Aviso: Spoilers

'El Señor de los Anillos: Los anillos de poder' cierra su primera temporada “de presentación” resolviendo incógnitas

Galadriel, en el 1x08 de 'El Señor de los Anillos: Los anillos de poder'

Marcos Méndez


Iba a ser una serie para gobernarlos a todos, una serie para encontrarlos, una serie para atraerlos a todos a Amazon Prime Video y recordar a los clientes de Amazon Prime que tienen acceso a la plataforma de vídeo del gigante norteamericano. Pero de momento, El Señor de los Anillos: Los anillos de poder no ha colmado las expectativas de los fans de la saga... pese al potente final de su primera temporada.

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La plataforma ha lanzado este mismo viernes 14 de octubre, a las 6 de la mañana, el octavo y último capítulo de su primera tanda, que se estrenó el pasado 2 de septiembre en formato doble como baza de contraprogramación para evitar coincidir frontalmente contra La casa del dragón. Quizás porque sabían que su desarrollo no ha resultado muy consistente. Aunque al menos se ha despedido dejando buen sabor de boca con su última entrega.

El episodio final ha servido para cerrar las incógnitas que se plantearon ya en el primer capítulo. El problema es pensar para qué han servido entonces las otras seis entregas. Sí, permiten conocer a los personajes, comprender por qué cada uno son como son, desarrollar sus arcos, sentar las bases para un proyecto que durará cinco temporadas, etc, etc. Pero no resulta ni arriesgado ni gratificante dedicar toda una temporada, ocho episodios, a “presentar” la historia.

Una lentitud y poco avance de los que ya hablamos en nuestra crítica inicial, tras ver sólo sus dos primeras entregas, y de la que la serie ha pecado en todo su desarrollo. El otro “peligro” que le veíamos era que tenía demasiados nombres y muchos sitios, una dispersión de personajes y localizaciones que en el último capítulo soluciona a las bravas, de una manera casi imperdonable tras tanto empeño en presentarnos a todos ellos.

(Aviso: Spoilers) Así acaba 'El Señor de los Anillos: Los anillos de poder'

Para su última entrega, la serie decide reducir sus puntos de acción a apenas tres, que en realidad son dos y un poco del tercero. En primer lugar, la trama de 'El Extraño' con los Pelosos (que es la que se resuelve de forma más satisfactoria); en segundo lugar la trama de Galadriel y Halbrand, que relacionan con el resto de elfos encabezados por Elrond y Celebrimbor (y que, a nivel general de la historia de la saga, se convierte en la más importante); y en tercer lugar una mínima sobre la reina Miriel junto a Elendil, de regreso a Númenor.

Del resto, ni palabra. Es decir, la forma en la que El Señor de los Anillos: Los anillos de poder centra el foco en lo que quiere contar es ni acordándose de los enanos (ni rastro de Durin, Disa y compañía) ni tampoco de los hombres de las Tierras del Sur (ni de la parejita Arondir-Bronwyn, ni de su hijo Theo). Es más, tampoco sabemos nada del destino final de Isildur, ni del malvado Oren. Ninguno de ellos aparecen en el capítulo, ni son mencionados.

Y pese a todo, lo cierto es que la serie funciona mejor dispersándose menos y concentrándose más. Y como cierra incógnitas, que ahora repasaremos siguiendo esos tres puntos de acción, el final deja buen sabor de boca. Algo de lo que quizás debería tomar nota para sus futuras cuatro temporadas.

1) La reina Miriel y Elendil

Empezamos por este punto de acción porque se ventila en apenas dos escenas. En la primera, la reina regente Miriel aprende a desenvolverse tras quedarse ciega por el estallido de Mordor, y Elendil le promete ayudarla y estar a su lado pese a la supuesta pérdida de su hijo Isildur. Al mismo tiempo, en Númenor, la salud del rey empeora y Pharazôn parece moverse para abarcar más poder.

Antes de que muera, Pharazôn pide a dos aprendices que preparen un homenaje al rey, lo que permite a Eärien, la hija de Elendil, que tenga un momento a solas con el monarca. En ese instante, el rey la advierte del peligro que corren todos, lo que provoca que la joven se asuste. Le abre una puerta a una sala secreta, en la que Eärien encuentra y destapa el Palantir, sin que se sepa más de ella pero abriendo también esa trama.

