Análisis

Sálvame, AR, Viva la vida... a Telecinco le renta el 'todos contra todos' de sus programas

Todos contra todos en los programas de Telecinco

Que Telecinco se nutre del conflicto no es ningún secreto. A la vista está en los resultados de audiencia del pasado mes de octubre, en los que la cadena de Mediaset rompió la racha de dos meses de liderazgo de Antena 3, precisamente con un mes marcado por el malestar generalizado entre presentadores, colaboradores, productoras... En resumen, entre supuestos compañeros.

A Telecinco le funciona el conflicto: de la guerra de productoras a las nuevas batallas para encaminar el mes en audiencias

A Telecinco le funciona el conflicto: de la guerra de productoras a las nuevas batallas para encaminar el mes en audiencias

No solo no es ningún secreto, sino que no es nuevo. Ni siquiera cuando ahora los ánimos se soliviantan de forma clara entre formatos que aparentemente deberían tener una cierta línea común. Ya en primavera quedó de relieve con el cisma entre las dos grandes productoras participadas por la compañía, La Fábrica de la Tele (Sálvame, Deluxe, Socialité...) y Unicorn Content (El programa de AR, Ya es mediodía, Cuatro al día...). El tratamiento del contenido de Rocío, contar la verdad para seguir viva fue el detonante para que la transversalidad de Mediaset, esa concepción de la programación como un río de flujo continuo donde el espectador ve pasar los mismos temas de unos formatos a otros, se truncara.

Por supuesto, la versión oficial de las productoras negará cualquier animadversión o incomodidad entre colegas, pero eso no evitará que haya margen para, como mínimo, la sospecha. Más aún cuando, en la actualidad y más que nunca, lo que atraviesa la parrilla de Telecinco es el malestar contagiado entre programas diferentes, entre cohabitantes de un mismo medio. Ni siquiera es necesario que ocurra en una emisión de la casa: en octubre, Laura Fa relajó la lengua para hablar sin remilgos de sus compañeros de Sálvame ante Gabriel Rufián, alimentando al programa durante semanas con nuevos conflictos. Hace solo una semana, unas palabras de Samanta Villar, otro rostro de la casa ni siquiera asociado a la crónica de sociedad, manifestó una opinión muy negativa del género rosa y en particular de Belén Esteban, que sirvió como carburante extra durante días para caldear el ambiente. Incluso una vez la periodista ha pedido ya disculpas, los implicados se esmeran en mantener caliente el fuego.

El conflicto prolifera en Telecinco y se entreteje entre los programas hasta que cuesta entender su funcionamiento y mecánica sin un conocimiento más o menos pormenorizado de estos. En eso consiste este juego fratricida que jalea el "todos contra todos". Nos podemos revolver ante la idea, pero no hay discusión posible: es un juego de éxito. Pero, por si alguno necesita de argumentos, aquí tejemos las líneas maestras de lo que está sucediendo en estos momentos en la cadena, y de sus principales consecuencias.

'Sálvame' vs. 'El programa de AR'

La encarnación del recrudecimiento de las relaciones entre programas de Telecinco, el más visible y el más longevo. Como hemos venido diciendo durante los últimos meses, el desencuentro se origina con motivo de los contenidos de Rocío, contar la verdad para seguir viva y solo se ha calmado durante la última semana, después del anuncio de Ana Rosa Quintana de que le había sido diagnosticado un cáncer de mama.

Antes de eso, de hecho, el pique se había intensificado. Había vuelto a tener como eje a Antonio David Flores, esta vez por la noticia de su separación de Olga Moreno. El tema, que ha sido el foco principal durante las últimas semanas en todo Telecinco, vino espoleado por el rumor de una posible infidelidad del exguardia civil con una reportera, precisamente, de El programa de AR, Marta Riesco. Sálvame no tuvo problemas en hacer público su nombre y a especular con su relación con Flores, lo que provocó que la aludida reaccionara con un comunicado criticando las habladurías; un comunicado que para más inri se encargó de leer la propia Ana Rosa. De su boca escuchamos las quejas por la "gran presión mediática y acoso permanente" que su trabajadora había sufrido.

Tan solo unas horas más tarde, Jorge Javier Vázquez introducía el nombre de Quintana en la palestra, haciendo caso omiso de la petición anterior. "¿Por qué Ana Rosa Quintana confirmó con tanta fuerza la noticia de la separación? Porque se lo confirmó Marta Riesco", dijo sin ambages el presentador de las tardes. Este hecho, que sucedía el 25 de octubre, tenía lugar un mes después de que el director de Sálvame, David Valldeperas, cortase una conversación sobre la presentadora del matinal a finales de septiembre. "¡Que no se habla de Ana Rosa!", apostilló Kiko Hernández tras el apercibimiento.

