'Viajando con Chester'
Máximo Huerta explicó el cargo que le ofreció Pedro Sánchez tras su dimisión: “Era un sueño para mí”

Máximo Huerta, en 'Viajando con Chester'

Paula Hergar


Este martes, Viajando con Chester invitó a Máximo Huerta a sentarse para hablar de su trayectoria personal y profesional. En una emotiva charla con Risto Mejide que acabó diciéndole que es muy buena persona y el periodista respondió: “Gracias, no aspiro a otra cosa”.

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Ambos arrancaron el encuentro confesándose que podían estar en un momento vital parecido: “¿Estás bien?”, le preguntaba el invitado al presentador y este respondía que estaba en ello. “Entonces sí estamos igual. Somos dos almas heridas”, se dijeron y afirmaron a la vez.

Huerta habló de su dura infancia con un padre al que temía y una madre a la que hizo de cuidador cuando solo le tocaba ser un niño.Y a la que sigue cuidando ahora en su peor momento de salud. “Escribo desde niño porque era mi vía de escape. Me metía en la habitación a huir. Construía mi palacio, mis amigos, mi bosque... escribir era hablar solo y no me molestaba nadie”.

En cuanto a su trayectoria profesional, Risto puso el foco en 2018, cuando Máximo dimitió como ministro de Cultura y Deporte de Pedro Sánchez. Sobre todo aquello, el periodista señaló una teoría: “Macron acababa de hacer dimitir a uno para quedar él bien y algunos dentro del PSOE me dijeron que era una estrategia preparada por los hombres del presidente para coger a un famoso y hacerle dimitir. Me dijeron 'lo mismo que ha hecho Macron lo ha hecho contigo'. Para mostrar la limpieza. Yo era alguien exótico, que llamaba la atención. Y ninguno me dijo 'quédate'”, lamentó.

Explicó que creía que “Zapatero no lo habría hecho. Habría salido para decir que era una multa pagada y ya está. Sí que me dolió cómo defendieron al astronauta y otros, y a mí no”, confesó.

Preguntado por la llamada que le hizo Sánchez un mes después de su renuncia: “Estaba en Almería con un buen amigo. No podía ni estar en casa, no quería hablar con nadie. Pedro me dijo que si podía estar callado, que no respondiera a nada y que él me llamaría cuando todo se calmara, en un mes”.

Y continuó el relato: “El 31 de julio me llamó. Yo estaba muy nervioso, porque no estaba bien. Me costó mucho estar bien. Me llamó para ofrecerme un cargo” y Risto le preguntó cual. Aunque en un principio Máximo no lo quiso desvelar, finalmente lo hizo: “Le dije que ni debió ofrecerlo ni yo aceptar después de todo el revuelo. Y habría sido un sueño... porque siempre había sido un sueño estar en un Instituto Cervantes para mí. Pero tenía tanto miedo a la prensa, tal pánico al qué dirán las redes, a los diarios digitales... que no acepté. No podría haber soportado esa presión”.

Para finalizar, Huerta acabó con una reflexión serena: “Me da igual ya a estas alturas. Prefiero irme con amigos a tomarme un chocolate con leche. Estoy muy bien ahora”.

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