LO MEJOR DE 2017 ¡Precaución, amigo espectador! Estas son las 9 series más adictivas de 2017

¡Cuidado! Estas 9 series de 2017 pueden crear adicción
¡Cuidado! Estas 9 series de 2017 pueden crear adicción

Estas son las series que más nos engancharon en la sección. ¿Cuál es para ti la serie del año? Cuéntanoslo en los comentarios

Este año hemos vuelto a estar muchas, pero que muchas horas enganchados a las series. El 2016 plantó la semilla, pero 2017 también nos deja una buena colección de títulos que hacen palidecer a las producciones de la gran pantalla. Hemos elegido nueve, una selección que, al igual que nuestra lista de películas, no pretende ser un resumen o un top indiscutible.

Son las series que más nos han gustado, divertido, emocionado o simplemente entretenido en la sección de Cultura y Tecnología de eldiario.es y en Vertele. Esas que nos han hecho tragarnos temporadas enteras en un tiempo récord. ¿Nos hemos dejado alguna imprescindible de este año? ¡Seguro! Por eso os invitamos a compartir vuestras elegidas en los comentarios. Démosle al play, porque aquí van las nuestras.

David Sarabia: El cuento de la criada (HBO)

La serie inspirada en el libro de la prolífica Margaret Atwood es inquietante, perversa, singular y feminista. Arrasó en los Emmy y todo invita a pensar que seguirá idéntico camino en los Globos de Oro. La ficción, distópica como pocas, sitúa al espectador en Gilead, una suerte de EEUU donde la religión y el estado son uno y las mujeres han quedado relegadas a meros recipientes en los que cultivar seres humanos.

El descenso de la tasa de fertilidad hasta niveles cercanos al 0 ha culminado con una revolución que ha colocado a los hombres en el poder y a las mujeres, en el papel de esposa, concubina o desecho directo del sistema. La serie protagonizada por Elizabeth Moss no ha dejado indiferente a nadie y ya prepara la segunda temporada en HBO para el 2018.

El cuento de la criada
El cuento de la criada

Mónica Zas: Por 13 razones (Netflix)

Si analizamos el año seriéfilo, no podemos pasar por alto las polémicas, y la que nos ocupa sacó de quicio a los psicólogos de todo el mundo. ¿Se debe hacer ficción de un problema tan grave y actual como el suicidio adolescente? ¿Servirá para concienciar a los matones o para empeorar la situación de la víctima? Por trece razones tenía una intención muy clara (provocar un impacto digno de la magnitud del problema) y la cumplió al dedillo, aunque por el camino sembrase la ira entre los precavidos y el miedo entre los pusilánimes.

A través del personaje de Hannah Baker, la serie divide el largo calvario de una víctima de bullying por capítulos, exactamente en trece momentos insoportables. No es una serie sutil ni lo pretende. Es más, por momentos se convierte en una experiencia macabra y asfixiante. Pero también hace un retrato psicológico muy completo de cada uno de los implicados: desde la víctima, a la que nunca trata con condescendencia, hasta los claroscuros de los compañeros o incluso la actitud pasiva de los padres y profesores. Nadie está libre de culpa en Por trece razones, aunque, como en la vida real, a muchos les cueste aceptarlo.

Godless (Netflix)

Aunque no es el western feminista que nos prometieron en el envoltorio, hay varias razones por las que merece la pena ver Godless. Esta miniserie de siete capítulos aterrizó con la loable intención de convertir el género en algo visible en los tiempos que corren, donde las mujeres no se dedican solo a bailar el cancán en el burdel o a tener bien alimentados a sus maridos. Los dos personajes principales, de hecho, son la antítesis de las chicas de Sergio Leone, concebidas como una vasija decorativa entre sus malolientes pistoleros.

Sin embargo, para tranquilidad de los amantes del género, la historia de Godless respeta en todo momento el manantial del que bebe. La estética, los parajes, la sobriedad del lenguaje o la filosofía de la mera supervivencia en el desierto son edictos clásicos del western. La fotografía de Steven Meizler y la banda sonora de Jurgen Beck terminan de rematar la faena en un producto más cuidado que cualquiera de los que vemos en el cine y la televisión. Por todo ello, y perdonándoles el desliz del feminismo, esta historia de vaqueras debía ser recordada entre lo mejor de la hornada seriéfila de 2017.

Michelle Dockery (Alice) y Merritt Wever (Maggie) en 'Godless'
Michelle Dockery (Alice) y Merritt Wever (Maggie) en 'Godless'

Feud (HBO)

La serie de Fx (que en España podemos ver a en HBO) ha barrido para casa casi todas las nominaciones de los Globos de Oro. Su primera baza son dos veteranas que hacen enmudecer al resto del reparto con solo un pestañeo. Jessica Lange interpreta a la estrella de cejas tupidas Joan Crawford y una maravillosa Susan Sarandon a su némesis de por vida, Bette Davis.

Feud se ambienta en el rodaje de bajo presupuesto de ¿Qué fue de baby Jane?, donde ambas fueron manipuladas por los capos de la Warner para servir de pasto carroñero a la prensa de Los Ángeles. Sus inseguridades fueron adulteradas hasta la histeria y su relación entre bambalinas se presentó ante el público como una pelea de gatas. La moraleja es que sí, ellas cayeron en la trampa.

