Los jueves a las 22 horas

Fox TV amplia su programación con la serie “A dos metros bajo tierra”

Candidata este año a 16 categorías y ganadora de 6 Premios Emmy (Oscar de la TV) y dos Globos de Oro, “A dos metros bajo tierra” ha sido la gran serie de la temporada, una producción que ha calado hondo entre los espectadores españoles, formando poco a poco una larga lista de incondicionales seducidos por la inteligencia de sus guiones y su personal retrato de la realidad. Fox Tv incorpora esta serie a su programación, con la emisión de su primera temporada todos los jueves, en el horario estelar de las 22.00 horas.

La cadena emitirá la serie en versión doblada y original, con la posibilidad de disponer de subtítulos de teletexto en castellano (a través del descodificador de Digital+).

A dos metros bajo tierra tiene el sello característico de las producciones de HBO. La cadena de cable estadounidense ha creado una escuela de series y filmes marcados por su carácter rompedor y por una libertad creativa total.

En este caso, a la grata influencia de HBO hay que añadir la personalidad del principal motor de la serie, el guionista y productor Alan Ball, autor del filme American Beauty, película en la que este brillante cineasta ya dinamitaba principios de la sociedad y la familia norteamericanas y que le valió un Oscar al Mejor Guión Original.

Con A dos metros bajo tierra, Ball ha creado un producto sólido, que puede definirse con toda clase de adjetivos positivos, pero que basta calificar de inteligente. La serie es un prodigio de estructura dramática, concebida en torno a una familia de Los Ángeles, propietarios de una empresa independiente de pompas fúnebres, para los que la convivencia con la muerte ha llegado a ser un hecho habitual, aunque no asumido.

A dos metros bajo tierra comienza con el fallecimiento del cabeza de familia, Nathaniel Fisher (Richard Jenkins), víctima de un accidente de coche. Su desaparición provoca una catarsis en su viuda y sus tres hijos, que deciden seguir adelante con el negocio, pese a las presiones que empiezan a recibir de una gran cadena de funerarias, dispuesta a acabar con los pequeños empresarios del sector.

La muerte de Fisher no sólo acarrea consecuencias económicas. Contribuye a que cada miembro de la familia tome conciencia de sus propios problemas personales: Nate (Peter Krause), el hijo mayor, una especie de Peter Pan perdido en sueños adolescentes, decide regresar a la familia y asumir junto a su hermano David (Michael C. Hall) la responsabilidad del negocio; éste, hasta ahora el único integrado en la empresa y el miembro más conservador del clan, empieza a asumir su reprimida homosexualidad; la joven Claire (Lauren Ambrose), una adolescente bastante madura para su edad, canaliza su rabia a través de su relación con Gabe (Jeremy Sisto), un compañero de instituto adicto a las drogas, y Ruth (Frances Conroy), la madre, emprende una nueva vida con aspiraciones personales y laborales.

No se pueden desligar de los Fisher personajes como Brenda (Rachel Griffiths), la novia de Nate, marcada por una existencia intensa, de la que forman parte un hermano psicótico y unos padres bastante extravagantes, y Federico (Freddy Rodríguez), el embalsamador de la funeraria de origen latino, mucho más vitalista que sus jóvenes jefes.

Alan Ball ha sido extremadamente cuidadoso a la hora de reunir un reparto en el que se dan cita actores habituales de la pantalla grande, como la australiana Rachel Griffiths (Hilary y Jackie, La boda de Muriel), e intérpretes de larga trayectoria en los escenarios de Nueva York. Es el caso de Frances Conroy, así como del joven Michael C. Hall, para quien el personaje de David Fisher ha supuesto su debut ante la cámara; Freddy Rodríguez, y el veterano Richard Jenkins, cuya presencia en espíritu le convierte en un personaje clave de la serie

Peter Krause, por su parte, ha trabajado en varias películas para la televisión y en El Show de Truman. Elegido al principio para dar vida a David, finalmente asumió el personaje de Nate. Alan Ball descubrió a Lauren Ambrose en un casting de actrices jóvenes. El productor le adjudicó el papel por sus excelentes dotes dramáticas y por su asombroso parecido con Frances Conroy, que da vida a su madre en al ficción.

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