Netflix estrenó el pasado viernes 3 de septiembre el primer volumen de la Parte 5 de La casa de papel prendiendo la mecha de un fin de fiesta de pura dinamita. O como dice Enrique Arce, Arturito en las tramas, "la traca total de la mascletà".

El valenciano, que lleva en la serie de Vancouver Media desde la temporada 1, charla con verTele sobre la despedida de un proyecto que le ha cambiado la vida. "Cuando empecé en 2017 no pensaba que Arturo iba a tener este recorrido", confiesa, y se muestra agradecido "de que se me haya dado esta oportunidad con el amor/odio que ha despertado el personaje y con lo mucho que lo han cuidado".

"Ha sido la oportunidad más grande de mi carrera", añade Arce. Asegura que "cualquier final" para su Arturo le hubiera valido, y desvela que con él ha habido muchos cambios de guion a lo largo de las temporadas.

Respecto al cierre definitivo de la serie, el intérprete bromea con que "es La casa de papel si se hubiera metido un chute de esteroides" y promete que "más del 50% de los fans que hayan seguido la serie van a derramar una lágrima, dos o tres en el último episodio y no porque se acabe la serie".

A su lado, Hovik Keuchkerian opina que a cada espectador "le entrará el final de una manera diferente" y confiesa cuál es su desenlace soñado: "A mí me hubiera gustado que hubieran salido todos del banco pegando tiros y hubieran muerto todos, en plan Tarantino a saco".

La importancia del mensaje en 'La casa de papel'

Además, preguntamos al actor que da vida a Bogotá por la comentada secuencia con mensaje antifascista que protagoniza junto a José Manuel Poga (Gandía). "No veo una serie de ficción ni como un reflejo de la sociedad ni como un grito para que cambien las cosas. Entiendo la que se ha liado con la serie, entiendo el concepto de resistencia, y entiendo que la gente se haya sentido identificada, pero es una serie de ficción de unos tipos que entran a robar el Banco de España. Como actor, no lo he tirado en ningún caso por ahí", afirma.

Una opinión con la que no concuerda su compañero, que sí considera a La casa de papel una serie con mensaje: "Es verdad que es una serie de ficción, pero no podemos olvidarnos de que para muchos jóvenes La casa de papel inculca unos valores y una potencialidad que se ha visto en muchas revoluciones. Creo que ha servido de caldo de cultivo para que mucha gente despierte", afirma.

En ese sentido, Enrique Arce insiste en que "tenemos que intentar que estas series no solo sirvan para entretener. Con esta hemos ido un poquito más allá y creo que un poquito sí ha cambiado a la gente en el mundo".

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