Opinión

"Volvió el Follonero para devolvernos a todos la capacidad de sorpresa en televisión"

"Volvió el Follonero para devolvernos a todos la capacidad de sorpresa en televisión"
"Volvió el Follonero para devolvernos a todos la capacidad de sorpresa en televisión"

Jordi Évole nos recuerda con este "experimento sublime" que hay que arriesgar o morir y que es el rey del 'infotainment'

En 1939 Orson Welles representó por radio una adaptación de la obra de H. G. Wells 'La guerra de los mundos'. El realismo fue tal que la emisión causó auténtico pánico en Estados Unidos. El contexto internacional del año 1939 - inestabilidad en Europa, inicio de la Segunda Guerra Mundial - también contribuyó a potenciar el efecto que la representación de Welles tuvo en una audiencia muy sensibilizada por esos acontecimientos.

¿Les suena?

Eso (pensábamos muchos de nosotros hasta ayer) solo podía pasar en aquella época, en la que la radio era casi el único medio masivo.

Hasta que…llega la #OperaciónPalace de Salvadosy nos deja boquiabiertos fluctuando entre un amor odio hacia alguien que había conseguido tomarnos el pelo. "¿Era necesario este experimento?", "¿Qué han conseguido con este programa?",... son algunas de las preguntas más repetidas por la audiencia. Y mi respuesta es contundente: Sí, era necesario, porque con esta "historia de Jordi Évole" han demostrado lo siguiente:

La innovación televisiva aún es posible

Justo cuando pensaba que la televisión ya no me podía sorprender como medio. Que todos los géneros estaban ya inventados, y que solo los personajes que salen en ella podían asombrarme, llega Évole y ZAS: el primer documental ficcionado en nuestro país. Nos lo pone sobre la mesa a "pistoletazos".

Esta vez nadie se arrojaba por las ventanas, como sí pasó con Welles, pero sí lanzábamos mensajes por las redes (que muchos se han apresurado a borrar). Tuiteando la vergüenza que nos parecía todo el montaje del 23F, asombrándonos por la mentira que nos habían contado durante años, creyéndonos a pies juntillas todo lo que nos estaban mostrando.

Y cuando acaba. Con esas risas de los colaboradores. Los guiones preparados. Las disculpas de todo el equipo… Reconozco que me creí absolutamente todo. Y que me costó reaccionar a lo que me estaban desvelando. Después de unos minutos en blanco, procesando la información desinformada, aplaudí para mis adentros. Nos habían hecho una “guerra de los mundos” en toda regla. Demostrando, como hizo Orson hace más de 70 años, el poder del medio, en este caso, la televisión. Una potencia que creíamos desvanecida.

En TV también se guardan los spoilers

Hace poco hablábamos en Vertele sobre el spoiler mejor guardado de la ficción: House of cards. Mireya Marrón, en el artículo se preguntaba cómo era posible que nadie hubiera filtrado lo que ocurría en el episodio 2x01 de la serie protagonizada por Kevin Spacey. Y es que, concluía, ya existe una ley no escrita de que los medios y los que forman parte de las ficciones guarden absoluto secreto por los avances de las series. Y por lo que hemos visto, ahora también de los programas.

"¿Cómo puede ser que ninguno de los colaboradores filtrara que era todo un montaje?". El propio Évole se hacía esta pregunta esta mañana en la SER, sorprendido de cómo todos habían mantenido en secreto algo que se rodó en julio.

Muy sencillo. Sabían que habían formado parte de un experimento sublime. Hasta ayer nadie creía en las sorpresas en televisión. En la pequeña pantalla siempre hay guión, realización, actores, montaje... Por lo que pocas veces el espectador televisivo puede creer en lo 'espontáneo'. Ningún informativo iba a inventarse una historia y ningún programa de entretenimiento podía "colarnos", con tal autenticidad, una historia por verdadera.

Solo 'Salvados', que oscila entre el entretenimiento y la información, entre la reivindicación y el humor, podía dar un paso adelante y romper con lo que hasta ahora conocíamos. Siempre y cuando todos guardaran el secreto.

#OperacionPalace ha “salvado” a la televisión

Algunos de los comentarios en las redes, después de ver el final de #OperaciónPalace decían que Évole había abusado de la confianza de sus seguidores. La credibiildad que se había ganado a pulso ahora la había pisoteado. Pero… "renovarse o morir".

Parecía que ya habíamos visto todo lo que podía hacer Évole y su equipo. Que eran reivindicativos y que sabían entrevistar y “molestar” a los acomodados en el poder. Que conseguía crear debate durante la emisión de sus programas, pero que al día siguiente el país se levantaba a la misma hora y la vida seguía igual. Y prefirieron renovarse.

Con #OperaciónPalace han conseguido levantarnos del sofá: indignados o maravillados (¿qué más da?). Han logrado que el debate no se limite a patalear, y que continúe horas, y días después. Y que no solo Internet puede invitarnos a la reflexión.

¡El programa de ayer demostró que la televisión sigue viva!

Jordi Évole sigue siendo el follonero nacional

Ayer el presentador, daba explicaciones a través de su programa, de las redes y de un vídeo en la web de Salvados al público. Aclaraba que el programa había querido experimentar y arriesgar. Explicaba de dónde habían sacado la idea y daba las gracias por haber apostado por este formato “raruno”.

Y toda esta serie de justificaciones me recordaron a un proverbio turco que dice:

“Toda idea nueva pasa por tres fases: primero es ridícula, luego es peligrosa, y después…¡todos la sabían!”

Y es que me imagino tantas veces, al innovador de Évole, explicando a quién correspondiera la idea de ‘jugar con el público exponiéndole una mentira, totalmente creíble’. La idea de ‘hacer el paseíllo con Cotino’. La idea de ‘meterse entre el público y decirle a Buenafuente, sin guión, lo que le estaba pareciendo el programa’.

Y es que ese follonero que ahora todos conocemos, una vez seguramente pasó por parecer ridículo, y después peligroso...

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