El debate sobre la presencia de Vox en los medios de comunicación puede que haya perdido fuelle. Al fin y al cabo, el partido de extrema derecha ha conseguido estar en boca de todos y que algunos de sus dirigentes aparezcan con frecuencias en programas de televisión, de radio o en periódicos y portales de internet. Sin embargo, Andreu Buenafuente quiso rescatarlo anoche, a un mes y un día para las elecciones generales. “El dilema es: si hablamos de Vox, ¿les estamos dando bola? ¿Y si no hablamos y ganan, ¿qué cara se nos va a quedar?

Para ahondar en esta cuestión, Buenafuente se vistió de Hamlet, cambiando ese “ser o no ser, he aquí la cuestión” por “hablar o no hablar de Vox, he aquí la cuestión”. Calavera en mano, el presentador de Late Motiv pronunció un soliloquio para reflexionar sobre si es oportuno o no hacer bromas con el partido de Santiago Abascal y, con ello, contribuir a que sus “locuras”, como así denominó el showman sus propuestas, “marquen nuestra agenda con cosas ya caducas, obsoletas”.

“¿Quién soportaría los ultrajes y desdenes de los ultras. Las afrentas del soberbio. Las insolencias y los desdenes del hombre indigno cuando uno mismo podría procurar su reposo con una simple burla o un chascarrillo? Así, la conciencia de darles voz nos vuelve cobardes a todos. Y a los cómicos, cobardes y pecadores de la pradera por la gloria de mi madre”, dijo Buenafuente.

“Por el miedo de dar voz a Vox se desmaya nuestra voluntad. No hacemos chistes de Abascal no sea que alguien se indigne con nosotros, los simples bufones. O le dé por quererle votar. Alguno incluso no puede estar de acuerdo con sus veleidades, sino simplemente por provocar. Y es dilema sí es fácil de solucionar: ¿votar o no votar?. ¿Hablar? ¿Reír sus ridiculeces?. Ridiculizar”, añadió el humorista, que terminó esta adaptación del clásico de Shakespeare con un último mensaje: “Y de los partidarios de esta calavera”, dijo imitando la voz de Franco, “mejor pasar”.

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