Análisis

'Peaky Blinders' en España, un desafío a la piratería

Fotograma de 'Peaky Blinders'

Que el seguimiento del que goza Peaky Blinders en España está fuera de toda duda es algo que se pudo comprobar durante el pasado fin de semana, con tan solo un somero vistazo por redes sociales. La producción de BBC creada por el prolífico Steven Knight (Taboo, See) se coló como uno de los temas más comentados durante los últimos días de febrero, ante la inminencia de su estreno el “domingo 27 de este mes”.

'Peaky Blinders' se abre a grabar otras series relacionadas, además de la película que ya anunció

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Ahora bien, un estreno que tenía lugar en Reino Unido, pero no en España. La ausencia del imprescindible matiz geográfico en las publicaciones en redes sociales alimentaba una confusión por otro lado lógica en los tiempos que corren, marcados por la inmediatez del consumo. Y más aún tomando en consideración la práctica de Netflix, plenamente asumida, de estrenar sus contenidos originales de forma simultánea en todos sus territorios. Sin embargo, cabe añadir una nueva puntualización: Netflix distribuye la serie internacionalmente, pero como decimos pertenece a la radiotelevisión pública británica.

Esto explica, hasta cierto punto, que sigamos sin tener una fecha de estreno en nuestro país para la temporada definitiva de una de las ficciones que más han impactado en la cultura popular de la última década. Ahora bien, este argumento parece insuficiente para justificar ante su audiencia la tardanza en su lanzamiento internacional y, sobre todo, la ausencia de detalles, o al menos de una cierta previsión en el calendario.

El impacto de una serie que trasciende la Inglaterra del 1920

De la trascendencia de Peaky Blinders nos habla, en términos contundentes, la resaca del debut de la última tanda de episodios en BBC One: el episodio atrajo a 3,8 millones de televidentes en Reino Unido, según Deadline. La cifra total supera al récord previo de la serie logrado con el final de la quinta temporada en septiembre de 2019 (3,7 millones), con picos de 4,1 millones durante la emisión. El share se situaba en el 21.8%, remachando la fuerza que gradualmente ha atesorado Tommy Shelby (Cillian Murphy) desde su estreno en 2013, entonces en el segundo canal de la radiotelevisión pública inglesa (pasó al primer canal con la quinta).

En un panorama audiovisual dominado por grandes propiedades intelectuales que surten de contenido casi inacabable a las grandes plataformas -The Witcher, Stranger Things y La casa de papel en Netflix; The Boys en Amazon Prime Video; Juego de tronos en HBO Max, por citar solo algunas-, BBC ha encontrado su propio filón con este drama de época ambientado en las postrimerías de la I Guerra Mundial, capaz incluso de influir a nivel estético. No faltan los artículos que reflexionan sobre el papel de estos mafiosos del Birmingham de 1920 como trendsetters para el hombre contemporáneo, precisamente por la vigencia de lo que representan.

Así las cosas, se explican la cantidad de productos derivados paralelos al final de la serie. Porque, ya hemos podido ver, el desenlace de una serie ya no significa el fin de su aprovechamiento industrial. Para empezar, ya hay un videojuego, Peaky Blinders: Mastermind, con el que ampliar las tramas de la serie matriz. Una vez esta llegue a la emisión definitiva del sexto episodio de la sexta temporada, quedará aún por delante una película cuyo rodaje se espera para 2023 y a la que seguirán previsiblemente spin-offs, tal y como Knight avanzó meses atrás. Dejando las pantallas a un lado, se trabaja en un espectáculo de danza que se pretende estrenar a finales del presente 2022.

Las previsiones y los peligros del retraso

Con semejante previsión de contenidos, la ausencia de siquiera una fecha de estreno para la sexta temporada de Peaky Blinders en Netflix solo contribuye a la ansiedad de un público que perdió la paciencia hace demasiado. Por de pronto, la lógica de mercado invita a pensar que Netflix no podrá dar cobijo a la ficción hasta que haya concluido su emisión lineal en Reino Unido, lo que dejaría como mínimo otras cinco semanas por delante, hasta la premiere del episodio definitivo en BBC y en su servicio de streaming, iPlayer.

