Futuro RTVE Publicidad en TVE: ¿Es cosa de sabios?

Ignacio Ruiz Jarabo (Presidente del Consejo Asesor de PAP-Tecnos y ex presidente de la SEPI) analiza las consecuencias del informe de los Sabios en un artículo de Cinco Días que reproducimos por su interés

De entre las conclusiones que sobre RTVE emanan del comité de sabios merece especial atención la que consiste en limitar el tiempo de emisión de publicidad en TVE. Esta propuesta y sus posibles efectos pueden analizarse desde varios prismas: el de los usuarios, el de la propia empresa y el de sus competidoras.

En TVE la limitación de publicidad afectará de modo notable a una de sus dos fuentes básicas de financiación -la otra es la subvención estatal-, viendo reducidos significativamente sus ingresos. La dimensión del agujero que la propuesta de los sabios generaría en la financiación de TVE puede estimarse a partir de datos que han acompañado a la noticia. Así, al aclarar que los ingresos de publicidad cubrirán el 40% de los gastos de funcionamiento (en la actualidad constituyen el 60%), indirectamente se cifra el agujero creado a TVE entre 260 y 300 millones de euros. Evidentemente, ese importe tiene que ser aportado por la otra fuente básica de ingresos: la subvención pública, que si ya resultaba imprescindible aumentar ahora habrá que hacerlo por un importe considerablemente mayor.

Para los usuarios de la televisión pública la medida resulta en principio satisfactoria, toda vez que es una opinión compartida que la publicidad en TVE resulta excesiva. Una encuesta realizada en 2002 por Sigma Dos revela que el 75% de los encuestados desea que se modere la publicidad en TVE, aunque curiosamente el grado de refracción a la publicidad es bastante mayor en aquellos que consumen escasamente televisión -menos de una hora-, que en entre los consumidores más intensivos -más de tres horas-. Es decir, si la opción se plantea entre ver televisión con publicidad o sin ella, la preferencia mayoritaria es la ausencia -o cuando menos la escasez- de publicidad.

Sin embargo existe otro parámetro que debe ser considerado, pues del mismo modo que para TVE la decisión de reducir publicidad tiene un coste, para sus usuarios -en tanto que copropietarios de la misma- también lo tiene. En efecto, el aumento adicional de la subvención que exigiría la medida reductora de publicidad -entre 260 y 300 millones de euros-, debe a su vez financiarse con recursos provenientes de los impuestos, con lo que finalmente el usuario de TVE acaba pagando como copropietario y contribuyente con sus impuestos lo que no se recauda con publicidad.

En una sencilla aproximación cuantitativa, digamos que prorrateando el coste de la medida entre los contribuyentes que en los meses de mayo-junio pagan su cuota complementaria de IRPF, les correspondería cada año a cada uno 12.000 de las antiguas pesetas.

No se trata tanto de valorar si la citada cantidad es o no asumible, cómo de analizar la racionalidad de la propuesta. En la actualidad, cada español puede elegir personal y libremente la opción de consumir televisión con poco o nada de publicidad a cambio de soportar un coste económico -el abono a Canal Plus- que es perfectamente conocido y transparente, y esta opción es descartada por la mayoría de los españoles, pues los abonados a Canal Plus son franca minoría. Es decir, cuando se plantea de manera transparente la opción de pagar por ver televisión con poco o nada de publicidad, los españoles eligen mayoritariamente no pagar y ver publicidad. Por eso, la propuesta del comité de sabios supone imponer colectivamente la opción que se rechaza individualmente, haciéndolo en base a la opacidad que tiene su propuesta respecto a la repercusión individual del coste el que se incurre.

Las otras empresas del sector, básicamente Telecinco y Antena 3, también se verán afectadas por la medida. De entrada, es cierto que no podrán asumir la demanda de espacios publicitarios desatendida por la reducción de publicidad en TVE, dado que operan en el límite legal de tiempo publicitario -12 minutos por hora-. Lo anterior puede inducir a considerar que la medida es neutral respecto a los operadores privados, lo que es radicalmente incierto debido a los efectos que se producirán en el precio de los espacios publicitarios.

Al reducir TVE su oferta de espacios publicitarios en un 25%, la oferta global del sector -operadores en abierto y cobertura nacional- se reducirá en más de un 8%. El comportamiento del mercado en los últimos años ha evidenciado que salvo variaciones bruscas de la coyuntura económica, el precio de la publicidad en televisión es significativamente sensible a la cantidad de tiempo ofertado -con sensibilidades incluso superiores la unidad-, por lo que cabe esperar que vía subida de precios, los ingresos de publicidad de los operadores privados aumenten incluso por encima del 10%.

Lo anterior explica la satisfacción con la que las empresas privadas de televisión han acogido la propuesta de los sabios, que atiende una reivindicación larga e intensamente pretendida por su organización patronal. Queda por ver si el interés de TVE y de la sociedad española en su conjunto resultan igual de bien atendidos.

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