Habló de la Reina Letizia y la infanta Cristina

Lorenzo Caprile abrió su vida privada y se emocionó con Calleja, pese al final frustrado

Lorenzo Caprile con Jesús Calleja

Marcos Méndez

Cuando participó en la primera edición de Maestros de la costura, Lorenzo Caprile se convirtió en el personaje revelación de la televisión. Y tres años después, anoche que pudo verse cómo aceptó abrir su vida privada a las cámaras de Planeta Calleja, demostró que también fuera de los platós da mucho juego.

El diseñador y modista recibió a Jesús Calleja antes de empezar las grabaciones de la actual edición del talent de TVE, además en un punto álgido de trabajo en su taller situado en el barrio de Salamanca de Madrid. Precisamente en él se citó con el aventurero, que pudo ver cómo en el trabajo era metódico y aplicado, y empezó a descubrir que no había cambiado mucho al darse cuenta de que usaba un teléfono móvil del año 2002, sin internet.

Al salir del taller, la peculiar vida de Caprile quedó aún más clara. Y es que el diseñador condujo a Calleja hasta su casa, y demostró que vive en una simple habitación de hotel: “Aquí vengo a ducharme y a dormir, mi vida la paso en el taller”, le explicó al aventurero porque éste no se lo terminaba de creer.

La homosexualidad en su vida

Fue en la intimidad de su habitación, de su casa, en la que empezaron a entablar una conversación más profunda. Calleja explicó que Caprile nunca había ocultado su homosexualidad, y que era un firme defensor de los derechos de los gays. A lo que el modista razonó: “Pero con sentido común, que a veces nos pasamos de la raya”.

El conductor del programa quiso saber por qué decía eso, y Caprile añadió: “Yo tampoco quiero que me traten de una manera distinta porque me meto en la cama con uno o con otro. Mi ideal es que llegue un día en el que no haya absolutamente ninguna diferencia, ni para bien ni para mal. Que dé igual con quién te metas en la cama”.

Calleja quiso saber si su condición sexual le había condicionado la vida, pero el diseñador aseguró que para nada, ya que en casa lo dijo a los 18 años y su padre se lo tomó bien (“imagino que algo ya sabía”, bromeó), y que su madre al principio sí “montó un poco de operetta italiana” pero que tampoco tuvo problema. Peor suerte que otra gente de su entorno: “Tengo compañeros con trabajos más 'masculinos' entre comillas que todavía lo tienen oculto, o les ha costado mucho más dar el paso”.

Agradecimiento a sus hermanos y a la infanta Cristina

Tras su primer encuentro, Calleja llevó a Caprile desde Segovia hasta a Burgos. Durante el viaje, el diseñador señaló la vital importancia que sus hermanos tuvieron en un momento concreto de su vida, cuando alcanzó la fama y el éxito siendo veinteañero: “Sales en cinco periódicos y te vuelves gilipollas. Mis hermanos lograron devolverme a la tierra, y por eso siempre que puedo se lo agradezco”, dijo emocionado.

Luego el aventurero recordó sus tiempos de peluquero recortando pelo y barba al diseñador, a pesar de que éste le dijo que no podía tocarle los pelos porque como iba a empezar a grabar Maestros de la costura pronto, luego le regañaban por no ser el programa de TVE el que le preparase para ponerse ante las cámaras.

En cualquier caso, la aventura tuvo varias entregas, como un vuelo en planeador en el que Caprile no pudo evitar emocionarse y llorar, dándole las gracias y un gran abrazo a Calleja cuando tocó tierra. También visitó un centro de recuperación de aves y se emocionó nuevamente al visitar un telar tradicional, en el que él mismo explicó a Calleja el funcionamiento.

También dieron juntos un largo paseo en bici, en el que Caprile volvió a agradecer a Calleja lo bien que le había venido salir de su ritmo habitual y olvidarse. Pese a caerse una vez y pasar alguna dificultad (parada técnica por “apretón” incluida), se lo pasó como un niño salpicando en cada riachuelo y lanzándose por las cuestas.

Calleja aprovechó el momento para tener otra charla más profunda con él, en la que Caprile desmintió que tenga mala relación con la Reina Letizia: “Sólo son leyendas negras”, y explicó por qué quiso apoyar a la infanta Cristina acompañándola en el juicio por el caso Nóos: “A Doña Cristina le debo mucho y consideré que era una pequeña manera de devolverme lo que ella me había dado”, explicó tras recordar que la infanta podría haber escogido a cualquier diseñador para su boda, pero le eligió a él cuando era “un mindundi”.

El final de la aventura que había preparado Planeta Calleja consistía en que Caprile volase en parapente y un águila de Harris se posase en su brazo. Y aunque hizo muy buenas migas como cetrero con el animal, bromeando con que parecía “Lady Halcón”, finalmente no se pudo realizar porque se levantó viento. Pese a ello, Caprile se despidió emocionado y agradecido, pidiéndole a Calleja que por favor se acuerde de él en otro momento.

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