'La casa del dragón' 1x07: La llama Targaryen prende el telón de la Corte

'La casa del dragón'

Javier Atienza


Una reunión familiar, a eso fuimos invitados los espectadores del séptimo episodio de La casa del dragón este lunes. HBO Max nos invitó a cada uno desde nuestra casa a viajar a Pentos y reunirnos con las familias Targaryen y Velaryon en un funeral en el que lo menos importante era el muerto.

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(Aviso: Spoilers)

Si recordamos, Laena Velaryon decidió suicidarse a grito de 'Dracarys' en el sexto episodio en una escena que pudo ser más emocional, pero que aun así, resultó poética. Este acontecimiento sirvió de “excusa” para la trama del episodio de este lunes, donde las familias Targaryen y Velaryon se unían para honrar la memoria de la difunta hija de Lord Corlys Velaryon y Rhaenys Targaryen.

Sin embargo, digamos que honrar no fue lo que se hizo. Aunque de cierta forma resultó poético que Laena muriera calcinada a manos de Vhagar, y después arrojada al mar. Fuego y agua, los Targaryen y los Velaryon.

El funeral sirvió de pretexto para sacar a relucir una vez más las tensiones de las familias y mostrar a Otto Hightower como nueva mano del rey tras el asesinato de los Strong. Además, Daemon de cierta forma faltó el respeto riéndose cuando, mientras tenía lugar la despedida de Laena, se decía: “La sal fluye por las venas de los Velaryon. Nuestra sangre es espesa. Nuestra sangre es pura. Y nunca debe diluirse”. Este gesto no pasaría desapercibido al final del capítulo, donde la acción terminó siendo una declaración de intenciones.

Tensiones incendiarias

Que cada episodio de La casa del dragón se ha convertido en un mar de tensiones que se acrecientan como el oleaje cuando hay luna llena es más que obvio. Sin embargo, no todas las tensiones son negativas, aunque todas provienen de un ardor interior de los personajes que no pueden controlar ni aunque los Targaryen se crean dueños del fuego.

Y es que la tensión proviene de Rhaenyra y Daemon, quien en su reencuentro después de tantos años parece que nunca fueron capaces de apagar las cenizas. Tanto es así, que estas revivieron al verse, y dejando el luto de lado, ambos consumaron su amor en una escena que no pretendió sexualizar con desnudos integrales que tanto nos acostumbró su predecesora, sino con una escena más delicada que prefería poner el énfasis en el amor de ambos. Aunque con Daemon de por medio nunca se llega a saber completamente si es la mente o el corazón lo que le están guiando. La escenas pecaron de oscuridad, y ciñéndonos al paseo por la playa, quizás la principal queja debería ser que fue grabado de día y retocado para simular la noche, lo que dio lugar a unas sensaciones desconcertantes. Incluso HBO Max ha respondido por ello.

Por su lado, Aemond decidió coger las riendas de su vida, y como un niño encaprichado, se mostró decidido a tener un dragón. Aprovechando la muerte de Laena, poseedora de Vhagar, este quedó liberado de cualquier dueño, por lo que el hijo de Alicent decidió apropiárselo, ya que a veces es mejor pedir perdón que permiso. El acto del hermano de Aegon dejaría finalmente una espectacular secuencia con Vhagar como protagonista. Y aunque se han criticado ciertos aspectos de los dragones y su CGI por no llegar a sentirse tan realista como en Juego de Tronos, en esta ocasión la escena sí lo fue, y el primer vuelo de Aemond con Vhagar resultó ser digno de presenciar.

La furia Targaryen

Sin embargo, las acciones del hijo de Viserys no pasaron desapercibidas, y causaron la alarma de los pequeños de cada casa que en mitad de la noche se desvelaron al percatarse de que alguien había robado a Vhagar. Las hijas de Daemon junto con los hijos de Rhaenyra se despertaron en mitad de la noche en lo que terminó siendo un enfrentamiento directo que acabó con un ojo menos.

Los cuatro infantes se arrojaron con una furia desmedida, pero característica de los Targaryen, contra Aemond, en la que todos demostraron ser impactantemente violentos. No obstante, la llama que recorre su sangre llegaría a su punto álgido cuando Aemond decide llamar “bastardos” a los hijos de Rhaenyra, lo que desemboca una furia desmedida en el cuerpo tan pequeño de Jace, que termina por coger una pequeña daga y rasgar la cara de su contrincante. La acción terminaría con la pérdida del ojo del pequeño, lo que le dará su nombre posterior, Aemond el tuerto.