Ante la falta de información, toca basarse en las predicciones que recogen medios foráneos, que señalan el verano como periodo de llegada de las últimas entregas. Es decir, varios meses después de haber terminado de emitirse en su primer mercado.

Un retardo que puede afectar al pirateo de la serie hasta entonces. A más tiempo de espera, más posibilidades de que el público opte por vías alternativas, cuando no directamente ilegales, de dar con el contenido. Algo que hace volver a tiempos pasados, tiempos en los que aún estaban lejos no ya de arraigar, sino de implantarse este nuevo modelo de consumo de contenidos. Un desafío que puede mellar la imagen del lanzamiento oficial, especialmente ahora que Netflix distribuye sus métricas a través de Netflix Top 10.

Precisamente la solución para la piratería residía en la reducción progresiva de los tiempos de espera para ver en nuestras pantallas cualquiera de los grandes productos que marcan la actualidad televisiva. Y a la vez, la propia actualidad, con su ritmo vertiginoso y su intercambio continuo de información, casi impele al espectador a consumir al momento, o tan pronto como le sea posible, sus títulos de referencia. El objetivo no está ya solo en disfrutar del producto, que este cumpla las expectativas y satisfaga, sino en huir del spoiler, en no perder el paso marcado.

No hay más que repasar los medios. Apenas dos días después de su regreso a la programación lineal, proliferan las noticias, tanto en nuestro país como a nivel internacional, sobre lo ocurrido en Black Day, el episodio 6x01: no son pocas las incógnitas abiertas, como por ejemplo, la forma en que se gestionará la ausencia en las tramas de la tía Polly, tras la trágica muerte de Helen McCrory a causa de un cáncer, poco antes del comienzo de las grabaciones de la última remesa. Entre tanto, múltiples declaraciones de Knight, el director Anthony Byrne, responsable de las dos últimas temporadas, en las que avanza lo que se puede esperar del desenlace y del destino de sus protagonistas, cuando incluso a los espectadores anglosajones les separa aún un largo mes hasta conocerlo de primera mano.

La ansiedad por llegar antes de que estos alicientes que aporta la serie sean destripados induce a saltarse las esperas, y la incertidumbre sobre el lanzamiento, hará que muchos se nieguen a plegarse a un calendario que, en estos tiempos, parece poco favorecedor.

El éxito que no conlleva prioridad para Netflix

Netflix adquirió en 2014 los derechos para Norte América y el resto de territorios internacionales en 2014, tras el acuerdo con Endemol y de la ahora defenestrada The Weinstein Company, que intervenía en la producción hasta que el movimiento #MeToo sirvió para destapar los abusos que durante décadas cometió Harvey Weinstein. Aunque el éxito fue creciente y exponencial a partir de la tercera temporada, estrenada en 2016, podemos entender que Peaky Blinders no haya sido una verdadera prioridad para Netflix: por más que sea promocionada en su catálogo como un “Original”, la compañía de Ted Sarandos no participa de la producción, sino que se limita a distribuir.

En el último año, hemos podido comprobar el diferente trato que Netflix otorga a esos productos: Star Trek: Discovery se quedó sin ventana de distribución internacional a mediados de noviembre, a pocos días del estreno en USA. Ante la situación, la serie de ViacomCBS terminó estrenándose en los diferentes servicios de streaming de su multinacional disponibles por el mundo, recalando en España en el gratuito Pluto TV, y logrando así seguir el compás de la emisión original estadounidense.

Por ello, no es de esperar que, como propietaria de los derechos globales, Netflix se apresure a lanzar el producto por delante de otros propios. Así, habrá que mantenerse a la espera hasta nuevo aviso, a la espera de sorpresas. Sorpresas como la que ha hecho que This is Us estrene en España su sexta temporada apenas dos meses después de que lo haciera la quinta, habiéndose exportado esta más de un año después de concluir su emisión en Estados Unidos.

Aunque la globalización de los contenidos es una realidad, permitiendo alcanzar simultáneamente diferentes países y mercados, lo cierto es que es una situación siempre relativa. Relativa a los intereses de las compañías con sus propios productos, más allá de algoritmos y de públicos. Aun con tanta fuerza como han acabado teniendo, Peaky Blinders tampoco parece que vaya a cambiar esto.

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