Artículo de La Vanguardia Los británicos cuestionan el impuesto para sufragar la televisión pública, BBC

Contexto desfavorable para la TV pública británica cuando arrecia el debate sobre su financiación

A continuación reproducimos por su interés el siguiente artículo de La Vanguardia:

La noche del miércoles 8 de marzo no fue estelar para la BBC. El primer canal de la televisión pública británica registraba uno de los índices de audiencia más bajos de su historia en esa franja horaria, con tan sólo un 11,9% de televidentes interesados en el talk show de Davinia, estrella de la pequeña pantalla que percibe un salario millonario. Las noticias procedentes de la competencia de la ITV no resultaron más alentadoras, tras la admisión de una pérdida del 8% del cuota de pantalla y de 75 millones de euros en ingresos publicitarios. Los británicos, cautivados por las nuevas tecnologías, cada día ven menos televisión (148 minutos diarios, frente a otros 164 minutos empleados en internet, según un estudio de Google), un contexto desfavorable para la BBC cuando arrecia el debate sobre su financiación.

Cada hogar británico sufraga de su bolsillo la cadena pública a través de un canon de 180 euros anuales. La mayoría considera aún el dispendio "un valor positivo", pero cada vez son más crecientes y airadas las voces que cuestionan ese sistema, ante un ilimitado panorama de plataformas digitales en el que cada usuario paga por lo que quiere visionar. En el universo de los adolescentes, añaden, se ha reducido al mínimo el espacio destinado los canales convencionales de televisión, conquistado por los mensajes de texto en los teléfonos móviles o los programas juveniles que ya pueden descargarse vía internet. El papel de la televisión en la cultura británica está cambiando radicalmente y ello obliga a la BBC a justificar su existencia y a defender que el canon no ha quedado obsoleto.

El Gobierno Blair le ha dado la razón parcialmente, renovando su licencia hasta el año 2016, pero imponiendo a cambio una reforma radical de este gran conglomerado que emplea a 28.000 personas y percibe del contribuyente 3.000 millones de euros anuales. Un libro blanco, difundido esta semana, guiará el nuevo sistema de regulación del ente, que abolirá el consejo de gobernadores para sustituirlo por sendos organismos de gestión y control de contenidos.

Con todo, la parte del león está en el capítulo económico. En plena era de recortes - se plantea el despido de 3.780 trabajadores- el ente ha pedido un aumento del 2,7% en su presupuesto (por encima del índice de inflación) durante los próximos siete años, lo que se traduciría en un canon por hogar de 270 euros. ¿Cómo sobrevivirá el modelo de una BBC sufragado con dinero público en la era de la revolución digital? La corporación responde esgrimiendo la necesidad de mantener una oferta de calidad, invirtiendo a fondo en nuevas tecnologías.

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