Una vez el protagonismo de Riesco quedó opacado tras la confirmación por parte de Antonio David de su separación de Olga Moreno, los intereses de Sálvame por sacar a la luz trapos sucios de la familia de su polémico excolaborador dio pie a las críticas de Paloma García-Pelayo. La colaboradora de Ana Rosa afeó tanto la manera de enfocar sus pesquisas, con las surrealistas escenas con una familiar de Flores tapada y los cebos sobre sus revelaciones, así como por unos comentarios que esta persona no identificada aprovechó para realizar sobre la comunidad gitana, algo por lo que tuvo que pedir disculpas Carlota Corredera.

Dejando de lado a Antonio David, y por si fuera poco, desde El programa de AR se ha criticado también el tratamiento de los problemas familiares de Kiko Rivera. Ana Rosa no dudó en posicionarse junto a Irene Rosales, esposa del DJ, después de que ésta advirtiese de las "mentiras" que se estaban diciendo en Sálvame. "Se ha montado una película que no tiene ni pies ni cabeza", dijo la presentadora.

'El programa de AR' vs. 'Socialité'

No dejamos El programa de AR ni dejamos a la productora de Sálvame, La Fábrica de la Tele, pero sí cambiamos de formato. Al menos en la teoría. De las tardes pasamos a las mañanas del fin de semana para hurgar en Socialité. Hasta el momento, los conflictos en los que participaba se podían entender como una extensión de los abiertos por su programa hermano. No obstante, eso ha cambiado en fechas recientes.

Por supuesto, ha tenido una vez más a Antonio David Flores en el centro. Hemos de remontarnos a la emisión del 31 de octubre, cuando siguiendo con la crónica de la ruptura de aquel con Olga Moreno, se trató otro tema adyacente, relacionado con las acusaciones realizadas por su exmujer Rocío Carrasco en su docuserie. Hablamos de la aparición por Málaga de carteles en los que se calificaba como "maltratador" al extelevisivo, una denuncia cuya veracidad cuestionó María Patiño. La presentadora del espacio fue tajante al afirmar que fue el propio Flores quien se encargó de colgar esas octavillas para "dar pena" ante la opinión pública

La reacción no fue inmediata, sino que se produjo tres días después. Fue el miércoles 3, día en que Rocío Flores reapareció en El programa de AR. La joven, que había fichado como tertuliana al comienzo de Supervivientes 2021, coincidiendo con toda la controversia en torno a su padre, dijo: "La persona que puso la denuncia fui yo. Mi padre estaba en Madrid. No hace falta que lo aclare: si mi padre llega a estar en Málaga sería la persona que denuncia, pero era yo la que estaba y la que lo vi", y advirtió de su emprendimiento de acciones legales "contra todas las personas que me acusen de poner una denuncia falsa".

No hubo que esperar, cabe decir, al fin de semana para que Patiño respondiera. Ésta utilizó Sálvame como espacio de contrarréplica. Lo hizo recordando la sentencia contra Rocío Flores por una agresión a su madre, Rocío Carrasco, a la que la hija también había denunciado: "En su momento sí que se demostró que denunciaste a tu madre y la denuncia era falsa porque el delito lo cometiste tú". Entre tanto, la justicia ha paralizado otro proceso emprendido por la primogénita de Antonio David contra La Fábrica de la Tele: el que tiene que ver con la difusión de esa sentencia que Patiño mencionaba, acaecida cuando era menor.

'Viva la vida' vs. 'Sálvame'

Si hacemos a un lado todas las tramas que tienen que ver con Antonio David Flores y que han hecho tambalearse los cimientos de la transversalidad de Mediaset, el conflicto más tenso y desagradable, y de relativo nuevo cuño, que encontramos, afecta a los dos programas vespertinos de Telecinco: el que se emite de lunes a viernes de 16:00 a 20:00 horas, Sálvame; y el que hace lo propio los sábados y domingo, Viva la vida.

Un conflicto familiar tiene su efecto sobre la mala relación actual entre ambas cabeceras, el desencuentro entre las hijas de María Teresa Campos, Terelu y Carmen Borrego. Conviene recordar que ambas salieron de Sálvame no precisamente en buenos términos, como demuestran los improperios que en su día se dedicaron a la segunda. La relación del clan televisivo con La Fábrica de la Tele y sus componentes parecía haberse roto por completo. Por eso, resulta si cabe más llamativo el devenir de los acontecimientos.

Con el paso de los dos últimos años, los reproches cruzados entre Borrego y su sobrina Alejandra Rubio y su hermana Terelu, a la postre compañeras de plató en Viva la vida, fueron agravándose y alcanzando magnitud televisiva. Pero la escisión en el seno familiar pareció ser incurable a medida que Borrego se acercaba de vuelta al universo Sálvame, con entrevistas en Deluxe primero y con su participación en La última cena. En septiembre, Borrego anunciaba su adiós por sorpresa del magacín conducido por Emma García y desandó sus pasos para volver, dos años después, a Sálvame. Esto no hizo más que intensificar los problemas de índole privada entre parientes y de convertirlos en contenido jugoso con el que cebar escaletas.

