Reportaje

La visibilidad LGTBI en los realities de TV: así fueron pioneros y qué retos le quedan por delante

“Que soy transexual, ¿vale?”. Año 2011. Supervivientes. Carolina Córdoba reveló así a sus compañeros de edición, tras cinco semanas, lo que entonces se trató como “su gran secreto”. Mucho antes, en 2005, Nicky Villanueva se convirtió en el primer concursante trans de Gran Hermano, en su sexta edición. La mejor noticia es que no han sido los únicos participantes LGTBI de este tipo de formatos. Y es que, como reconoce Miriam Guijarro, Coordinadora de Cultura de FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales), “los realities mostraron realidad LGTB antes que la ficción. Incluso antes del 2005 y que se aprobase el matrimonio entre personas del mismo sexo en España, mostraron realidades más diversas”.

En concreto, cita a GH, por cómo consiguió “ayudar en su momento a que entrasen en las casas, de una manera más o menos normal, y sin que fuese un escándalo. Un poco quitando prejuicios”. Aun así, reconoce que “hay que dar una de cal y otra de arena”, porque ni todo el camino está recorrido ni todos los espacios se han mostrado igual de abiertos a incluir a personas del colectivo en sus castings. En programas de citas o en los que las relaciones amorosas y sexuales gozan de mayor protagonismo, como La isla de las tentaciones, su presencia ha sido -de momento- menor.

El 'escaparate' de periodos largos de convivencia

“La diversidad en los castings de Zeppelin siempre ha sido uno de los pilares más importantes”, defiende Pepa Álvaro, directora de casting de la productora responsable de formatos como Gran Hermano y Fama a bailar; y responsable del departamento de Welfare de Banijay Iberia.

Limitándonos a analizar el primero, Shangay contó que hasta el momento -y pendientes de los concursantes de la ya en marcha octava edición VIP-, ha incorporado a 9 lesbianas/bisexuales, 4 trans, 10 gays y una persona con orientación sexual no resuelta. Así, incluye nombres como Mari Arrabal (GH 2), Noemí Ungría (GH 3), Ángela Castro (GH 11), Laura Selva (GH 11), Nagore Robles (GH 11), Miguel Vilas (GH 14), Amor Romeria (GH 9) y Desiré Rodríguez (GH 14).

Según explica la responsable, “lo ideal es que los concursantes tengan diferentes perfiles y vengan de todos los ámbitos de la vida, con diversidad de orígenes, creencias, opiniones, etnias, edades, sexualidades y géneros”. Gran Hermano pertenece al grupo de formatos en los que existe una convivencia que se prolonga durante semanas y meses; en el que se enmarcarían espacios como Supervivientes, La isla de las tentaciones, Jugando con fuego o Love island.

“En ellos asistimos a salidas del armario porque prácticamente todas las personas, en un momento dado, han hablado de su orientación”, comenta Guijarro, “puede ser una anécdota de la que se hablen uno o dos días, pero que tampoco sea un hecho importante en el transcurso del concurso”. Bluper recogió estas 'salidas del armario' recordando algunas como la de Dámaso, en GH 12. “Necesito confesar que soy bisexual”, aseguró. Otros ejemplos fueron la de Nicky y Amor Romeria.

Por el derecho a enamorarse

Los programas de citas han sido una tónica de nuestra televisión desde los 90, donde localizamos ejemplos como Vivan los novios, al que La Veneno se presentó como José Antonio, en el que fue su debut televisivo. Un espacio coetáneo a El flechazo (presentado por Anabel Alonso en TVE), Amor a primera vista (Telemadrid) y Contacto con tacto (Telecinco). Más adelante aparecerían otros como Me gustas tú (2005, Telecinco), X ti (2003, Antena 3), Granjero busca esposa (2008, Cuatro), Dímelo al oído (2006, laSexta) y Mujeres y hombres y viceversa (2008-2021). En su amplia mayoría, para que parejas heteronormativas encontrasen al amor de su vida.

El último se despidió, tras 13 años, el pasado mes de marzo. Y lo hizo apenas un mes después de que Jorge Javier Vázquez se convirtiera en el primer tronista gay del formato. Eso sí, fue en 2019 cuando el formato acogió la primera cita lésbica, que tuvo lugar entre Jenni y Claudia. Cierto es que fue una sorpresa para el propio programa, pues se debió a la iniciativa de la segunda que, pese a contar con Manu y Jesús como 'sus' tronistas; a quien quería conocer era a una tronista 'de los chicos'.

Aun así, el espacio dedicado al amor que se emplaza diariamente en los hogares de nuestro país es First Dates, en el que sí hemos visto a todo tipo de pretendientes, edades, géneros, orientaciones sexuales, ocupaciones, intereses y apariencias.

