'Halt and Catch Fire' Season 2 Finale Review: el inicio de algo prometedor

Por Diego Hidalgo

(¡Cuidad SPOILERS!)

Un preludio para una nueva temporada

Ante la duda reciente de si ‘Halt and Catch Fire’ finalmente obtendrá una tercera, y merecida, temporada (yo estoy seguro que sí), los creadores de la serie le han puesto las cosas difíciles a la cadena con este fabuloso final que permite vislumbrar un gran futuro en una nueva tierra: California.

El episodio empieza un mes después del episodio anterior. Pocas tramas por cerrar y otras muchas por abrir. Veamos.

Nadie cree a Joe MacMillan

Justo cuando se convierte en una mejor persona, todo se pone en contra de Joe. Nada le sale bien y su pasado siempre le perseguirá. Se podría decir que es Pedro del cuento popular Pedro y el lobo.

Después de firmar el divorcio, y tras un amago de suicidio mientras conduce a toda velocidad con los ojos cerrados, Joe se presenta en una multinacional para exponer su nueva idea de negocio. Siguiendo la estela de Mutiniy, Joe ofrece la idea de expandir la red más allá de Dallas pudiéndose conectar cuándo y dónde quieras (vaya, ¡Internet!). Allí, los jefazos de la empresa, no hacen caso a las palabras de Joe y le recuerdan haber destrozado la empresa de su suegro (recordemos que por una vez no fue él), y que si le hizo eso a su propia familia, a unos desconocidos podría hacerle algo mucho peor. Por lo tanto, no hay negocio con un “demente”.

El único que cree sus palabras es Gordon, la única persona que le queda. Joe, en una de sus múltiples despedidas (siempre vuelven a verse), le entrega el código en el que han estado trabajando y que guardaba como amuleto de la suerte. Obviamente, no le ha funcionado.

Los secretos de Gordon a la luz

Gordon se toma con ironía y mofa la rehabilitación antiestrés después de haber sufrido un ataque cerebral en el anterior episodio. Parecía que iba a tomarse enserio su enfermedad, pero en seguida comprobamos que ni mucho menos.
Que su enfermedad es más grave de lo que parece (más allá de lo que ya hemos visto durante la temporada) se confirma cuando el secreto que guardaba sale a la luz. La hija mayor de Gordon y Donna le dice a su madre que cuando estuvieron de visita en el pueblo de la familia de Gordon, éste discutió con su hermano.

Por la noche en cama, naturalmente, el tema tenía que salir. Y ojo, que la discusión no empieza por esto, no. La discusión de la pareja empieza cuando, hablando de la inocencia/culpabilidad de Joe, Donna le confiesa a Gordon que ella participó en la creación y en el plan del virus. Gordon no reconoce sus actos y en seguida ésta le recrimina cosas que ha ocultado él: su enfermedad, que se burle de la terapia, y sí, la discusión con su hermano. ¿Por qué discutió con él?

Sorprendentemente, Gordon, no va con rodeos y le cuenta fríamente que tuvo una aventura cuando fue de viaje a su pueblo natal. Confiesa que en el peor momento de su enfermedad buscó su matrimonio para apoyarse en él, pero no lo encontró. Donna estaba ocupada en cosas de trabajo (algo parecido, pero inverso, a lo de la primera temporada).

La enfermedad de Gordon va más allá de una simple rehabilitación antiestrés. Gordon sufre graves problemas psicológicos, ya que si los pacientes se angustian ante cualquier pequeña situación, Gordon apenas sufre ante tal problema familiar.

California, ¿próximo destino de Mutiny?

Mutiny va viento en popa tras la caída de WestNet. Los suscriptores crecen cada vez más, la interfaz es totalmente novedosa con avatares personalizables incluidos, y ¡hasta ha vuelto Yo-Yo!

De tanto éxito todos quieren aprovecharse y la compañía que les ofrece el alquiler de la red decide subirles la cuota. Cameron se obsesiona por esta subida y decide buscar por su cuenta una red que puedan adquirir en propiedad. Donna le pone los pies en la tierra con alguna de sus opciones, pero después de discutir con Gordon, Donna ve con buenos ojos la nueva propuesta de Cameron: mudarse a California ya que allí ha encontrado algo decente. Un nuevo comienzo para ambas. Y para más gente…

Tabula Rasa. Borrón y cuenta nueva

Gordon, poco afectado después de su más que posible separación, le devuelve la visita a Joe. Ambos están solos, pero lo dicho, a Gordon apenas parece importarle y a Joe, por el contrario, le vemos abatido y sin ganas de nada.
La visita de Gordon viene con una pequeña sorpresa: una versión del código que “cura” el virus que propagaron en el episodio anterior Cameron y Donna bautizado como Tabula Rasa.

