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Acabó 'Secretos de Estado', la serie que remató Telecinco para salvar a Cuatro

Secretos de Estado
Secretos de Estado

El thriller político que lo tuvo todo en contra, hasta por parte de los suyos. Se despide tras una trayectoria deslucida y después de haber dejado al primer canal de Mediaset con su prime time más bajo de la temporada

Sin haber recibido el mimo del que sí han gozado otras propuestas de ficción del grupo, ha acabado siendo la gran damnificada de la llamada (de forma eufemística) "televisión transversal".

Secretos de estado termina este martes 7 de mayo una complicada legislatura en el prime time de Telecinco. La ficción de Melodía Producciones se despide de la audiencia tras trece capítulos y con la certeza, a juzgar por las promos, de que Mediaset declinará presentarla a una reelección.

Se cierra así un ciclo cuando menos tortuoso, para una ficción que nació con la pretensión de abrir el mundo de la ficción a la temática política, una iniciativa a priori inteligente teniendo en cuenta el buen funcionamiento de títulos foráneos como House of Cards y Scandal, que lograron mantener el favor del particular electorado televisivo durante seis y siete temporadas, respectivamente.

Algo que, está claro, no ocurrirá con su homóloga española. La progresiva falta de apoyos del presidente ficticio Alberto Guzmán (Emmanuel Esparza) le ha dejado vendido en un grupo que parece que nunca terminó de confiar en su tirón entre el público.

Desconfianza patente desde antes del estreno

Lo cierto es que la producción parecía abocada al fracaso desde sus mismos orígenes. Hay que remontarse a abril de 2018, cuando la serie estaba en mitad de su rodaje, para encontrar un primer frente abierto: Myriam Gallego, encargada de dar vida a la “primera dama” Ana Chantalle, expresó de manera cándida sus reticencias ante los cambios tonales que había experimentado la serie desde que leyó sus guiones hasta las grabaciones.

Myriam Gallego en 'Secretos de estado'
Myriam Gallego en 'Secretos de estado' Mediaset

La actriz, que retornaba a televisión tras Águila Roja, comentó que había aceptado por el contenido político, si bien luego se habían potenciado las tramas amorosas. No diría nada verdaderamente controvertido -dijo entender los cambios para ajustarse a las necesidades de la cadena- pero sentaron un precedente negativo entre la audiencia.

Pasarían casi 10 meses desde esta primera toma de contacto y el lanzamiento en abierto de la ficción. Y a diferencia de otros productos de la factoría Telecinco, este adolecía de confianza. Mientras otras series recientes como Vivir sin permiso o la recién estrenada Brigada Costa del Sol han gozado de una intensiva campaña promocional y de una importante cobertura en medios, Secretos de estado parecía estar, efectivamente, en secreto: ni hubo visionado previo a su lanzamiento para la crítica especializada, ni se preparó rueda de prensa para publicitarla. No hacía falta realizar una moción de confianza para comprender que este candidato no terminaba de convencer a las bases.

De la (aún aceptable) discreción inicial...

El primero de los trece episodios que conforman la andadura de este thriller se emitió el miércoles 13 de febrero. Nunca brilló, pero al menos cumplió las expectativas mínimas que Telecinco le pide a un contendiente y lideró en sus primeras entregas.

El inicio de su campaña obtuvo un seguimiento de 2,1 millones de espectadores, lo que generó un share de 15.7% suficiente para liderar sobre la oposición de Antena 3, Matadero, y la de TVE, Maestros de la costura. En su segunda semana, las prestaciones bajaron (13.2% y 1,8 millones), aunque se mantendrían lo justo para no perder el poder.

Con el talent show de modistos en su recta final, este liderazgo se tambaleó, y aunque se mantenía por encima de los dobles dígitos, quedaba claro que se había contagiado de la misma tendencia que había afectado a otras ficciones estrenadas durante este curso, como la ya citada Matadero en Antena 3, las nuevas aventuras de Los nuestros en Telecinco, y El Continental en La 1.

