'Jessica Jones' 1x13 Review: Un final sin edulcorantes

PorMarta Ailouti

El mundo es un lugar mejor desde que 'Jessica Jones' está en nuestras pantallas. Esto es así. Al menos, claro está, televisivamente.

Krysten Ritter ha encajado maravillosamente bien en el papel de esta superheroína de cazadora de cuero y vaqueros que se sitúa en el centro del maltrato y del abuso, y que nos cuenta la historia de una superación.

Su trauma tiene color púrpura. Su voz, un tinte a cine negro y su aliento, un tono denso al whisky más amargo. Independiente, autosuficiente, fuerte y vulnerable. Arisca, irónica e inteligente. Femenina. Así es Jessica Jones. Su nombre ya lo conocéis. Y 'Sonríe', con imperativo incluido, es su final. ¿Lo comentamos?

¡CUIDADO SPOILERS!

La acertada presencia (y ausencia) de Luke Cage

Una de las mayores virtudes de la serie de Netflix es que rompe a menudo con algunos estereotipos dentro del género de superhéroes en pantalla. Y no solo del género. Jessica Jones no representa el papel de damisela en apuros que se deja avasallar por la historia de novela romántica o se limita a asumir el rol de víctima. La detective cae al suelo con la misma frecuencia con la que salta. Y nunca lo hace de pie.

Pero ella es una superviviente. Cueste lo que cueste. Y no importa si lo que está en riesgo es el propio Luke Cage o si hay que pegarle un tiro para conseguir sobrevivir.

El personaje de Mike Colter, al que pronto veremos protagonizando su propia serie, nunca ha supuesto un estorbo para la ficción, más bien al contrario. Cage ha aparecido en los momentos precisos para llegar a entender esa conexión tan intensa que une a ambos héroes, pero solo lo necesario para no hacer sombra a la verdadera protagonista.

Sabiamente relegado a un segundo plano (con intervención incluida de Claire Temple (Rosario Dawson), la enfermera particular de Daredevil), en los últimos acordes de la primera temporada la inconsciencia de su personaje le da a la investigadora privada la oportunidad perfecta de seguir siendo la mujer autosuficiente e independiente que ya es.

El villano perfecto

Así las cosas, ni a Jessica Jones le interesa salvar al mundo, ni a Kilgrave destruirlo. Y, sin embargo, ambos son lo que son. Víctima y acosador. Heroína y villano. Es allí donde sus poderes son meramente accesorios.

Y es que sospecho que, en realidad, el Hombre Púrpura, peligrosamente carismático a veces (es fácil reírse con su sentido del humor), tiene un don natural, más allá del combinado que le inyecta su padre en su último episodio y del que viene de fábrica, que consiste en ser un bastardo manipulador. A mí al menos me ha convencido.

Como su heroína, él también es un villano de carne y hueso, alguien que deja una estela pesada, mucho más profunda que cualquier daño físico. Algo con lo que sus víctimas tendrán que aprender a lidiar porque, de algún modo, ya forma parte de lo que son ahora.

Si el trabajo de Krysten Ritter como heroína es impecable el de David Tennant tampoco se queda atrás. Kilgrave representa la anulación, el acoso y el maltrato psicológico. Es un depredador psicópata que no tiene ambiciones de poder, ni sueña con acabar con la humanidad, ni disfruta en exceso matando. En eso tiene toda la razón.

Lo suyo es algo mucho más básico y simple, también ruin y obsesivo. Y eso a pesar de ir dejando a su alrededor un reguero de cadáveres. Él, como un niñato malcriado al que nunca se le ha negado nada, anhela lo que precisamente sabe que no puede tener. Pero Jessica Jones, y de eso también trata esta serie, no es ningún objeto que se pueda poseer.

El asalto final

En cualquier caso, como en una despedida, el asalto final transcurre en una terminal de ferri junto al río Hudson. Luke Cage descansa en casa de la detective bajo el cuidado atento de Claire. Pero Jones no está sola. Patsy la acompaña. La célebre locutora de radio, aunque mucho más vulnerable que la superheroína, es una mujer fuerte capaz de golpear y defenderse. No en vano, también ella tiene un alias de heroína. Pero es, además, el punto más débil de la investigadora.

Es por eso que Kilgrave aprovecha un descuido de Trish para hacerse con su control mental. La última escena de uno de los mejores villanos que hayan pasado por nuestra pantalla, tiene un toque de justicia poética, pero peca en algo de descafeinada. No olvidemos que al personaje de tonos violetas le acaban de inyectar una sustancia capaz de fortalecer aún más sus ya de por sí poderosos poderes. Demasiado bombo para tan fácil resultado.

Sin víctimas ni suicidios colectivos, el Hombre Púrpura ha sucumbido, pues, a sus ilusiones por Jones, quien, aunque se dirija a su hermanastra, acierta aún a decir un te quiero, antes de pedirle a él que sonría, muy a lo Joker de Batman, y partirle en dos el cuello.

Un perfecto final

Con Luke Cage camino de su propia serie, 'Jessica Jones' termina tal y como empieza. Con el letrero de Alias Investigations hecho añicos al otro lado del pasillo y huyendo de un final edulcorado hacia uno mucho más real y efectivo. Y perfecto también.

Dado que aún se desconoce el futuro de la serie, aunque esta pida a gritos una segunda (y tercera) temporada, la ficción se despide con una tal vez importante revelación de cara a Los Defensores (la serie de Marvel y Netflix que reunirá a los cuatro héroes en pantalla: Luke Cage, Daredevil, Jessica Jones y Iron Fist). Algo que Patsy investiga, que tiene que ver con ellos y sus poderes, y que está relacionado con el grupo que financió el ensayo clínico de Will Simpson, uno de los personajes que menos me han encajado, por cierto.

Mientras tanto, después de que Jeryn Hogarth consiga su libertad (basta un minuto de ella en pantalla para comprobar todo su carisma), Jessica regresa a una solitaria casa donde solo le espera su inseparable y leal Malcolm (es difícil no encariñarse con él, por mucho que sobren algunas de sus tramas, especialmente aquellas que son ajenas a la detective o relativas al grupo de autoayuda y a su extraña vecina).

Ella siempre fue nuestra heroína

En la cocina del infierno, el trabajo nunca falta si te dedicas a la investigación privada y tu nombre sale en todas partes. Un final con tinte a noir donde la sensación que impera es la de que nadie ha vencido realmente. O de que algunas victorias no cambian absolutamente nada al finalizar el día.
Bueno, sí. Nosotros sí hemos ganado. Y, por supuesto, Jessica Jones. Al fin de cuentas puede que ella tenga razón. Puede que sea suficiente con que al menos nosotros lo sepamos.

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