El contracronicOTe de 'Las Lauras'

Gala 6 de 'OT 2020': "La fiera domada y el circo inoportuno"

Gala 6 de 'OT 2020': "La fiera domada y el circo imprevisto"
Gala 6 de 'OT 2020': "La fiera domada y el circo imprevisto" RTVE

'OT 2020' alcanza el ecuador de la edición con el regreso pacífico de Natalia Jiménez, que se vio eclipsada, para mal, por Estrella Morente. 

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Ya lo dice Manu Guix: si la grupal sale bien, la gala también. Al menos en lo que a lo musical se refiere. Los triunfitos firmaron la mejor de la edición con Video Killed the Radio Star, y arrancaron la gala 6 de OT 2020 con buen rollo, ritmo y fiesta, hasta inocente. Lejos de lo que ocurriría después.

Para empezar, porque los siguientes en salir fueron Eva y Gèrard con un tema que prometía lo mismo. Sin embargo, echamos de menos que rociaran a los dos concursantes con sal. Qué barbaridad. Lo intentaron con la coreografía y el brilli brilli de su ropa, pero no bastó.

Todo apuntaba a que recuperaríamos a Natalia Jiménez como protagonista tras haberse encarado a sus haters de Instagram. Esperábamos algo de guerra y carroña, pero nos quedamos en el pasotismo acompañado de un cojín con forma de corazón que puso sobre su mesa. No obstante, habrá podido dormir tranquila. Estrella Morente, que pasaba por allí como invitada para cantar Volver con Nia, superó con creces su nivel de inoportunismo. Pero de esto hablaremos más adelante.

Vamos con los nominados... 20.000 vídeos después. Flavio 'Bond' clava That's life, y nos alegramos casi tanto como su hermana. Bruno sigue su estela aunque no impecable, pero nos emociona sentado en un sofá junto a una lamparita de Ikea. Anne hace el mejor pase de Unchained Melody y recuerda a sus primeras galas. Sentimos que los porcentajes se tambalean.

Cambiamos la tensión por la expulsión por la sexual entre Nia y Jesús en La última noche, que defienden muy bien. Aunque nos cabreamos. Por el amor de Dios, queremos que enfoquen las miradas potentes a cámara, que cierren los planos para palpar el deseo desde casa y, si van a hacer un momento de córeo picantón, deleitarnos. Lo sentimos por el músico que toca la trompeta que ojo, también merece su momento. Pero si están bailando un tango, no.

Samantha y Rafa en el final de su actuación
Samantha y Rafa en el final de su actuación RTVE

Cogemos aire con Sinsinati, aunque terminamos sufriendo con su vocalista. El directo, al menos en OT, no parece lo suyo. Menos mal que llega la ya ganadora moral de la edición: Samantha. Solo ella consigue levantar el ánimo. El nuestro y el de Roberto, que ya no sabe qué hacer para que los triunfitos le den algo de juego. El tío se lo curra. Imita a Rafa y su deje de mano calcado, pero da igual. Hoy Rafa está eclipsado por Sam hasta en esto, aunque sí que nos regala el beso de la noche cuando termina su número. Lástima que no sea el que esperábamos.

Nos topamos con una muestra más de la empanada con la que acuden a las galas. En La lista de la compra, el cordobés comienza sentado en el sofá junto a sus compañeros que ni se inmutan. Echamos de menos la energía de los de OT 2017mutando en el cuerpo de baile de Ana Guerra en La negra tiene tumbao. Es que hasta eso lo hacían bien -y eso que los había arrítmicos.

Y llega lo mejor de la noche, con Anaju y Maialen desacatadas en Con altura. Ojalá les hubieran dejado cantar desde el foso o tirarse al público. Es tal el subidón que esperamos que lo hagan igualmente sin avisar, a ver qué pasa, pero nos quedamos con las ganas de semejante puntazo. ¡Vivan las punkarras!

Y viva Miriam Rodríguez, aunque la mitad de los de 2020 no saben quién es cuando Roberto la presenta. De verdad, si entras en OT, qué mínimo que conocer a los finalistas de las dos ediciones anteriores. En fin. Aunque esto no nos gusta, celebramos que se convierta en el comodín de Roberto, como ya hizo en su edición y culminó con su eterno discurso tras quedar tercera. Además, anuncia que va a lanzar su segundo disco y oye, nos sentimos orgullosas.

Vamos, ahora sí, con el circo de Estrella Morente. La cantaora decide cambiar la letra en favor de la tauromaquia de Volver. Nia la mira estupefacta, y nos enfada comprobar que seguramente no sabía nada. Acudir de invitado te convierte, precisamente, en invitado. El importante es quien acompaña, y a nuestra reina no se le hace este feo.

Sam acude, de nuevo, al rescate, psicoanalizando a sus compañeros y al jurado. Y volvemos a escuchar a Roberto reírse como lo hacía con las paridas de Roi. Música para nuestros oídos. Eso sí, no quita que vaya vestida con un estampado de mantel de picnic dominguero. Se bate en duelo de bocachanclismo con Natalia, que le reconoce que ella lo es más, y que lo paga "carísimo en redes sociales".

Nos gusta esto de ir con la verdad por delante. Como que la versión de Hugo del Ya no quiero na es un marronazo. La genial puesta en escena no basta para que se luzca. Se avecinaba hecatombe durante la semana y, a pesar de su esfuerzo y el de Vicky, no cumple.

Por lo que vamos con el drama. Anne se convierte en la expulsada y con ella se rompe la primera pareja. Sus amigos le abrazan en la despedida más bonita. Gèrard, con cara de circunstancias, se alza como favorito y se salva de una nominación cantada, como le recuerda Javier Llano. Menuda noche de disgustos para el concursante más cuqui. En unas valoraciones tranquilas -y esperables- caen Rafa, que puede estar más que satisfecho de haber llegado hasta la mitad del programa, Eva, Hugo y Bruno. Que nos da más pena, pero por "descarte", le toca.

Eso sí, lo que no entendemos es la reacción de los profesores que, esta vez, deciden no salvar a nadie. "No nos queda otra", dice Noemí, ¿cómo que no? Se supone que es porque no se han puesto de acuerdo, pero a nosotras nos huele a guion que echa para atrás. Desamparadas y desangeladas, esperamos a ver qué dicen los compañeros, que optan por Eva.

Esperemos que las firmas de discos previstas para el próximo sábado animen a los chicos. E imploramos que no haga que se les suba a la cabeza, como sí pasó el año pasado. Queremos a los triunfitos sin sobradismo ni tontuna. Y también un poco más despejaditos, que en las galas hay que despilfarrar pasión y alma, y no ojeras y sosería.

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