A pesar de ello, ¿qué es un ojo en comparación con un dragón, y más tratándose de Vhagar? La pelea entre los infantes no pasó desapercibida entre los familiares de las casas que se reunieron todos juntos en el salón en un intento de aclarar el percance. Viserys, tremendamente cansado, parece querer obviar las fracturas de la familia, y sigue ciego apostando por una unión entre casas que solo existe en su mente. Todos sus intentos de calmar las aguas fueron en vano, especialmente por Alicent, que como ya dijo Lord Larys, “¿Qué son los hijos sino una debilidad?”.

Y esto supuso para ella su hijo Aemond, por el que se dejó llevar por la rabia, y frente a todos tuvo lugar la fantástica anagnórisis de Alicent de cara a los personajes, que agarro un puñal y amenazó a la princesa Targaryen frente a todos, y lo más problemático aún, frente a su propio padre. “Ahora te ven tal y como eres”, pronunciaba Rhaenyra en un plano que lo decía todo, y en una escena en la que interpretativamente las dos actrices se dejaron la piel en una batalla fundamentada en la simetría de poder.

Ver las orejas al lobo

La pelea fue aplacada satisfactoriamente, y Alicent Hightower mostró su ira y rencor a los allí presentes. Por su lado, Rhaenyra vio peligrar su posición al percibir la fuerza indiscutible de su contrincante directo, y la mayor amenaza para su reinado. Los bandos han terminado por establecerse.

Sin embargo, la princesa tras el incidente ha visto el verdadero peligro que supone la reina verde. Lo que le fuerza a dar un paso más y asegurarse el enfrentamiento contra ella, y es ahí donde volvemos a Daemon. La princesa le propone a su tío unirse en un matrimonio incestuoso, pero para ello antes Laenor Velaryon, su actual marido, debe morir.

Es entonces cuando el gesto inicial del hermano de Viserys en el funeral no pasa desapercibido, y en el episodio se termina derramando la sangre del último hijo de Lord Corlys y Rhaenys. Después, tendremos por fin a Daemon y Rhaenyra unidos en matrimonio en busca de una posición que asegure el reinado de esta cuando su enfermo padre fallezca. Aunque como Laenor finalmente escapa junto a Qarl, podría ser una fuerte amenaza para la ascensión de la princesa y su unión en matrimonio con Daemon, que quedaría invalidada. En el libro, el personaje muere, pero en la serie han decidido aguardarle un destino más misericordioso, y quien sabe si usarle como carta para el futuro de la historia.

Sin embargo, Alicent Hightower también tiene un poderoso aliado que podría ser su carta más peligrosa ya que se mantiene oculta, y esta es la figura de Lord Larys.

El episodio fue más calmado que sus antecesores, pero cada movimiento supuso ser de destacable importancia. La cámara sigue rastreando y moviéndose por la escena en busca de aquellos matices que signifiquen más para el espectador. Aunque en el aspecto más técnico en este caso se ve ensuciado por la escena de la playa donde el etalonaje emborrona tanto la imagen que te saca de la conversación entre Daemon y Rhaenyra.

El avance del capítulo 1x08:

Como cada semana tras la emisión de su nuevo episodio, HBO Max ha querido avanzar lo que se verá en el próximo episodio de la serie. La siguiente semana La casa del dragón volverá a sufrir una pequeña elipsis temporal, en el que los infantes de todas las familias crecerán y los podremos ver en una versión más adulta.

El episodio recibe el nombre de The Lord of the Tides, un título que generalmente es reclamado por los jefes de la casa Velaryon. En el adelanto, podemos ver como la enfermedad de Viserys le ha dejado indispuesto para gobernar, por lo que Otto Hightower se sentará en el Trono de Hierro como altavoz del rey Targaryen. Es así como los Hightowers se han hecho con el mando del reino, lo que a la princesa Rhaenyra la deja en una situación de vulnerabilidad.

Por otro lado, los Velaryon, tras los sucesos del anterior episodio y al percibir la fragmentación de la corona parecen querer aprovechar la situación y pretenden arrinconar al reinado en el próximo episodio.

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