un poco más hacia aquí o hacia allá. Como jefe es encantador. Ha sido un lujo porque es el tipo de productor que está muy pendiente pero no está molestando. Todo lo que hace es aportar y ayudar con mucho cariño y mucho tacto. No ha tenido mucho tiempo para pasar por el rodaje, pero lo sé y me consta, ha estado muy pendiente y trabajando mucho en montaje hasta que la serie quedara como quería. Creo que está muy feliz del resultado.

¿Cómo definirías una serie como esta, que conjuga tantas personalidades?

Es una serie muy entrañable y familiar, de las de antes, por decirlo así. Es una vuelta a la España profunda con mucho corazón: en el pueblo son todos como una gran familia donde se conocen todos y son sus historias las que contamos. Es algo para pasar un buen rato y para enamorarse. Tiene unas tramas muy chulas e intrigantes, pero sobre todo, unos diálogos estupendos, una creación de personajes maravillosa, y un director que se lo ha currado muchísimo, que casi parecía un actor más interpretando las escenas y que tiene una rapidez bestial. Al ser Televisión Española tienes que hacer algo para todos los públicos, tienes que tenerlo en cuenta para no pasarte en según qué cosas, pero también está muy bien para que así llegue a una audiencia más amplia.

Estamos ante una serie que nos acerca al mundo rural, hacia el que últimamente la televisión y en particular TVE mira mucho con sus programas, pero que también ha dado otros formatos y series. ¿Dirías que aporta a la ficción enfocar hacia estos universos menos urbanitas?

También lo he pensado yo y me parece un aporte muy valioso para el mundo de las series. Historias de Alcafrán habla de eso, de una vuelta a los pueblos en busca de una mayor calidad de vida, no solo por el aire que respiras, sino por recuperar las relaciones sociales y las conexiones emocionales que nacen en estos espacios, más pequeños y cercanos, más familiares. Es algo que hemos perdido y espiritualmente y hasta saludablemente no estaría mal apostar por ello.

Muchos lo habremos pensado, de hecho tengo amigos que se han ido a vivir a pueblos, y están encantados. Tienes lo que necesitas y no hay tanto ajetreo ni todo este ruido y vibración de la gran ciudad a la que uno se acostumbra. Esa calma y esa paz interior que te nace es muy apropiada para el cuerpo y para el alma y para todo. Por eso me parece una gran apuesta y una gran reflexión, más aún en estos momentos tan raros que estamos viviendo. Es como si ante esta enfermedad nos estuviera diciendo que estamos acelerados y dislocados perdidos, y nos tocara reconectarnos con la naturaleza y los semejantes.

También ayudará a ello trabajar en espacios abiertos como los de la serie, ¿no?

Es muy bonito, sí. Vemos toda esa Castilla que es muy bonita. Rodábamos en un paraje espectacular. Esto va a ser un telerreportaje para volver al turismo rural maravilloso y para que la gente se anime a cambiar de vida y plantearse, aunque sea por una temporada, probar a ver cómo es.

Por haber en un pueblo como Alcafrán, tenéis hasta una vaca...

Esto se ve en el primer capítulo, no desvelo nada: la vaca está en la serie porque su dueño se muere y la acabamos cuidando entre todos, así que va a su libre albedrío. Me parecía un detalle muy entrañable que la vaca estuviera como una más paseando por aquí y por allá. ¡Eso jamás podría pasar en una serie de ciudad!

Por lo que hemos podido ver, 'Historias de Alcafrán' es una serie muy coral. Tú ya tienes experiencia precisamente en 'La que se avecina', pero... ¿hay algo en este trabajo que te pudiera remitir a aquel de Montepinar?

Es muy diferente tanto el ritmo como el estilo de los guiones, como la dirección... Es una serie muy distinta. La acabamos de empezar y es un elenco nuevo, pero casi desde la lectura nos convertimos en esa comunidad de Alcafrán y en rodaje lo hemos pasado maravillosamente. Muchos actores se quedaron a vivir allí, por comodidad y porque estaban más empapados del ambiente.

