Análisis

¿Por qué se habla poco de los realities de las plataformas? La diferencia de verlos en TV convencional y por streaming

Paula Hergar

En octubre de 2015 desembarcaba Netflix en España con el objetivo de educar a toda una población a instalarse esta novedad en su televisión y dejar de ver los canales convencionales. Lo que parecía complejo, ocho años después ha demostrado que no solo ha sido un éxito con dicha plataforma, sino que otras que llegaron más tarde también se han asentado.

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Así, muchos espectadores seriéfilos dejaron de ver ficción en los canales convencionales para hacerlo cómo y cuándo querían en sus pantallas. Fenómenos como el de La casa de papel, que se cancelaron en abierto, demostraron que su público está esperando esas historias en el pago.

Es un hecho: las series nos gustan en las plataformas pero… ¿y los realities? En 2017 Movistar estrenó El Puente, su interesante versión de Supervivientes. En 2021 Netflix hizo lo propio con su primer reality español: Insiders, ¿pero alguien comentó las tramas de uno u otro? HBO Max se sumó a la apuesta y este mismo año ha lanzado Traitors y FBoy en nuestro país. ¿Sus protagonistas han surgido en alguna de tus conversaciones con amigos?

Algo que sí que ocurre con La isla de las Tentaciones de Telecinco, que cada emisión es trending topic, las redes analizan cada una de sus situaciones, crean memes, incluso han llegado a sumar algunas de sus frases a nuestro imaginario colectivo. También ha ocurrido durante años con Masterchef y Supervivientes, entre otros ejemplos.

Pero… ¿qué encontramos en los realities de la TV convencional que no tenemos en los de las plataformas? Exactamente lo contrario que buscamos con la ficción: queremos verlos cuando se emitan, no cuándo, dónde y cómo nos plaza.

La magia de la realidad siempre es en directo

Si algo nos enamora de los realities es saber que en ese momento hay unos concursantes encerrados a los que podemos observar. Tenemos una cita con ellos en cada gala que se emite y, por tanto, nos reservamos esa noche para descubrir sus últimos movimientos.

En las galas puede haber decisiones en directo que nos sorprendan a la vez a toda la audiencia que estamos ante la pantalla. Por lo que no hay nada editado, todo pende de un hilo y en cualquier momento, la realidad puede superar a una ficción.

Algo que no ocurre en los realities ya grabados de las plataformas, que al verlos sabes que todos los concursantes ya están fuera. Los encuentras en sus redes, incluso de tertulianos haciendo su vida normal. Y eso es decepcionante para un amante del reality puro. Cuando alguien visiona Traitors, puede estar viendo a la vez a Cristina Cifuentes en Todo es Mentira y así ya sabe que nada le cambió realmente la vida.

Tampoco Masterchef o las Tentaciones es directo, pero sí preservan la magia sin permitirles desvelar su situación actual. Sin rompernos del todo la burbuja. Por lo que podemos engañarnos pensando que quien publica sus imágenes en sus cuentas, son sus allegados. Total, hemos venido todos a jugar, pero siempre que permanezcan “encerrados” en nuestra imaginación.

Las citas semanales que eclipsan las redes sociales

La cita semanal (o citas) son imprescindibles para crear comunidad. Para que amantes y detractores de Masterchef se encuentren y empiece el festín. Sabes que no debes saltarte una entrega porque al día siguiente tendrás tema de conversación en tu trabajo.

Una necesidad que se ha multiplicado con las redes sociales, donde muchos amantes de los realities hasta se conocen. Allí los fans de uno u otro superviviente defienden y atacan al contrario. El ingenio de algunos se desata con imágenes de las Tentaciones y hasta se transforman en líderes de opinión o fábricas de memes a los que venerar.

Por el contrario, lanzar un reality al completo (como hace Netflix) disipa todo el impacto que, por dinámica y condiciones, podía generar en sus suscriptores. Las emisiones semanales son clave para cualquier espectador que quiera pertenecer a una comunidad. Porque con ellas no se siente solo frente a una pantalla, tiene a un ejército de espectadores que está haciendo lo mismo que él.

El evento que une a los amantes del reality

Si el directo es un ingrediente de éxito para un reality y el otro es la conversación social que generan la convivencia y los giros del formato, el tercero es el evento que se crea con el estreno de cada entrega. Al lanzarlas todas de golpe se renuncia a que el espectador participe de esa conversación, bien sea por miedo a los spoilers sobre la final o porque va a un ritmo de visionado diferente al de todos los de su alrededor.

Muchos recordamos lo que hacíamos el día que España ganó el Mundial (fuera en abierto o de pago), muchos saben cómo estaban cuando Nadal logró cualquiera de sus Roland Garros. También tenemos en la memoria cuando Rosa se alzó como ganadora de Operación Triunfo, cuando entramos por primera vez en la casa de Gran Hermano o el grito de Christofer desgarrado por “¡Estefaníaaa!”. Lo recordamos porque nos ocurrió a todos en el mismo momento.

Y eso, ese poder de convocatoria al que cantaba Mecano “entre gritos y pitos, los españolitos. Enormes, bajitos, hacemos por una vez algo a la vez”, aún no lo consiguen los realities en las plataformas.