En la segunda, simplemente el barco de la reina Miriel y Elendil llega a Númenor, y encuentran a los barcos con velas negras en señal de luto, lo que significa que el rey ha muerto. Miriel, que no puede ver, pregunta a su comandante qué ocurre, y él no encuentra las palabras para decírselo.

2) 'El Extraño' y los Pelosos... ¿Gandalf?

Repetimos: esta parte de la trama es la que se cierra de forma más satisfactoria, creíble... y esperable. Al menos según la principal teoría de los fans, que se cumple. Pero para llegar a ella, la serie lo plantea con un giro que funciona a las mil maravillas.

El capítulo final arranca con 'El Extraño' siendo encontrado por las tres misteriosas “magas” que le buscaban y provocaron la destrucción del poblado de los Pelosos. Son ellas las que revelan que es Sauron: “Caíste de las estrellas, pero eres más grande que ellas, porque el fuego te obedece”, “eres el señor Sauron”, le dicen, demostrando que pueden ser grandes magas... pero no muy listas.

'El Extraño' se niega a creer cuál es su destino, y los Pelosos que habían ido tras él intervienen para salvarlo, lo que provoca que una de las “magas” que rinden culto a Sauron hiera de muerte a Sadoc, el carismático brujo del poblado. Spoiler: es la única muerte del capítulo. En mitad del enfrentamiento, mientras vuelven a provocar un incendio, Nori arrebata su bastón mágico a la líder de ellas tres, y se lo da a 'El Extraño' esperando su ayuda. Él le pide que se mantenga alejada: “Aléjate de mí, o voy a hacerte daño. Me han mostrado lo que soy”, pero ella sigue creyendo en él: “Sólo tú puedes mostrar lo que eres. Lo decides por lo que haces. Has venido a ayudar, lo sé”.

En la escena más épica del capítulo, y de la serie, todo pega un giro cuando 'El Extraño' se incorpora y usa el bastón primero para apagar el incendio, y luego para fulminar a las magas mientras exclama “soy bueno”. Las tres, antes de volatilizarse creando mariposas y (quién sabe, pero tienen una apariencia muy similar) quizás los nazgul, sólo pueden exclamar: “No es Sauron, es el Istar. Este es...”. Ellas no lo dicen, pero los fans sí podrán hacerlo y confirmar su teoría: 'El Extraño' parece ser Gandalf. Sí, Gandalf.

De cara al futuro, al que todavía llamaremos 'El Extraño' (que ya ha aprendido a hablar sin problema, y con un léxico a la altura de los elfos) emprende su camino junto a Nori Brandipié, que recibe incluso el permiso y el ánimo de sus padres al convencerse de que no es una pelosa más, sino que tiene afán por explorar. Si, como todo indica, acaba siendo Gandalf, este será el primer viaje del mago con un ancestro de los hobbits. Luego llegará Bilbo Bolsón, y más tarde Frodo. Pero eso es otra historia para la que faltan miles de años.

3) Halbrand, Galadriel, elfos, anillos... y Sauron

La mayor parte del último episodio se centra en la trama de Galadriel y Halbrand, que llegan junto a los elfos después de que el hombre fuese herido. Su lesión sana rápidamente, y en definitiva sirve para que ellos dos se reúnan con Elrond y Celebrimbor, y en menor medida con el gran rey Gil-Galad. Desde ese momento, este segundo punto de acción del capítulo junta a los cuatro, y gira en torno a los esfuerzos de Elrond y Celebrimbor por maximizar el mithril y así salvar a su pueblo.

Halbrand, por su experiencia como herrero, se confiesa encantado por poder conocer a Celebrimbor, y es el que le da la idea de combinar el mithril con otros minerales para obtener otras aleaciones y ampliarlo. El genio elfo se convence, y propone al rey Gil-Galad forjar “un poder sobre la carne”, de forma circular, en una corona... pero valdría un anillo. El rey les da permiso, pero poco tiempo, apenas cuatro semanas. El mithril se niega a mezclarse con otros metales, y es Halbrand el que da otra nueva idea para lograrlo. A Celebrimbor le sorprende, pero a Galadriel le hace sospechar, por lo que investiga su linaje para saber si realmente es el heredero, el rey de las Tierras del Sur.

