Hugo Silva, María Hervás y María HervásMaxi Iglesias forman parte de la clase alta del Madrid del siglo XVIII retratado en La cocinera de Castamar. La serie de época de Atresplayer Premium que este domingo estrena su segundo episodio. Tras un piloto de presentación de los personajes -incluidos los protagonistas encarnados por Michelle Jenner y Roberto Enríquez- la nueva entrega promete profundizar en cada uno de ellos.

"Todos tienen un arco", avanza Silva, que interpreta al marqués de Soto y Campomedina, Enrique de Arcona. Un hombre inteligente, manipulador y frío con gran habilidad para aprovechar sus contactos en la corte para aumentar su fortuna. "Busca venganza", declara, "pero a medida que vayan pasando los capítulos se verá que es exactamente lo que quiere y por qué es así".

Quien también va a vivir un gran cambio es Amelia, sobre la que la actriz encargada de darle vida, asegura que "pasará de ser niña a mujer en Castamar". Se trata de una joven inocente de Cádiz a quien la muerte de su padre trastoca porque descubre que su afición al juego le ha dejado en la ruina.

"Llega como una niña apocada, prohibida, silenciosa, sumisa", explica, "que a raíz de lo que le va a ir sucediendo y el aprendizaje que irá adquiriendo, entre otras cosas de la manipulación del Marqués, la convierten en otra mujer completamente diferente, madura". Su personaje representa a una de tantas mujeres "para las que la única autonomía que podías encontrar era casarte. Si no, estabas abocada a la prostitución o a ingresar en un convento".

Iglesias, por su parte, es el galán de la ficción, el conde de Armiño Francisco Marlango. "No tiene ninguna motivación oscura", comparte su intérprete, "aunque sí es cierto que sus prioridades van a cambiar". "Es un seductor nato", describe, "encantado de verse rodeado de las mujeres que hay en la corte y jugar al despiste con ellas".

"La política lo era todo en la corte"

En La cocinera de Castamar, el sexo está muy presente -pero no tanto como en Los Bridgerton-. "Va a haber mucha política con el sexo", defiende Silva, "muchos personajes también van a crecer y evolucionar por medio de él". Su compañera Hervás coincide recordando cómo en el propio rodaje comentaron que la nobleza a la que encarnan "eran personas que no tenían oficio ni beneficio, trabajo ni obligaciones, puesto que todo se lo hacían. ¿Qué les quedaba? El disfrute y los juegos de poder. Era lo que ocupaba su día a día".

La actriz justifica que por ello el sexo está presente en la ficción, "no porque queramos sexualizarla, sino porque la nobleza del siglo XVIII verdaderamente tenía mucho". Además, asegura que han intentado que en esta línea la serie sea "lo más abierta y natural posible, para no entrar en tabúes que hubieran provocado que perdiera credibilidad".

El actor de Los hombres de Paco y Nasdrovia amplía su discurso indicando que "en la época y en el marco de la corte, la política lo era todo". Por ello, además del sexo como medio para llevarla a cabo, se incluyen las amenazas y los negocios". Comparte igualmente una curiosidad de este período histórico en el que "tener negocios era algo vulgar, pero todos necesitaban dinero para mantener sus títulos nobiliarios. La serie es rica también por cómo todos los entramados son una mezcla de negocio, política y sexo". "Lo que es la vida y lo que somos los primates", bromea.

Silva, además, ha vuelto a coincidir en La cocinera de Castamar con Jenner, con quien ha grabado el reencuentro de Los hombres de Paco. "Es mi pareja natural en el trabajo y siempre es un placer", reconoce, "es mi amiga íntima, he crecido actoralmente con ella".

El poder de hablar de lo universal a través de la ficción de época

La serie, que se verá en Antena 3 tras su paso por la plataforma de pago, ocurre en el siglo XVIII, pero aborda cuestiones muy presentes hoy en día, quizás por como el trasladar el debate a otro contexto, genera menos miedo. "Esa es la respuesta exacta a por qué se sigue montando Shakeaspeare en el teatro", opina Hervás, "y por la que se seguirá montando toda la vida".

La actriz expone que versa sobre "historias universales" y expresa cómo esa "distancia permite hablar de un montón de cosas que te pasan a ti, a través de alguien que a priori no se te parece porque es de otra época". Como resultado, "lo ves con una relajación diferente a si te estuviera hablando alguien que es más cercano a ti". "Por eso se hace la ficción", suma y concluye Silva.

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