...al sacrificio en su recta final

El punto de inflexión llegaría a mediados de marzo, cuando, en su afán por acallar a La Voz de Atresmedia, Telecinco decidió remodelar su programación nocturna semanal. Secretos de estado dejaría el prime time del miércoles a GH DÚO: Última hora, moviéndose al martes. El cambio de día nunca es bueno para una ficción -más aún si está lejos de considerarse consolidada-, y en este caso su nuevo emparejamiento con Allí abajo (que regresaba con el aliciente de ser su temporada final) significó su sentencia definitiva. Pese a sus discretos datos, la ficción creada por Ariza podía contentarse con haber vencido el duelo a la baja de ficción nacional en los miércoles; ahora, en cambio, caía claramente ante la popular comedia de Antena 3: mientras la ficción protagonizada por María León y Jon Plazaola reunía un 17.9% en su estreno, su contrincante se quedaba en el 12.4%. Unos datos que ya no igualaría.

La noche del martes fue la perdición para la política ficción de Telecinco, que optó por sacrificar a este candidato fallido. Así quedó demostrado cuando, en plena campaña electoral, decidió negarle el descanso y enfrentarla a la lucha política real del Debate decisivo de Atresmedia, el 23 de abril (5 días antes de los comicios del 28-A). El resultado: un 5,5% de cuota de pantalla.

Con un dato tan insuficiente para los estándares del grupo de Fuencarral, el futuro estaba más que decidido para Secretos de estado. La siguiente decisión de Mediaset recalcó la estrategia y profundizó en esta estocada: la empresa reubicó su tradicional entrega de Supervivientes: Tierra de nadie no en su primer canal, sino en el segundo, Cuatro. Una táctica que se justificaba por esta concepción transversal que impregna a la programación y programas de la compañía, y que servía para maquillar los malos datos en los que se encontraba sumido su segunda cadena. Mediaset se había de “boicotear” a sí misma, y de entre todas sus piezas, el cabeza de turco fue esta serie: el duodécimo capítulo se quedó en un 6.4%.

Emmanuel Esparza y Myriam Gallego en 'Secretos de Estado'
Emmanuel Esparza y Myriam Gallego en 'Secretos de Estado' (Foto: Telecinco)

Una trayectoria decadente y manchada de rumores

A falta del escrutinio definitivo, Secretos de estado culminará su carrera con el dudoso mérito de haber sido uno de los grandes pinchazos de la temporada en ficción, junto con el despoblado Continental de La 1 y con las silenciosas 45 revoluciones de Antena 3, otras dos series cuya ambición no vino acompañada de resultados y han acabado agonizando en la parrilla semanal.

En el caso de la de Telecinco, ha supuesto el prime time menos competitivo que ha tenido la cadena en toda la temporada, acostumbrada a erigir titanes en su horario de máxima audiencia.

Si bien su media no resulta tan catastrófica como la de las otras dos mencionadas, su recuerdo queda empañado por los rumores de una supuesta ruptura (decimos supuesta porque nunca se ha llegado a confirmar de forma oficial) entre la cadena y Frank Ariza que habrían acabado con el desmantelamiento de Melodía Producciones, la productora de confianza creada con el también responsable de Perdóname, señor y Dreamland.

Pese al loable intento de trasladar el interés político al prolífico y exitoso campo de la ficción, en esta ocasión Mediaset no ha "hecho que pase". Ahora, toca buscar un nuevo candidato al triunfo.

Sinopsis del capítulo 13

Tratando de jugar sus cartas para revertir su situación, Gutiérrez Casas propone a Alberto Guzmán un insólito acuerdo. A cambio de su libertad, el líder del partido asegura a Guzmán que le contará todos los pormenores sobre su intento de magnicidio. Decidido a luchar por Laura, Andrés Rivera está dispuesto a hacer todo lo que esté en su mano para impedir que su amada contraiga matrimonio con otro hombre.

Por otra parte, se acerca la gran noche de las elecciones primarias, una jornada crucial en la que Ana Chantelle y Paula Campillo aspiran a erigirse en la candidata a gobernar el país. Sin embargo, la situación da un giro inesperado cuando el agente del CNI Carlos Castillo recibe un encargo del presidente que cambiará irremediablemente su vida y las de Ana Chantalle y Paula Campillo.

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