El último caso de persecución al humor en TV

La Fiscalía pide archivar la denuncia contra Dani Mateo por el chiste en el que se sonaba con la bandera

Dani Mateo en "El Intermedio"
Dani Mateo en "El Intermedio" ATRESMEDIA

Considera que el sketch no va más allá de un recurso a una "cierta dosis" de provocación amparada por la libertad de expresión. Además, el Ministerio Público resalta que el chiste no fue acompañado de "conducta violenta" o de "gestos vejatorios o insultantes".

Un sindicato policial atribuyó al humorista un delito de ultraje a la bandera y otro de odio.

La Fiscalía pide el archivo de la denuncia que la organización Alternativa Sindical de Policía (ASP) presentó contra el humorista Dani Mateo por un chiste en en el que se sonaba la nariz con la bandera de España.

El Ministerio Público sostiene que el acto que se reprocha a Mateo puede enmarcarse en el ámbito de la puesta en escena "desafiante" o "crítica" de las que se utilizan "cada vez más" para llamar la atención en los medios de comunicación, pero en ningún caso va más allá de un recurso a una "cierta dosis" de provocación "permitida para la transmisión de un mensaje crítico desde la perspectiva de la libertad de expresión".

En este sentido, resalta que "no fue acompañado de conducta violenta alguna ni de otras expresiones o gestos vejatorios o insultantes ni de otros comentarios de exaltación, justificación o promoción del desprecio".

En su denuncia, ASP atribuía a Mateo un delito de ofensas o ultraje a símbolos de España con publicidad, castigado con multa de hasta 12 meses, y otro de odio, penado con hasta cuatro años de cárcel. Ninguno de estos delitos se consideran acreditados por parte del Ministerio Público, que explica que es necesario contextualizar la acción en lo que es un sketch "protagonizado por un humorista, dentro de un programa de televisión de humor satírico en torno a noticias de actualidad".

Sobre el supuesto ultraje, concluye que "ni por el contexto, ni por el contenido, ni por las circunstancias, ni por los fines perseguidos, se descubre en el hecho ejecutado un propósito ofensivo o de menosprecio a la bandera" que permita sostener la comisión de ese delito.

Y respecto al supuesto delito de odio concluye que el humorista no incitó a la comisión de delitos ni a la violencia puesto que con sus manifestaciones "hilarantes" no perseguía la violencia ni la venganza ni siquiera "puntualmente".

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