Blog Pérfida TV El desastroso viaje de Lena Dunham a Tenerife con la TV británica

Lena Dunham y Richard Ayoade en Tenerife
Lena Dunham y Richard Ayoade en Tenerife

La actriz, guionista y directora se trasladó 48 horas a la isla canaria con el programa 'Travel Man: 48 hours in' de Channel 4, pero la imagen de Tenerife estuvo marcada pos su apatía y aburrimiento

No conozco Tenerife y saber que el programa de Channel 4 'Travel Man: 48 hours in…' del presentador Richard Ayoade iba a visitar la isla me entusiasmó. Pero mi gozo en un pozo. Tras verlo acabé convencida de que no había hecho justicia a la isla canaria.

Ni siquiera contar con la participación de la actriz Lena Dunham ayudó a hacer del viaje un programa de televisión entretenido y mucho menos el reclamo turístico que hubiera podido ser.

Richard Ayoade, con Lena Dunham

El rancio humor británico de Ayoade y su indolente y nula expresividad no dio precisamente una imagen alegre, bonita y apetecible del lugar, más en consonancia con el espíritu de la isla. Durante los casi 25 minutos de programa la pareja transmitió al espectador su aburrimiento, su nulo gusto por la comida y su escaso interés por lo que les rodeaba.

Su poca química como pareja -no se conocían de antes y eso se notó- y la incapacidad de Ayoade para mostrar otra cosa que no fuera indiferencia no fue la mejor carta de presentación de Tenerife.

Sólo reproches a Tenerife

Había que oírles. El recorrido en coche desde su hotel hasta un guachinche Lena lo consideró muy "auténtico", la comida "compleja" y el bellísimo Parque Nacional del Teide un sitio donde "hace mucho frío".

La parte donde se les vio más emocionados fue durante el viaje en lancha para ver delfines, aunque el mesurado entusiasmo les duró poco ya que terminaron sucumbiendo al mareo provocado por el mar y preguntándose por qué no habrían visto los delfines en YouTube.

No visitaron ninguna playa

También se acercaron a jugar al golf, otro de los grandes atractivos de la isla, ninguno de los dos sabía jugar ni tenía la más mínima intención de aprender. Disfrutaron del limpio cielo tinerfeño viendo constelaciones y de las esculturas callejeras en Santa Cruz. De playas, nada.

Está claro que Tenerife no era el problema, sino la apática puesta en escena del conjunto. También es cierto que esto está escrito desde el punto de vista de un alegre y entusiasta espíritu español, no precisamente el público al que se dirigían, por lo que quiero creer que la conquista del Imperio podría haber dado algún fruto y Tenerife ganado algún adepto.

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