Tabula Rasa, además de tener un significado seriéfilo especial para aquéllos que nos encanta ‘Perdidos’ y de ser aquí un antivirus, su traducción e interpretación (algo así como hacer borrón y cuenta nueva) no deja dudas al futuro que se desea seguir en los personajes de la serie en una tercera temporada.

Negociando los términos conyugales

Gordon irrumpe en Mutiny en busca de Donna después de su discusión. En este momento te esperas lo peor debido a su inestabilidad mental y a su antiguo alcoholismo, pero “tan solo” la busca para contarle que su hija mayor ha escapado de casa (ésta vio como sus padres se peleaban y cree que es por su culpa).

La hija une de nuevo a la pareja. Una vez la encuentran, escondida en la casa del jardín, Gordon y Donna deciden hablar seriamente sobre su futuro. Donna, comprensiva, entiende todo lo que pasó Gordon y también sabe que ella es la que menos puede juzgar después de haberle ocultado un aborto. El “precio” que pone para que su matrimonio siga a flote es que Gordon financie la nueva red para Mutiny, que se muden a California, y que acepte un trabajo en la empresa de Cameron.

Donna quiere que trabaje junto a ella y además le confirma que no se trata de un chantaje, se trata de una inversión ya que Gordon trabajará en algo en lo que siempre ha creído. Éste no tiene muchas más opciones y termina aceptando el trato.

Regresa el lado oscuro de Joe MacMillan

La Tabula Rasa supone un nuevo estímulo para Joe y, después de recordar una revista donde aparece la caída de Steve Jobs, se viene arriba explotando de nuevo la figura de ese ambicioso y egocéntrico visionario que siempre ha tenido en su interior. Y es que si siendo una buena persona le ha ido tan mal, y a otros les ha ido tan bien siendo como el anterior Joe, se pregunta: “¿por qué debería haber cambiado?”.

Su primer movimiento es volver a la multinacional donde fue humillado anteriormente y propagarles el virus que derribó la WestNet. Joe, para tranquilizar al director de la compañía, en seguida cura el virus con la Tabula Rasa. No se trataba de una venganza, se trataba de una gran estrategia basándose en unas palabras de Gordon: “Crea la enfermedad, vende la cura”.

Más tarde, Joe llama a Gordon para formar equipo y vender el antivirus por todo el país. Gordon, le comenta que va a California a trabajar para Mutiny. Sí, Mutiny, ese lugar que ha arruinado su vida. Ese lugar fundado por Cameron, la persona a la que tardará mucho tiempo en perdonar, si es que alguna vez lo hace. Sin embargo, lo que más le duele a Joe es que la única persona que creía sus palabras, Gordon, le haya traicionado yéndose a trabajar a Mutiny.

California, ¡allá vamos!

Un mes más tarde, todo el equipo de Mutiny se dirige a su nueva sede en San Francisco. Cameron, un día antes de subir al avión, le ofrece un trabajo y un billete a Tom, con el que espera romper los problemas del pasado. Éste, tristemente, no se presenta en el vuelo, pero ante sorpresa de todos, sí que lo hace Bosworth, al que vemos previamente como un pez fuera del agua en la empresa donde trabaja su hijo. Gran decisión y gran noticia para la tercera temporada la presencia de “Bos” en California.

Por su parte, Gordon y Donna parecen de nuevo felices, sin embargo, cuando Gordon le afirma que quizás en California tengan tiempo para tener otro hijo, Donna huye al aseo para llorar mientras recuerda el secreto de su aborto. Mientras tanto, Gordon, leyendo el periódico, encuentra una sorprendente noticia: Joe MacMillan se ha hecho millonario con su antivirus. Y es que nada vende más que la inseguridad y el miedo. Ya ni te cuento en EEUU.

¿Cómo le afectará esta noticia a Gordon y a su enfermedad? Ojalá lo sepamos en una tercera temporada (quizás cuando leas esto ya se ha renovado o cancelado) en la que Joe (sin anillo de compromiso) ya espera en lo alto de una inmensa oficina vacía de San Francisco.

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