Por lo que hemos podido ver, eres el cura del pueblo, ¿pero qué hay más allá, cómo es Lucas?

Para empezar, esta es una comedia con personajes y situaciones más cómicas, pero luego hay tramas y reflexiones que son muy profundas y más bien dramáticas, aunque tuvieran sus pinceladas. Cuando yo leí el guion, vi que mi personaje no era tan cómico, y precisamente fue uno de los motivos que me animó mucho.

Además, es un cura distinto y moderno: de joven fue motero y fumaba porros, tenía una novia, pero sintió esa llamada del sacerdocio y se puso a ejercer en una localidad pequeña a aportar su grano de arena. Tiene una vocación, pero no está chapado a la antigua ni es un facha, al contrario: sus ideas en relación con el sexo, el noviazgo o las infidelidades hacen que los propios ciudadanos se queden asombrados. Por ejemplo, en un momento dado habla de que fumar porros no le parece tan grave como lo que hacen los políticos corruptos. Hace alusiones así. Y de alguna manera se convierte en asesor del pueblo, por ejemplo de la alcaldesa, de quien es muy amigo y a la que ayuda mucho. Es casi un consejero.

Hablabas antes de cómo había afectado al rodaje la pandemia. El hecho de que llegue la serie ya a la pantalla, nada más comenzar la temporada, es todo un éxito después de lo ocurrido, pero desde tu perspectiva de actor, ¿cómo ves el panorama de la producción en estos momentos?

Hemos llevado unas precauciones de forma estricta y severa, que controlaban si te quitabas o te ponías la mascarilla, si te lavabas las manos... Así se tenía que hacer y así se hizo. Ahora no sé cómo va a afectar, pero espero que no afecte negativamente y que sigan haciéndose producciones. Sé que hay muchas que iban a empezar y los productores se han echado atrás por miedo, pero parece que se están empezando a mover las cosas. 

Por otro lado, pasando más tiempo en casa, aumenta el público para ver series en la televisión, ya sea en plataformas o en televisiones públicas o canales, ha subido mucho, y eso nos beneficia. Ahora plataformas como Amazon y Netflix están apostando más por nuevas producciones, esperando el momento para arrancarlas pero apostando fuerte y con grandes presupuestos para ello. Lo que no se sabe bien es cuándo comenzarlas, pero muchas ya han empezado. Espero que continúe así, que todo se calme y que lo que estaba parado arranque.

No podemos evitar preguntarte por 'LQSA'. Siendo un histórico de la serie, ¿has vivido de cerca todas las especulaciones, ya resueltas, sobre su futuro?

Los compañeros, con los que nos vemos a menudo, me habían ido contando, y todo lo sabía a través de ellos. Había esa incertidumbre de que se acababa la serie, pero que a última hora retomarían y seguirían. Pero yo me quedé ahí.

En cualquier caso, el fenómeno sigue siendo fuerte y tu personaje, Leo, sigue apareciendo a menudo en las conversaciones de los seguidores cerca de cinco años después de decir adiós a la ficción. ¿Cómo vives que se te siga vinculando así?

Leo sigue estando muy vivo. Ahora de primeras les cuesta reconocerme porque el personaje era muy diferente, con las gafitas y demás, pero una vez me reconocen, hay mucha algarabía a mi alrededor, mucha euforia siempre con La que se avecina. Es llamativo que después de tantos años siga habiendo tanta efusividad y tanto cariño. Que a la gente le gustase tanto me hace sentir feliz. Lo que me dice la gente siempre es que se la ponen todo el día en casa, porque les hace sonreír y estar bien. Siempre me dan las gracias porque en momentos tan raros y duros, en los que la gente los ha pasado tan mal, la serie les ha hecho olvidarse de sus problemas con los personajes. Hay gente muy forofa, que se sabe todos los capítulos y los diálogos y que lo tienen puesto a todas horas. Me parece entrañable.

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