Crítica

'Ms. Marvel' cierra el segundo curso de las series del MCU, que reincide en las virtudes y defectos del primero

Si nos regimos por el calendario televisivo tradicional, se puede decir que el sexto y último capítulo de Ms. Marvel puso fin al segundo curso de las series del Universo Cinematográfico Marvel en Disney+. La introducción de Kamala Khan en el MCU finalizó la semana pasada y no será hasta el 11 de agosto, con el estreno de She-Hulk, cuando el público marvelita tenga otra cita con la rama televisiva de La casa de las Ideas.

Hasta entonces, Thor: Love and Thunder continuará dando el callo en las salas de cine mientras la pequeña pantalla sigue esperando la llegada de esa serie que suponga un verdadero golpe de efecto de Marvel Studios. Al menos uno del calibre de Bruja Escarlata y Visión, a la que el tiempo y cada serie nueva del MCU van haciendo cada vez mejor. Porque la ficción protagonizada por Elizabeth Olsen y Paul Bettany, aun sin ser un prodigio televisivo, consiguió algo que parece tan difícil para el resto como comenzar, continuar y terminar de una forma más que satisfactoria. Notable, incluso, pero siempre por encima de la media de las demás producciones catódicas que el MCU ha lanzado en el último año y medio.

Las cinco restantes han adolecido en su trayecto de multitud de problemas, o de solo unos pocos pero tan flagrantes como para lastrar el resultado final. Ms. Marvel no es una excepción en este sentido, pues concentra en sus seis episodios algunas de las virtudes y también de los defectos de la vertiente televisiva del MCU, los cuales repasamos a continuación.

Marvel acierta con sus últimos castings

Al retomar la historia de personajes ya existentes en el Universo Cinematográfico Marvel, Bruja Escarlata y Visión, Falcon y el Soldado de Invierno y Loki se ahorraron el mal trago de tener que elegir a su actor o actriz protagonista. Elizabeth Olsen, Anthony Mackie, Sebastian Stan y Tom Hiddleston estaban más que asentados entre el público marvelita cuando comenzaron sus aventuras televisivas en solitario, por lo que aquí no había espacio para la sorpresa. Sí, en cambio, entre sus acompañantes, donde se han sucedido buenas elecciones como las de Kathryn Hahn (Agnes/Agatha Harkness) o Wyatt Russell (John Walker/ US Agent).

Aun así, lo importante en este apartado es que Marvel diera en la diana a la hora de elegir a su Caballero Luna, su Ms. Marvel y su nueva Ojo de Halcón. Y aquí, con independencia de la calidad de sus series, se puede decir que los responsables de casting han cumplido con su cometido. La elección de Hailee Steinfeld como Kate Bishop, no por obvia y reclamada ha dejado de ser menos acertada. Oscar Isaac ha demostrado ser un valor seguro desdoblándose como Marc Spector y Steven Grant. Y la desconocida Iman Vellani ha derrochado el encanto de Kamala Khan cuando ha tenido la oportunidad de hacerlo. Por tanto, poco hay que objetar en ese sentido.

Las series cumplen su objetivo mínimo dentro del MCU

Las series del Universo Cinematográfico Marvel, por el hecho de serlo, tienen unos objetivos diferentes a los de una serie de televisión al uso. Además de entretener al público, también deben ampliar o alterar el curso del MCU de alguna manera. A veces basta con presentar un nuevo superhéroe (Caballero Luna). Y otras con cambiar la situación de un personaje ya conocido (Loki); o cambiar su situación y, de paso, construir un final que enlace con la siguiente película en la que vaya a aparecer ese personaje (Bruja Escarlata y Visión y Falcon y el Soldado de Invierno).

Con respecto a esto último, Bruja Escarlata y Visión y Falcon y el Soldado de Invierno lo tenían relativamente fácil para cumplir con sus objetivos mínimos. Las dos contaban con la ventaja de partir de un punto A muy claro -el universo Marvel tras el chasquido de Thanos y Vengadores: Endgame- y saber de antemano el punto B al que debían llegar obligatoriamente en su último episodio -la transformación de Wanda en Bruja Escarlata y la reconversión de Sam Wilson en el nuevo Capitán América, respectivamente- para, con ello, justificar su existencia dentro del MCU y su obligatorio visionado antes de Doctor Extraño en el multiverso de la locura, en el caso de la primera, y de la futura Capitán América 4, en el de la segunda.

Dicho de otra forma: Bruja Escarlata y Visión y Falcon y el Soldado de Invierno tenían garantizado ser importantes antes siquiera de saber si serían buenas o malas. Su relevancia no la marcaría su calidad -o no solo su calidad-, sino su conexión con el futuro marvelita. Algo que no se puede decir de Caballero Luna, que por ahora va más por libre, pero que indudablemente se puede afirmar en lo que respecta a Ms. Marvel.

Antes de estrenarse ya sabíamos que su protagonista saldrá en la futura Capitana Marvel 2, titulada para más inri como The Marvels. Por tanto, para ver esta última y saber de dónde viene esa joven superheroína que comparte pantalla con Carol Danvers, antes habrá que ver la aventura en solitario de Kamala Khan. Y más tras su escena poscréditos, que conecta ambas producciones, lo que a su vez permite a la última serie marvelita cumplir con uno de sus principales cometidos.

