'La Caza' 2x01/02 Review: ¿Está Stella Gibson a punto de cazar a Spector?

Por Jesús López

La línea que separa a Paul Spector de la comisaria Stella Gibson cada vez se estrecha más y por tanto se nos avecina, y pronto, el reencuentro entre la pareja protagonista, en la que parece haber una inexplicable tensión sexual no resuelta. Al menos para Paul y para el espectador.

Mientras la última víctima de Spector, Annie Brawley, recupera la conciencia en el hospital y no recuerda nada, el asesino en serie es requerido como buen psicólogo para tratar a la víctima. Claro está que él accede porque las situaciones al límite le ponen y arriesga acudiendo al hospital a sabiendas de que podría reconocerle. Afortunadamente para él, ella se encuentra en shock y parece no identificarle… pero tal vez sólo por el momento.

Spector hace ya vida de soltero, una vez que su mujer Sally decidió poner tierra de por medio a la relación al escuchar de boca de su marido que le había sido infiel con la niñera quinceañera. Una excusa a modo de tapadera va cayendo por su propio peso y lo pone cada vez más en evidencia. Sally ya tiene la mosca detrás de la oreja y parece que descubrirá finalmente algo más… Aunque a estas alturas esa mujer debería saber ya que su marido es el asesino, aunque ya sabemos el dicho de que “al final el cornudo es el último en enterarse”.

La adelantada de la clase en toda esta novela policíaca es Katie, la canguro, que nos demuestra con méritos que la psicópata realmente es ella. Aunque él lo niega, ella ya ha destapado a Spector, sus crímenes, sus mechones de pelo… Ella lo tiene claro, pero parece que su atracción hacia él es mucho mayor y le sigue haciendo de tapadera. Tal vez a la espera de poder consumar esa atracción física que tiene y de la que Paul parece ya no estar tan interesado. Quizá demasiadas presiones para complicarse aún más la existencia.

Paul y Stella en ‘El Caso’

Mientras que nuestro asesino en serie continúa jugando con las muñecas que dejó su hija, amordazándolas y atándolas desnudas de pies y manos, éste se ve sorprendido por su retrato robot (con cara de hace 9 años) de portada en los periódicos. Se trata de una imagen que facilita Rose Stagg, la mujer que en años de universidad mantuvo una fugaz relación con él, al que conoció como “Peter” y que estando dormida sufrió un intento de estrangulamiento, siendo la primera vez que Paul dejaba vía libre a sus perversiones. Podría tratarse de una gran pista para la investigación.

Los periódicos tampoco traen buenas noticias para la comisaria Gibson, que esta vez se convierte en víctima. Ella no tiene retrato robot, pero como un digno relato del periódico de sucesos ‘El Caso’ ve su cara de portada en la prensa amarilla por el escándalo de los escarceos amorosos con un agente, ahora asesinado y relacionado con la corrupción. Sin embargo para la buena de Stella, estas cosas no le quitan el sueño, continúa con su obsesión por el caso pasando las 24 horas en su despacho y durmiendo en él como buena scout.

No existe el asesino impecable

Gibson cree que va por el buen camino para dar con “Peter” a través de la foto robot facilitada por Rose, por lo que quiere seguir tirando del hilo a través de ella concertando nuevas citas. En estos capítulos descubrimos que sí que existe el crimen perfecto, pero no el asesino impecable, ya que en este caso a Spector le impulsa una ira incontenible tal vez motivada por el abandono y posterior suicidio de su madre.

Sin embargo, el juego del gato y el ratón sigue su curso y parece que cuando Gibson da dos pasos adelante, Spector pega un salto y escapa. Eso es lo que ocurre en el segundo de los episodios de la temporada, donde Paul investiga a través de internet, donde ya no hay secretos ni intimidad, algún dato que dé rápidamente con Rose Stagg.

Tras encontrarla y secuestrarla en mitad de la noche en su propio domicilio, teníamos claro cuál iba a ser el final de mujer a la que “Peter” la acusa de traición por desvelar su rostro. Las imágenes llevándola a la casa abandonada a las afueras de la ciudad nos dejaban claro su trágico final.

¿Gibson a punto de cazar?

Stella Gibson se percata de la misteriosa desaparición de Rose que acertadamente achaca al asesino, para evitar nuevas pistas que puedan dar con su identidad, sin embargo él desconoce que la comisaria le ha sacada mucha ventaja encontrando en el río el arma del su último crimen donde han hallado sus huellas dactilares y por tanto su verdadera identidad ¿Está a punto de cazar al asesino?

Mientras tanto, el psicólogo, ajeno al descubrimiento, sigue jugando al bueno y al malo y sigue haciendo llamaditas al teléfono móvil de la comisaria a la que recuerda que “nadie puede burlar a la muerte”.

Para nuestra sorpresa, la que sí la ha burlado ha sido Rose, a la que dábamos por muerta la oímos ahora gritar encerrada en el maletero del coche de Spector.

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