Georgina Amorós y Pol Granch forman nueva pareja en la cuarta temporada de Élite, que se estrena este viernes 18 de junio en Netflix. Para el cantante supone su primer trabajo como actor, y en su entrevista con verTele confiesa que "al principio no me cogieron, lo hice bastante mal y no me aprendí las cosas que me tenía que aprender". Aun así, la plataforma volvió a contactar con él y finalmente entró en la serie.

En ella irrumpe como un príncipe que "va a trastocar la vida del instituto a buenas, a malas y a todo". "Tienen que pasar cosas en Élite, así que van a pasar", asegura. Por su parte, la Cayetana a quien da vida Amorós viene de que le hayan ocurrido "demasiadas cosas, ha aprendido, ha enterrado esa parte suya que estaba dirigida por inseguridades y se da cuenta de que lo que realmente quiere es hacer cosas que le gusten. Se pone a ella misma por delante". De ahí a que, mientras trabaja como personal de limpieza del colegio, "empieza a estudiar diseño de moda".

También habrá una "una historia un poco bonita y turbia", con el personaje de Granch, Phillipe. "A veces las historias de amor perfectas son muy bonitas, turbias y tóxicas, desgraciadamente", reflexiona él. "De cara hacia fuera sí parece que todo es muy perfecto pero luego no", suma su compañera. Desde luego, todo apunta a que el suyo va a ser un nuevo romance en la serie marcado por las turbulencias. "Estos personajes no saben lo que es una relación sana", sostiene la actriz.

"Tengo miedo porque normalmente me expreso mal en los medios"

Ambos formarán parte de una escuela en la que el nuevo director, Benjamín (Diego Martín), va a hacer primar la "disciplina, excelencia y mérito". Una mentalidad que nada tiene que ver con la que defiende Amorós: "No estoy de acuerdo con un sistema de educación que sea tan estricto, donde los alumnos no se puedan expresar libremente como son, donde todo el mundo tiene que ser lo mismo y se espera lo mismo de todo el mundo; porque cada persona tiene capacidades muy diferentes, que no significa que sean menos".

Formar parte del elenco de Élite conlleva también un precio, al ser un fenómeno a nivel mundial que implica que toda reacción y popularidad se multipliquen exponencialmente. Al respecto, Granch reconoce que "tengo miedo porque normalmente me expreso mal en los medios o hago las cosas mal". "Al final", comparte, "no se me acaba de conocer y temo que con toda esa masividad y gente, se me entienda de otra manera. Pero bueno, estoy preparado para lo que venga". Amorós le anima valorando que "también hay cosas bonitas" y que "el calor se aprecia".

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