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El testimonio de violencia machista de Tere cambió 'Pesadilla en la cocina': “Me ha maltratado”

Los espectadores y seguidores de Alberto Chicote están acostumbrados a que el chef televisivo viva momentos más que tensos en cada entrega de Pesadilla en la cocina. Pero en esta ocasión, la explicación directa de una de las protagonistas sobre por qué le trataba así cambió por completo la partitura del programa de laSexta.

Audiencias | Importante subida de 'Pesadilla en la cocina' en laSexta sin el impacto del Mundial

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El formato se trasladó hasta Algeciras (Cádiz) para intentar salvar el restaurante El Callejón. Pero desde el primer momento, Chicote se encontró con la oposición y el enfrentamiento directo especialmente de Tere, la madre del dueño, que llegó a decirle que siempre le había caído mal, que ella no quería que estuviese ahí, y que el que había llamado a solicitar ayuda era su hijo.

El chef, molesto y desesperado por la situación, llegó a reconocer que se sentía “despreciado”. Y no fue hasta su habitual charla con los protagonistas cuando todo se aclaró. Tere, la madre del dueño, le confesó por qué tenía ese carácter: “Mi vida no ha sido un jardín de rosas, Chicote. Me tocó una persona que me ha maltratado, que me ha pegado, que me ha hecho olvidar a mi familia, me ha apartado de mi gente, de mis hijos...”.

Tras desvelar que había sido víctima de violencia machista, Tere le explicó qué sentía cada vez que el chef se enfadaba o levantaba la voz por cualquiera de sus (evidentes) errores en el restaurante: “No es que yo lo pagara contigo, ni que me caigas bien ni mal. Yo si me chillas, me creo que eres el padre de mis hijos. Y llega un momento en que yo no me fío de nadie”.

La mujer, tras explicar que se había tenido que volver fuerte porque si no ahora “estaría comiendo tierra”, se emocionó mientras decía a Chicote que lo había “pasado mal”, y focalizaba en el amor que siente por su hijo: “Lo quiero con locura. Lo que pasa es que el padre le comía el coco: que tu madre esto, que es una puta, que nos ha abandonado...”, contextualizando así por qué tuvo que separarse de sus hijos durante mucho tiempo.

Cuando Chicote, visiblemente impactado, sólo podía decir que era “una de las experiencias más atroces que se podían vivir”, Tere quiso ampliar su mensaje: “Esto puede servir de experiencia a muchas mujeres: que no se queden calladas”. El chef reaccionó rápido, recordando la importancia del teléfono 016, y respondiéndole que comprende que viva con un muro de hormigón delante de ella.

La mujer deseó al final de la charla poder sentarse con su hijo y contarle la realidad, algo que todavía no había podido hacer.

Chicote y el programa lo hicieron posible. Tere pudo decirle a su hijo la verdad: “Sigues creyendo que yo os abandoné, y yo nunca os he abandonado”.

David, el hijo y dueño del restaurante, le dejó claro a su madre que la quiere mirándole a los ojos y dándole un abrazo. Y en ese momento, Tere también quiso agradecérselo a Chicote: “¿Me das un abrazo? Te aprecio un montón y perdóname”.

Los espectadores y seguidores de Alberto Chicote están acostumbrados a que el chef televisivo viva momentos más que tensos en cada entrega de Pesadilla en la cocina. Pero en esta ocasión, la explicación directa de una de las protagonistas sobre por qué le trataba así cambió por completo la partitura del programa de laSexta.

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El chef, molesto y desesperado por la situación, llegó a reconocer que se sentía “despreciado”. Y no fue hasta su habitual charla con los protagonistas cuando todo se aclaró. Tere, la madre del dueño, le confesó por qué tenía ese carácter: “Mi vida no ha sido un jardín de rosas, Chicote. Me tocó una persona que me ha maltratado, que me ha pegado, que me ha hecho olvidar a mi familia, me ha apartado de mi gente, de mis hijos...”.

Tras desvelar que había sido víctima de violencia machista, Tere le explicó qué sentía cada vez que el chef se enfadaba o levantaba la voz por cualquiera de sus (evidentes) errores en el restaurante: “No es que yo lo pagara contigo, ni que me caigas bien ni mal. Yo si me chillas, me creo que eres el padre de mis hijos. Y llega un momento en que yo no me fío de nadie”.

La mujer, tras explicar que se había tenido que volver fuerte porque si no ahora “estaría comiendo tierra”, se emocionó mientras decía a Chicote que lo había “pasado mal”, y focalizaba en el amor que siente por su hijo: “Lo quiero con locura. Lo que pasa es que el padre le comía el coco: que tu madre esto, que es una puta, que nos ha abandonado...”, contextualizando así por qué tuvo que separarse de sus hijos durante mucho tiempo.

Cuando Chicote, visiblemente impactado, sólo podía decir que era “una de las experiencias más atroces que se podían vivir”, Tere quiso ampliar su mensaje: “Esto puede servir de experiencia a muchas mujeres: que no se queden calladas”. El chef reaccionó rápido, recordando la importancia del teléfono 016, y respondiéndole que comprende que viva con un muro de hormigón delante de ella.

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Chicote y el programa lo hicieron posible. Tere pudo decirle a su hijo la verdad: “Sigues creyendo que yo os abandoné, y yo nunca os he abandonado”.

David, el hijo y dueño del restaurante, le dejó claro a su madre que la quiere mirándole a los ojos y dándole un abrazo. Y en ese momento, Tere también quiso agradecérselo a Chicote: “¿Me das un abrazo? Te aprecio un montón y perdóname”.

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