Por un lado, Borrego ha arremetido contra su sobrina a cuenta de sus intervenciones en Viva la vida, donde la ha criticado: "Le va bien hablar de mí", afirmaba, asegurando desconocer el motivo de esa actitud. Terelu no salió indemne y recibió reproches por "no haberlo hecho bien con su hija" y no haber mediado. Por su parte, la reciente participante de MasterChef Celebrity ha oscilado entre distanciarse, cuando no directamente ignorar, las cuestiones en pantalla y ser muy dura con su hermana. "Tal vez sea la gran idiota, pero tengo unos principios que no se saltan", declaraba Campos el 23 de octubre en Viva la vida, desde donde también había manifestado una máxima: no hablar en público de la situación personal o profesional de su madre. Esa misma noche, Borrego hablaba con claridad en Deluxe de los problemas económicos que había atravesado su insigne progenitora.

Las rencillas, por supuesto, se ha acabado extendiendo a los compañeros de una y otra, en la medida en que se han ido posicionando. Kiko Hernández, que otrora fuera el más hiriente con sus comentarios y calificativos contra Borrego, es ahora quien atiza con más fuerza a Terelu, a quien ha atacado por diversos motivos, como su actitud ante el fallecimiento de una amiga en común. Sus gruesas palabras acabaron encontrando respuesta no de la aludida, sino de la presentadora a cuyas órdenes trabaja, Emma García. Esta, que tuvo de colaborador a Hernández en sus inicios televisivos, tachó de "cruel" sus palabras.

Ahora bien, si el cisma no ya empresarial, sino familiar, no parece suficiente, el plantel de colaboradores de Viva la vida y Sálvame tampoco tiene problemas en tantearse y atacarse. Eso es lo que pasó hace escasos días cuando Belén Esteban irrumpió durante un tiempo muerto en el plató de Cuarzo TV para encararse con Diego Arrabal. El paparazzi ha sido en los últimos meses su principal acicate, en buena medida por señalar (tanto en Telecinco como en otros medios) un cambio de actitud de la princesa del pueblo con respecto a las acusaciones de Rocío Carrasco contra Antonio David Flores. Sin embargo, fueron unos comentarios del reportero gráfico sobre Andrea Janeiro, la hija de Esteban, los que enervaron a esta.

Del incidente no se vio nada en televisión, pues ocurrió en mitad de la emisión de un reportaje, pero ha resonado lo suficiente como para que contribuya a caldear un ambiente viciado de por sí.

'Ya es mediodía' vs. 'Sálvame

Puede decirse que este, de todos los contubernios, es el más leve y el que menos relevancia ha tenido. En buena medida, porque desde Ya es mediodía tampoco se ha potenciado el enfrentamiento, al menos hasta el momento.

Este se gesta con la entrada en Secret Story de Miguel Frigenti, que en su día formó parte del plantel de tertulianos de Sonsoles Ónega para su versión Fresh. Durante sus semanas de convivencia en el reality, el periodista de corazón culpó a Isabel Rábago, también concursante del programa y fija en Ya es mediodía, de su despido. Igualmente, Miguel Ángel Nicolás, coordinador de la sección de corazón del magacín, fue nombrado.

Este, sin embargo, restó hierro a la polémica: "A Miguel nunca se le despidió, simplemente no se le renovó el contrato", matizó. "Hay que recordar que hay una pandemia entre medias, Miguel trabajaba con nosotros, en la mesa hay 4 colaboradores, Miguel se va a Sálvame, volvemos y ahí se quita un colaborador. Como él está trabajando se decide que no se le renueva el contrato", explicó sobre Frigenti, ahora asentado dentro de la plantilla de La Fábrica de la Tele por las tardes.

Ahora bien, a Ya es mediodía le salpica otro embrollo, de forma indirecta, que mantiene una de sus colaboradoras con Sálvame: hablamos de Alba Carrillo, que se ha levantado en armas contra el programa de las tardes (y por extensión, contra Socialité) por insinuar que su reciente ruptura con Santi Burgoa se había debido a una supuesta infidelidad por parte de la modelo. No solo eso: días antes, Carrillo acusó a la dirección de Deluxe de hacerle una "encerrona" durante la sesión de polígrafo a la que se sometió su madre, Lucía Pariente. El motivo, las preguntas sobre la vida sentimental de la televisiva que se le formularon a su progenitora, de las que Carrillo aseguraba no haber sido informada.

La dirección de Deluxe defendía lo contrario, claro está. De momento, la respuesta a ese desafío ha sido un cierto silencio. Pero podemos vaticinar que eso no seguirá así por mucho tiempo.

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