Sin dar grandes lecciones, esta serie sirve para entender que las dinámicas del Hollywood misógino de aquél entonces no distan demasiado de las actuales, donde los Weinstein campaban a sus anchas hasta el año del me too

José Antonio Luna: The Deuce (HBO)

No es la primera vez David Simon se atreve con realidades incómodas. Le avalan productos como The Wire o Treme, donde ya demostró su habilidad como cronista de los bajos fondos sociales. Esta vez le toca el turno a la prostitución de los años 70 en pleno centro de Nueva York. Y lo hace, como suele ser habitual, con un relato intimista de aquellas personas sumergidas en un negocio hostil, bañado por las drogas, la corrupción y el maltrato.

The Deuce refleja que aquellas tratadas como meros instrumentos sexuales tienen también una historia que contar. Porque no son objetos, sino personas. Son vidas que fantasean con dejar la industria, con convertirse en directoras de cine, o con dedicarse al mundo de la moda, todo ello bajo la esfera de un sueño americano que no termina ser más que eso, una mera ilusión. Y por si fueran pocos motivos para verla, también hay ración doble de James Franco.

'The Deuce'
'The Deuce'

Mindhunter (Netflix)

Si mezclamos Seven, Zodiac y un toque de True Detective, el resultado del cóctel probablemente sea una bebida ácida llamada Mindhunter. La serie de David Fincher propone un viaje a las profundidades más oscuras de la conducta humana. En 1977, un contexto en el que la psicología era contemplada por el FBI como una pseudociencia sin fundamento, dos inspectores se aventuran a probar nuevas técnicas para comprender retorcida mente de los asesinos.

En el camino, los agentes exploran diferentes metodologías para sustraer información de psicópatas encerrados por descuartizar y violar cuerpos. Pero, ¿qué les lleva a actuar así? Eso es lo que intentan dibujar en un mapa mental de difícil recorrido, lleno de brutales testimonios todavía más inquietantes por la naturalidad con la que son confesados. Holden Ford es la mente estrella del caso: logra empatizar con quienes no muestran un ápice de humanidad. A veces, incluso demasiado.

Francesc Miró: Taboo (HBO)

Antes de Taboo, el director y guionista británico Steven Knight ya había sacado lo mejor de Tom Hardy en Locke. Ambos se entendieron a la perfección en aquel drama que se desarrollaba únicamente en un coche y que tenía a Hardy como único personaje reconocible. Tanto es así que el actor acabó por producirle una serie con la ayuda de Ridley Scott como mecenas estrella. A ninguno les ha salido mal la jugada, más allá de si comercialmente la serie sigue siendo viable, pues el resultado es absolutamente hipnótico.

Bajo la apariencia de un drama histórico desarrollado en la Inglaterra previctoriana, Taboo erige un thriller psicológico lleno de dobles y triples capas de lectura, a cada cuál más oscura que la anterior. Una serie laberíntica tocada por pinceladas de magia negra que explora los límites del melodrama de época, sin salirse de las convenciones de la narración seriada moderna. Una joya en bruto.

Vanesa Rodríguez: Twin Peaks (Movistar+)

Cuando el sueño de que un mito regrese se cumple, la peor de las pesadillas es que no alcance las expectativas. Pero con la vuelta a Twin Peaks 25 años después, David Lynch ha logrado lo que parecía imposible. Que nos cagáramos otra vez de miedo escuchando hablar al revés en la Logia negra. Que nos emocionáramos intentando descifrar las llamadas de la señora del Leño. Que nos hipnotizara el baile de Audrye. Que nos entraran ganas de probar la tarta de cerezas favorita del agente Cooper.

Que a veces no entendiéramos nada de lo que estaba pasando, y nos perdiéramos en los bosques de Washington mientras Lynch jugaba de la mano con el surrealismo a cruzar brillantemente las piezas de un puzle que parecían lanzadas al azar desde el pasado, el presente y a través de varias dimensiones.

El regreso de Twin Peaks no es solo la mejor serie del año, es el broche a lo mejor que se va a ver en la historia de la televisión. Una deliciosa locura que paladear minuto a minuto, como un buen café no apto para adictos al binge watching.

Twin Peaks 2017
Twin Peaks 2017

Laura Pérez: La casa de papel (Atresmedia)

Ni arrasar en audiencia es sinónimo de calidad, ni no hacerlo significa no ser un éxito. La casa de papel es, para mí, la mejor serie española del año, y su triunfo va mucho más allá de lo televisivo. La creación de Álex Pina, también padre de Vis a Vis, se ha atrevido a plantar cara a lo establecido con un resultado que nada tiene que envidiar a lo que nos llega del otro lado del charco, y que ha recogido lo sembrado a nivel de crítica y reconocimiento. 

La casa de papel ha sabido dar al espectador más exigente lo que pedía, una serie que se sale de los tópicos y que muestra, en modo cine, el mayor atraco de la historia. En total, 15 capítulos frenéticos que tienen de todo, desde las escenas de acción más ambiciosas hasta una historia de amor de cuento.

Por paradójico que parezca, la televisión ha sido su mayor enemigo. Los anuncios, la programación, los parones y la espera entre capítulos han deslucido a una serie ideal para maratonear, para engancharte, saborearla y no soltarla de principio a fin.

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