Opinión

Avilés y 'Viva la vida', cuando la mentira y la bronca (y jugar con ellas) valen por la audiencia

José Antonio Avilés era, hasta septiembre del año pasado cuando se convirtió en uno de los participantes de Supervivientes 2020, un periodista que colaboraba en Viva la vida y había aparecido en otros programas de televisión. Su estilo para llegar a “hacer pantalla” había sido siempre buscar la polémica, aunque también había logrado algunas exclusivas relacionadas con la prensa del corazón.

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Pero su participación en Supervivientes 2020 cambió su historia. Bueno, o no. Entró como uno de los nombres menos atractivos de un casting en el que estaban Rocío Flores o Ana María Aldón, pero se convirtió en gran protagonista porque empezaron a destaparse todas sus mentiras. Para empezar, que no era periodista. Para seguir, los engaños, falsedades e invenciones que había realizado durante toda su carrera televisiva.

Ya se encargó Telecinco, en el reality producido por Bulldog TV, de sacarle provecho dedicándole una gala especial tipo Deluxe (que en realidad sirvió para intentar torpedear el estreno de Pasapalabra en Antena 3). Poco después, él mismo pidió en directo frenar su culebrón asegurando: “Estoy en terapia, os lo imploro”. Pero la terapia anti-mentiras no parece haber dado sus frutos.

Podría pensarse que un periodista sobre el que se destapa que su carrera se ha basado en mentiras, engaños e invenciones está televisivamente acabado. Pero debe ser que Avilés tiene una ventaja: una de las mentiras que mantuvo era que él es periodista... pero no lo es. Así que para qué aplicarle las mismas reglas. Sólo así se explica que su show haya seguido como si nada en Viva la vida, el programa producido por Cuarzo y presentado por Emma García que sigue contando con él como colaborador.

Como si nada hubiera pasado

Tras el escándalo (que quedó en nada) destapado por Supervivientes 2020, en Viva la vida, el programa que volvió a acogerle como si nada hubiese sucedido, llegó a asegurar que pensó en acabar con su vida. Pero por suerte, sus presuntos pensamientos suicidas no pasaron a mayores y su show conjunto con el programa ha seguido adelante a buen ritmo, casi a polémica por fin de semana.

Sólo en los últimos meses, también fue acusado de “alta traición” y juzgado en directo, contó entre lágrimas su supuesta ruptura sentimental, que se convirtió en uno de los asuntos del programa durante varias entregas -presunto ataque de ansiedad incluido-, anunciaron un “seguimiento” a alguien del programa que hizo que se fuese del plató y discutiese otra vez con Emma García, y hasta ha sido desmentido varias veces por sus compañeros. Y una innumerable lista de enganchones y discusiones con la presentadora. Todo “presunto” y “supuesto”, que dado su historial, nunca se sabe.

Es decir, Avilés ha seguido dando el show a base de polémicas (fomentadas por el programa, especialmente sus enfrentamientos con la presentadora) y mentiras (destapadas por sus propios compañeros). Y además, ya que pasar por Supervivientes 2020 le hizo aumentar un poco su estatus como “personaje”, a eso le ha añadido ser él mismo protagonista de las noticias.

Las presentadoras (Emma García, pero también Toñi Moreno) discuten con él día sí, día también. Sus compañeros (especialmente Diego Arrabal, pero no sólo él) desmienten sus informaciones y demuestran el poco aprecio que le tienen... pero ahí sigue. Como si nada hubiese sucedido ni sucediese. Algo que lógicamente no es culpa de Avilés, sino del programa que le llena los bolsillos aceptando sus mentiras y sus polémicas a cambio de audiencia.

Audiencia a cualquier precio (para el espectador)

Para competir contra el Multicine de Antena 3 en las tardes de los fines de semana, Telecinco sabe que debe apostar por el tipo de contenido que más gusta a su audiencia: el conflicto. Por eso la cadena alimenta el “todos contra todos” de sus programas, en el que Viva la vida tiene igualmente su papel, como analizamos esta misma semana. Y por eso José Antonio Avilés sigue siendo, pese a (o más bien gracias a) sus mentiras y repetir siempre el mismo patrón de polémica, un fijo en su plató.

Mientras Vida la vida siga liderando su franja en Telecinco, o al menos igualado al Multicine de Antena 3 como antes ni siquiera soñaba, Emma García seguirá contando con un “profesional” para sus objetivos como es Avilés. Porque en Telecinco lo primero es la audiencia, aunque sea a costa de un festival de gritos, enfrentamientos repetidos hasta la saciedad, mentiras e invenciones. Sólo así se explica que José Antonio Avilés siga su carrera como si nada hubiera pasado. Un ejemplo perfecto de cómo triunfar en el “universo Mediaset”.