Lo que descubre coincide con el eureka del mithril, y genera la otra escena más importante del episodio. Halbrand acude al encuentro de Galadriel feliz por haber encontrado la forma de concentrar el poder del mineral: “Lo encontramos. Es demasiado poder para un objeto, crearemos dos”. “¿Dos coronas?”, pregunta ella. “No exactamente”, responde él, dando a entender que se habían decidido por dos anillos. Pero no llega a resolverse, porque antes Galadriel muestra su enfado y le dice que no hasta que Halbrand le diga quién es de verdad, porque no existe un rey de las Tierras del sur, y el linaje se interrumpió hace mil años, cuando el último murió sin heredero. Galadriel se da cuenta del engaño, y le pide que le diga su nombre.

Se produce la gran revelación. “Llevo despierto desde antes de romper el primer silencio. Desde esa época, he tenido muchos nombres”. Aún sin nombrarlo, los espectadores ya saben que es Sauron. Y Galadriel también, que intenta atacarlo con su daga. Halbrand (le seguimos llamando así hasta dentro de un momento, paciencia) demuestra por primera vez su poder deteniendo sin inmutarse la acometida de la elfa, y sumiéndola en un sueño en el que su hermano fallecido intenta convencerla de que él y Sauron en realidad buscaban lo mismo, y sobre todo de que deje a Celebrimbor que siga trabajando para buscar un poder que logre la paz. Pero Galadriel se resiste, sabe que todo es una falsa ensoñación, y la fantasía creada por Halbrand salta a la balsa en medio del mar en la que se conocieron.

Sobre ella, al reflejarse ambos en el agua, Galadriel le ve como Sauron. Él la intenta convencer de que sea su reina, pero ella vuelve a resistirse: “Me convertirías en una tirana. Y tú, mi rey, el señor oscuro”. “No, oscuro no, no contigo a mi lado. Juntos podemos salvar esta tierra media. Tú me mantienes en la luz, y yo a ti en el poder”, responde él. Galadriel insiste en sus ideales: “¿Salvar, o gobernar?”, una pregunta ante la que Halbrand elige la respuesta equivocada: “No veo la diferencia ”. “Y por eso jamás estaré a tu lado”, zanja la elfa. Furioso, Halbrand descubre al fin su identidad: “¿Qué van a hacer los elfos cuando les digas que hemos sido aliados, que Sauron está vivo gracias a ti?”. Y tras ello, intenta matar a Galadriel metiéndola en un sueño en el que se ahoga, mientras en realidad está ahogándose en el río.

Elrond la salva despertándola, y ella, consciente de que Halbrand es Sauron y de que quiere forjar esos dos anillos, va corriendo a hablar con Celebrimbor. En su improvisada reunión con él y Elrond, que encuentra el pergamino en el que se aclara que en realidad no era el heredero del trono de las Tierras del Sur, Galadriel les pide confianza, les dice que Halbrand se ha ido y jamás nadie debería tener contacto con él, y explica que deben forjar tres, para aportar equilibrio en vez de la competencia que supondrían dos anillos. Para lograrlo, debe fundir la daga que le regaló su hermano. Lo hacen, y finalmente crean tres anillos de poder

Por si quedaba alguna duda, al final del capítulo aparece Halbrand, al que ya podemos llamar Sauron, llegando a Mordor. Un último plano que termina mientras comienza a sonar una canción que traslada lo que J.R.R. Tolikien escribió en el primer libro de El señor de los anillos, publicado en 1954:

“Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.

Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra.

Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.

Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro

en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,

un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas

en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras“.

Con este capítulo final de su primera temporada, El Señor de los Anillos: Los anillos de poder ya ha resuelto quiénes son Sauron y supuestamente Gandalf, y también ha creado los tres anillos de poder que pertenecen a los elfos. Por delante tiene otras cuatro temporadas en las tendrá mucha labor: forjar los siete anillos de los enanos, los nueve anillos de los hombres... y sobre todo saber cómo maniobra Sauron para forjar el anillo único para gobernarlos a todos. Sólo ha sido el comienzo del viaje.

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