Los suscriptores de Netflix ya han podido acompañar al grupo de "cazanazis" que busca hacer justicia en Jaguar, la nueva serie española de la plataforma que se lanzó este martes día 22.

'Jaguar' y la diversión de cazar nazis

Crítica | 'Jaguar' y la diversión de cazar nazis

Una ficción eminentemente de acción, con tonos de thriller e intriga, pero que tiene una importante base histórica en torno a su trama: los españoles presos en campos de concentración, y los nazis que en los años 60 encontraron en la España franquista un sitio perfecto para vivir tranquilamente sin pagar por sus delitos.

Como ya nos explicaron sus creadores, Ramón Campos y Gema R. Neira, Jaguar "no es una clase de historia, ni queremos sentar cátedra", pero sí que "hay una reflexión sobre qué sucedió en España". Sus protagonistas, Blanca Suárez e Iván Marcos, reconocieron igualmente a verTele que la serie "tiene que ver con la memoria de héroes españoles", y ahondaron en cómo reivindica a todos esos españoles olvidados.

Para completar su contexto y saber cómo prepararon sus personajes marcados por el horror del nazismo, hablamos ahora con Francesc Garrido, Adrián Lastra y Óscar Casas, que forman parte de este particular grupo de "cazanazis" interpretando a Marsé, Sordo y Castro. Y para empezar, Lastra aclara que Jaguar "no es una serie de venganzas, de sacrificios. No nos liamos a matar nazis. Lo que hace este grupo es intentar cazar a unas personas para hacer justicia".

Francesc Garrido también ve fundamental esa distinción entre cazadores y presas, explicando que los de su grupo "intentan alejarse de la venganza y hacer justicia. Porque no es cuestión de convertirse en las bestias que estaban hechos los nazis y cómo los trataron, es intentar tener un punto de justicia y de equilibrio".

Esa lucha interna entre sed de venganza y ánimo de hacer justicia genera "dudas" en todos los personajes, como explica el actor, que reconoce la responsabilidad de sus papeles: "Todos intentamos defender la memoria, y todos cargamos con los nombres de todos aquellos que están involucrados en la masacre de los campos de exterminio".

"La gracia de esta serie es que es de acción, con tintes de thriller, pero donde todos nosotros hemos intentado salvaguardar la memoria. Individualmente cada uno de su personaje, pero a la vez la memoria de muchos tipos", añade Garrido, reflexionando sobre la carga extra que un tema como el que refleja Jaguar supone para construir un personaje.

Superar, o al menos sorprender, las expectativas

Por ese motivo, todos reconocen que su nueva serie manda un mensaje sobre la importancia de la memoria histórica. Un mensaje que no es explícito, pero que como resume Garrido "recuperar la memoria siempre es bueno. Y estos tipos intentan recuperar la memoria de su pasado. Y eso rebota en el presente como cada uno quiera que rebote".

Adrián Lastra añade que si al ver Jaguar los espectadores perciben "que está llevado a la realidad, a lo que está pasando ahora mismo con la memoria histórica", él lo valora positivamente: "Es maravilloso que les haga recordar, no olvidar, y enseñar realmente lo que hay y ha habido". Para el actor, sería una muy buena señal que la serie deje un poso distinto al esperado: "Si el público quiere ver la serie y ven esos mensajes, pues olé, porque no sólo has visto una serie de acción con palomitas y te has entretenido, sino que además has dicho: pues fíjate, me ha llevado a un sitio que yo pensaba que no me iba a llevar esta serie".

"Una semana antes de rodar el personaje se cambió entero"

Al preguntarles por cada uno de sus personajes, Adrián Lastra sorprende al explicar cómo preparó el suyo. Sordo, que así se llama por motivos obvios, tiene dificultades para hablar que el actor tuvo que trabajar con logopeda. Reconoce que fue "complicado", que sintió como "un salto al vacío", y que ha necesitado de paciencia "observando mucho, escuchándome mucho, llorando mucho en mi casa" para comprender "cómo este tipo emitía esos sonidos, esa voz, esas palabras, con esas dificultades".

El proceso fue tan profundo que acabó con un inesperado giro, como desvela el mismo actor: "Estuvimos ensayando unas cosas, y una semana antes de rodar de repente el personaje se cambió entero". Adrián Lastra da pinceladas de ese cambio: "Al principio era un personaje muy débil, súper delgadito, como muy oscuro, aunque sigue siéndolo, pero era diferente al personaje que luego se construyó. De repente era un tipo rudo, un pequeño animal, que siempre trabaja en silencio. Pero que cuando trabaja, trabaja. Y cuando tiene que ir, va".

Pese a mostrarse satisfecho con el resultado, confiesa que "esos cambios, a una semana de darle a la claqueta, acojonan".

Por su parte, Francesc Garrido explica que Marsé, su personaje "es un tipo que tiene una carga de dolor brutal por cómo lo han castigado, pegado y maltratado en los campos de exterminio. Pero no deja de creer en el ser humano, en las personas". Su lucha interna entre la fe y su vivencia marca la forma de ser del personaje.

A Óscar Casas le preguntamos por las muchas escenas de acción que protagoniza con Castro. Y el joven actor, entre bromas con sus compañeros dejando claro que él es muy deportista y está más preparado, aclara que "casi todas las escenas de acción las hemos llevado nosotros" y reconoce que "ha sido muy divertido. Los especialistas hicieron un trabajo maravilloso, y lo hemos podido disfrutar. Me encanta la acción".

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