Buenos inicios, fallidos desarrollos

Pero claro, el objetivo principal de una serie no puede ser servir únicamente de enlace con otra producción futura. Las series de Marvel, por mucho que sean piezas de un puzle mayor, tienen que hablar también por sí solas. Y por ahora, pocas lo han hecho. O si lo han hecho, no ha sido de principio a fin. La mayoría de ellas han tenido arranques prometedores, pero casi ninguna ha terminado por completar aquello que auguraban.

Los dos primeros capítulos de Ms. Marvel, por ejemplo, nos presentaban una serie juvenil, colorida y visualmente novedosa con esas animaciones que acompañaban a Kamala Khan en pantalla. Sin embargo, ese brillo, esas animaciones y, sobre todo, el tono adolescente de la propuesta, desaparecieron a partir del tercero para dar paso a un producto más enrevesado, más serio y, por desgracia, también más aburrido. La serie remontó el vuelo con el sexto y último capítulo, que recuperaba parte de las claves del principio, pero no fue suficiente para salvar el valle de su parte central.

Ms. Marvel, por tanto, fue víctima de cambiar bruscamente su propio rumbo tras unos primeros compases interesantes. Un error que también pagaron caro Loki y Caballero Luna, dos producciones que igualmente se torcieron a mitad de camino. Con respecto a la serie del Dios del Engaño, sus dos primeros episodios prometían algo parecido a Seven o El silencio de los corderos versión marvelita, y además se apoyaban en la buena química entre su protagonista y el agente Mobius (Owen Wilson), por lo que funcionaban especialmente bien. Sin embargo, la serie dio un vuelco a partir de su aburridísimo tercer episodio, separando a Loki de Mobius y llevando al hermano de Thor por unos terrenos más cercanos a la ciencia-ficción que echaron por tierra el gran trabajo hecho hasta entonces.

En cuanto a Caballero Luna, su buen hacer llegó hasta el cuarto episodio, los que tardó la ficción protagonizada por Óscar Isaac en abandonar su lado más aventurero para adentrarse en la parte más psicológica del personaje. Sus escenas en el psiquiátrico se sentían como parte de otra historia, y aunque esto no le sentó bien, al menos iba en sintonía con lo visto hasta ahora con las ficciones del MCU.

Porque la mayoría de ellas han dado volantazos evidentes a mitad de camino, siendo unas series al principio para convertirse en otras totalmente diferentes en su parte final. Aquí entran Ms. Marvel, Loki, Caballero Luna y también Bruja Escarlata y Visión, con la diferencia de que esta última sí supo llegar a buen puerto tras dejar atrás sus tres primeros y particulares episodios, en blanco y negro y construidos como una sitcom de los años 50.

A diferencia de estas cuatro, ni en Falcon y el Soldado de Invierno ni en Ojo de Halcón se aprecian dos partes tan diferenciadas, sino un recorrido más lineal y clásico. No por ello mejor, pues la aventura de Sam Wilson y Bucky Barnes no se encontró nunca a sí misma a pesar de su cumplidor inicio. Y la serie de Kate Bishop y Clint Barton, aunque gozó de una regularidad superior a la media, pecó de ser demasiado ligera y poco ambiciosa. Una serie correcta, sí, pero también fácilmente olvidable.

Los villanos y la acción, asignaturas pendientes

La irregularidad de las series del MCU también se traslada a sus villanos y sus escenas de acción, de lo más dispares en las seis producciones lanzadas hasta la fecha. La escena de apertura de Ojo de Halcón -ambientada en los acontecimientos de la primera película de los Vengadores- la batalla final de Bruja Escarlata y Visión, la escena inicial de Sam Wilson y la pelea que este protagoniza junto a Bucky contra John Walker en Falcon y el Soldado de invierno son excepciones dentro de las secuencias de acción marvelita, genéricas en su mayoría y, por tanto, poco memorables.

Lo mismo se puede decir de los villanos, donde la mayor salvedad la encontramos en Agatha Harkness. La villana de Bruja Escarlata y Visión no solo protagonizó uno de los momentos más virales de la serie -la pegadiza canción Agatha All Along-, sino que también se ganó su propia serie tras la gran acogida que tuvo entre el público. A un nivel inferior podemos destacar a John Walker, ese siniestro pseudosucesor del Capitán América, y también a Arthur Harrow (Ethan Hawke), al menos hasta su reconversión en psiquiatra en la recta final de Caballero Luna. Por debajo, el resto, haciendo especial hincapié en los Sin Banderas y su estrepitoso desarrollo a lo largo de Falcon y el Soldado de Invierno, pues su historia y sus intenciones resultaron tan confusas como carentes de interés.

Conclusiones

En resumidas cuentas, el segundo curso de las series del Universo Cinematográfico Marvel ha dejado una sensación similar al primero. Es decir, que el margen de mejora todavía es demasiado amplio.

El balance general de Ojo de Halcón, Caballero Luna y Ms. Marvel no supone un paso adelante con respecto al de sus tres predecesoras, pero sí, en cambio, una prueba más de que la Fase 4 del MCU no termina de carburar. Ni en la gran pantalla, a pesar de su gran rendimiento en taquilla, ni en la pequeña, donde la inaugural Bruja Escarlata y Visión sigue marcando ese techo que la rama televisiva de Marvel Studios no termina de romper en Disney+.