Este viernes 3 de septiembre empieza el principio del fin para La casa de papel. Netflix estrena el primer volumen de la Parte 5, "la temporada más explosiva, más intensa y más potente emocionalmente" de todas las que ha tenido una serie que es a día de hoy el mayor fenómeno de la ficción española.

Al menos eso prometen sus protagonistas Úrsula Corberó y José Manuel Poga, que vuelven a enfundarse en los trajes de Tokio y Gandía para despedirse para siempre de un proyecto que les ha marcado. "Es la mejor temporada, es el fin de fiesta", asegura en una entrevista con verTele el actor, la gran revelación de esta etapa más reciente de los atracadores en Netflix.

"Esta última temporada tiene algo que no tienen las demás y tiene que ver con que se le tenía que dar ese peso de que es el final de La casa de papel", dice a su lado la actriz, que lleva en el proyecto desde la primera temporada. Ella ya vivió un final, el que se presuponía como definitivo al terminar su andadura en Antena 3, pero ahora la sensación es distinta.

"Se nos dio una segunda oportunidad y ahora sé que es el final de verdad, las sensaciones son diferentes. También ha pasado más tiempo, el luto es más grande, y el vértigo también", confiesa Corberó. "Cuando llevas tanto tiempo haciendo una cosa dices, ¿y ahora qué? Termina un ciclo, que por un lado es muy bonito y también necesario en nuestra profesión donde hay muchos personajes por explorar, pero hay vértigo por salirse de la zona de confort", reflexiona.

De la muerte de Nairobi, al final de Tokio

Cuando se estrene el próximo mes de diciembre el volumen 2 de esta temporada final, La casa de papel habrá dejado un importante legado en la ficción patria y un recuerdo en todos sus seguidores que, a opinión de los actores, va a ser bueno tras ver el desenlace definitivo. "Soy uno de los pocos fans de Juego de Tronos a los que le encantó el final y con La casa de papel va a pasar lo mismo. Tiene un buen final. Tengo el pálpito", apunta Poga.

"Atreverse a decir [si va a quedar en la memoria colectiva] son palabras mayores, pero está toda la carne en el asador. Siento que ha habido una intensidad extra, nos hemos dejado la piel, nos hemos dejado años de vida, y espero que la gente se quede con súper buen sabor de boca con el final de La casa de papel", añade por su parte Úrsula.

No muy buen sabor de boca dejó el desenlace de Nairobi, uno de los personajes más queridos, en la Parte 4. Su verdugo, no obstante, considera que fue "un honor" formar parte de ese momento clave: "Es el pacto, no hay héroes sin villanos, y para mí ha sido un honor acompañar a Alba Flores con su personaje hasta la muerte. Cuando aún no existía Gandía, empecé a ver La casa de papel y Nairobi me encantó. ¿Quién me iba a decir a mí que me la iba a cargar?", comenta.

"Cuando lo vi en el capítulo casi me da un ataque al corazón, se cebaron muchísimo", opina la actriz sobre el final de su compañera. Preguntada sobre si entendería un cierre similar para su personaje, Úrsula Corberó se muestra convencida de que "si Tokio muriera no me la imagino lamentándose". "En cierto punto tendría sentido la muerte de Tokio porque es carne de cañón. Y es verdad que es un personaje muy valiente y le lleva a tomar muchos riesgos. Ella siempre es consciente de que es una posibilidad, y me fascina que no tenga miedo a la muerte", sentencia.

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