Yolanda Martín, productora ejecutiva de Warner Bros, explica que “cuando entras a cualquier restaurante de cualquier ciudad, a golpe de vista puedes ver todo tipo de personas: una mesa de gente joven, una mesa con gente más mayor, una pareja cis, una pareja gay…”, y que precisamente es eso lo que buscan reflejar en el formato. “Nuestro restaurante no tiene derecho de admisión”, asegura, “siempre hemos defendido que lo único que importa entre dos personas es su corazón”. El programa incorporó el pasado mes de febrero a la modelo trans Ángela Ponce, para hacer de camarera en San Valentín.

Esta apertura de miras es fundamental para realmente convertir sus citas en una realidad terrenal que no encorseta a sus participantes en los habituales cánones heteronormativos y de belleza. A Guijarro, no obstante, le genera conflicto por cómo, al tiempo que valora la visibilidad que ofrece, “también hay que preguntarse qué clase de visibilidad se está dando”.

“Con gais y lesbianas quizás no tanto, pero con otras realidades están mostrando personajes muy estereotipados”, lamenta al incidir en cómo “el estereotipo lo que hace es alimentar más el prejuicio”. “Se hace mucho alarde de ir contra la norma, que está muy bien. Pero muchas veces se convierte en caricatura”, concluye. Una reflexión a tener en cuenta en todo tipo de programas.

El sexo explícito y “aferrarse” a estar realizando una adaptación

La isla de las tentaciones ha ofrecido ya tres temporadas -con una cuarta en rodaje- en Telecinco y Love island su única en Neox. En el primero, la dinámica es que varias parejas formadas por un chico y una chica son separados durante dos semanas en las que conviven con un grupo de tentadores de sexo distinto, para poner a prueba su amor. Un giro que se podría aplicar al formato es que en las Villas existiera diversidad y que las propias parejas protagonistas no fueran siempre heteronormativas. Algo que, todavía, no ha ocurrido.

“Es un formato con una amplia y exitosa trayectoria internacional y un concepto y unas dinámicas muy consolidadas y definidas”, argumenta Juan Ramón Gonzalo, director general de Cuarzo, productora del reality. El directivo justifica la ausencia del colectivo LGTBI aludiendo a que se trata de adaptación, como si fuera 'intocable'. Eso sí, no cierra del todo la puerta a futuros posibles cambios. “Los formatos también también evolucionan y, por qué no, este puede tener futuras adaptaciones”, indica dejando en el aire la propuesta.

Como posible explicación, la coordinadora de Cultura del FELGTB plantea que aquellos formatos en los “que en el ámbito sexual son más explícitos, sí siguen con la heteronorma. En algún momento dado, quizás La isla de las tentaciones, sí que dé el paso”.

La importancia del público joven

Más allá de mirar hacia adelante con el compromiso de que los pasos sean siempre avances y no retrocesos, Guijarro defiende que “no hay que quitarle importancia al hecho de que desde principios del siglo XXI los realities se encargaran de llevar la realidad LGTBI a nuestros hogares”. La responsable trae a colación a Dolores Vázquez, a propósito del documental estrenado en Netflix sobre el caso Wanninkhof. Una producción que aun así ha sido criticada por no contar con todas las voces implicadas, precisamente la de Vázquez, que sí aparecerá en una nueva serie documental recién anunciada por HBO Max.

Recordamos que Dolores fue víctima de uno de los mayores errores judiciales de la historia de España, al ser declarada culpable por un jurado popular del asesinato de Rocío Wanninkhof, en 1999. La víctima era la hija de la expareja de Dolores, y esta fue estigmatizada por su sexualidad y su carácter.

“El mismo año que se estrenó Gran Hermano, Dolores estaba siendo detenida, juzgada con muchos prejuicios y condenada por lesbofobia, prácticamente. Todavía estábamos anclados en una mentalidad peligrosa ante las personas LGTBI”. De ahí que el hecho de que “uno de los programas más vistos dijera 'vamos a ser diversos', tiene mucha importancia”.

"Que uno de los programas más vistos dijera 'vamos a ser diversos', tiene mucha importancia"

Del mismo modo, Guijarro es optimista respecto a lo que viene. “Una vez la sociedad es más diversa que lo que estás viendo en la tele no va a haber ningún problema en meter a cuatro parejas homosexuales o a tres personas trans en cualquier programa”, considera. La responsable incide en la importancia del momento presente de “mostrar la diversidad” por cómo “la extrema derecha está consiguiendo ciertos avances”. Eso sí, tranquiliza sosteniendo que “en las últimas décadas se han dado avances que son muy complicados de retirar”.

Además, aplaude el empuje de la gente joven. “Tienen súper claro todas las orientaciones que hay, lo que es una persona no binaria, trans y demás”, sostiene, “y en muchos de estos programas los que más los consumen son ellos. Aunque solo sea por contentar a sus espectadores, la diversidad estará”. Por lo que con las puertas abiertas y sin olvidar lo recorrido, el camino continúa, con la pequeña pantalla como aliada, dado que “cuanta más visibilidad haya en la televisión, más conciencia se crea”.

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