Fueron tachados de tener "poca empatía"

Las 'Job Interview' de Cuatro no entusiasman en su estreno, y menos aún sus entrevistadores

Las 'Job Interview' de Cuatro no entusiasman en su estreno
Las 'Job Interview' de Cuatro no entusiasman en su estreno Cuatro

El nuevo programa de Cuatro genera más comentarios negativos que positivos en su estreno. En parte, por los entrevistadores, que se llevaron las peores críticas de la audiencia

Aunque el duelo entre Supervivientes y Pasapalabrase ha llevado todos los titulares, anoche hubo otro estreno en prime time: el de Job Interview, que aterrizó en Cuatro para adentrarse en el difícil mundo de las entrevistas de trabajo. 

Con la voz en off de Pablo Chiapella, este programa producido por Mediaset en colaboración de Warner Bros. ITVP España llegó ayer miércoles a la parrilla con e propósito de mostrar a candidatos, empresas, entrevistadores, ofertas y entrevistas reales de trabajo. Todo ello grabado con cámaras ocultas tanto en la sala de espera como en la de entrevistas para dotar de mayor realismo las reacciones de los candidatos. 

En esta primera entrega fueron dos los puestos de trabajo en juego. Por un lado, el Sergi Arola buscó a un segundo de Cocina con experiencia y aptitudes organizativas capaz de asumir el mando cada vez que el chef se encuentre de viaje. Y por el otro lado, Axiam, compañía de fabricación de coches para conducir sin carné, se propuso ampliar su plantilla con una persona con altas dotes comerciales. 

Para demostrarlo, los entrevistadores de Axiam pidieron a sus candidatos finales que les vendieran una nariz de payaso en solo tres minutos, como si de la escena del bolígrafo de El lobo de Wall Street se tratara. Una de las candidatas, Susana, quedó descartada por no ponerse la nariz, y es que probar el producto que estás vendiendo es clave. De entre los otros dos, Victoria y David, fue este último quien más destacó y quien consiguió 'vender' la nariz a los entrevistadores. 

En cuanto a los candidatos de Sergi Arola, una de las grandes protagonistas fue Piedad, una cocinera que pretendía trabajar en el restaurante del chef pero desde casa, pues ella ya trabaja actualmente en el restaurante de su marido y lo único que buscaba era pasar de la cocina tradicional a una más innovadora. Arola, entre risas, vio este como "puro espionaje", y bromeó con Piedad sobre la idea de que quiere robarle las recetas para elaborarlas en el restaurante de su esposo. “¡La cocina no es espionaje!”, se defendió ella. 

La buena sintonía entre el chef y Piedad fue tal que Arola arrancó una hoja de su cuaderno de recetas y se la entregó a la candidata que se emocionó con el detalle. “Es un regalo que me da la vida. Me emociono por el simple hecho de conocerle”, dijo tras la entrevista.

El público, dividido con 'Job Interview'

A la reacción de Piedad hay que sumarle una también importante: la de los espectadores. Eclipsado por los dos titanes que competían en prime time, Job Interview se estrenó con apenas un 5.6% de cuota y 903.000 espectadores. Pero en lo que a sensaciones se refiere, tampoco dejó gran huella entre los espectadores que comentaron el programa en las redes sociales. Algunos lo tacharon de estar "cargado de esterotipos" y de ser "irreal", mientras que a otros simplemente les aburrió. 

Los entrevistadores se llevan las peores críticas

Aunque menos, también hubo quien lo consideró un formato "interesante" que "aporta una visión desde fuera sobre las entrevistas" que puede ser útil para aquellos que busquen trabajo. 

Aun así, los entrevistadores fueron los que se llevaron la peor parte al ser acusados de "prepotentes" o tener "poca empatía" con los candidatos. 

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