Se despidió el jueves Las mejores frases de Sardá

"Cuanto más tabú es un tema, más nos gusta"... "El éxito sólo convierte en gilipollas a los que ya son gilipollas"

Dentro del "Especial Homenaje a Crónicas Marcianas", Vertele les ofrece hoy una selección de las declaraciones más interesantes de Javier Sardá, realizadas en diversas entrevistas y ruedas de prensa concedidas por el showman durante estos ocho años, así como lo mejores comentarios de su libro "Me alegra que me hagas esta pregunta":

En junio de 2003, el jefe de los marcianos presentó, con motivo de la Feria del Libro de Madrid, su obra que bien podría haberse llamado “Todo lo que te gustaría saber de Sardá y los marcianos y no has tenido ocasión de preguntar”:

A veces ha habido mal rollo de verdad entre los colaboradores

El mal rollo entre algunos de los tertulianos, ¿está en el guión? ¿Hornillos odiaba a Coto tanto como parecía o era pura comedia? ¿Qué pasa cuando se encuentran por los pasillos?

Como puedes imaginar, mi inocencia en este programa brilla por su ausencia. Yo no soy inocente, yo elijo a los tertulianos. Pero es completamente falso que yo diga a los tertulianos lo que tienen que decir. Ya es suficientemente maquiavélico el director del programa al elegir a los personajes. Claro, luego los personajes se le descontrolan a uno mismo. Es decir, uno no puede fichar a gente apasionada y que se acalora con facilidad y luego pedirle que se comporte de manera beatífica. Uno no puede querer torear una corrida de miuras y a la vez pedir que no envistan. Es decir, el mal rollo entre los personajes es auténtico.

En algunos casos ya se llevaban mal antes de venir a Crónicas; en otros, es durante el programa cuando se produce la tensión, la hostilidad, que se traduce luego en lo que sucede fuera del plató. Coto y Hornillos, realmente, se llevan muy mal, y la cosa ha acabado en los tribunales, con la presencia de Latre y de Boris, incluso, en un juicio que no se ve ni en la mejor película de juicios, en esas que se llora y que el fiscal es malísimo. Ni en el cine han conseguido tanta tensión. Ahí sí que el personal tuvo que aguantarse la sonrisa, por no decir la risotada, la carcajada total.

Boris se despelotaba a la mínima posibilidad

Tantos años haciendo el programa, el plató ha debido ser casi como vuestra segunda residencia...

Hemos vivido de todo, sí, en este plató. Piensa que cada noche cenamos todos juntos, en una larga mesa; convivimos muchas horas durante muchos días. Hay momentos magníficos y otros que no lo son tanto. Cada dos o tres meses se produce, mientras cenamos, un aplauso cerrado, espontáneo. Primero son dos, luego tres, les siguen unos cuantos y al final hay veinticinco personas aplaudiendo: Boris cena, tomando su segundo plato con seriedad absoluta, conversa con los que tiene a su lado...

Pero el aplauso, ese arrebato colectivo traducido en aplauso espontáneo, porque sí, significa que Boris, con una pasmosa tranquilidad, se levanta, se baja los pantalones, se baja los calzoncillos, se quita la camisa y se queda totalmente desnudo, saludando a los cuatro vientos como si fuese una emperatriz que acabase de descender de los hombros de unos porteadores y entrase en su palacio como una diosa venerada.

Una plaga de pulgas en el plató de Crónicas

En el plató han ocurrido cosas muy inusuales. En una ocasión entraron siete gatos y propagaron una espantosa plaga de pulgas. Cuando acabó el programa, todos nos estábamos rascando: el público se rascaba, los cámaras se rascaban… y nos mirábamos los unos a los otros preguntándonos qué estaba pasando, porque el directo había sido clamoroso, pero no tanto como para que nos hubiera afectado físicamente o psíquicamente y estuviéramos, así, despellejándonos a causa de unos picores tremendos. Bien, por una vez en la vida se produjo una cierta justicia bíblica y la plaga de pulgas entró, como si de legiones romanas se tratara, en el plató de Crónicas Marcianas.

Sardá casi no duerme

¿Cuántas horas duermes, o mejor, cuántas horas necesitas dormir para luego estar despierto?

Duermo muy poco. No he acostumbrado mi cuerpo al biorritmo nocturno, yo soy pájaro diurno, de acostarme temprano; solía acostarme a las doce o doce y media cuando hacía radio. Por lo tanto, duermo pocas horas, a las ocho o nueve ya estoy en pie, voy a preparar el programa y luego por la tarde me echo una siesta. Me despierto como en la mili, cuando había siesta en verano, que no sabes si es el día siguiente o el día anterior (que para el caso viene a ser lo mismo porque tan pronto me levanto me pongo en esa cosa sacerdotal de a diario que implica el trabajo, la de no dejar de pensar en el propio trabajo).

El éxito sólo convierte en gilipollas a los que ya son gilipollas

¿No se vuelve uno gilipollas con tanto éxito?

Me encanta que me hagas esta pregunta. Puede que sí. Yo, en todo caso, si lo soy ahora es porque ya lo era antes del éxito. Lo digo sinceramente, con un mínimo conocimiento de causa y sin vocación de que se me crea. Mira, José Luis Coll en su libro Pensaciones dice una frase fantástica: «Qué inculto era Napoleón que no sabía quién era Fidel Castro». Es decir, cómo se va volver uno gilipollas con la cantidad de cosas que uno no sabe, con la cantidad de cosas que nos queda por aprender y la cantidad de cosas que nos quedan por hacer. Estar aquí de paso, como estamos, y sentirse importante no va conmigo.

Cómo son los colaboradores: Boris y su homosexualidad

Boris es tan homosexual como aparenta o se está quedando con la audiencia, porque a lo tonto a lo tonto, toquetea a todas las tías

Me encanta que me hagas esta pregunta y aprovecho para hacer una protesta formal y completamente heterosexual. No protesto en relación a Boris, en concreto, sino que protesto de la actitud de las mujeres en plató con los homosexuales. Ya estoy hasta las narices de que los homosexuales puedan tocar a todas las mujeres, besarlas, sentárselas encima, hablarles con una proximidad extraordinaria… En fin, flirteando de una forma apasionada; y que, cuando un heterosexual se les acerca a una mínima distancia se alejen como si tuviésemos halitosis galopante y despiadada o les provocásemos miedo o supusiésemos un peligro incontrovertible y pavoroso.

Ya está bien de agravios comparativos y de tratos de favor: aquí, o no toca nadie o tocamos todos. Dicho queda, y es mi protesta después de hacer un programa de variedades durante tanto tiempo. Ya está bien, estoy hasta el gorro, hombre. Además, lógicamente, como soy el jefe no puedo tener el más mínimo desliz en el terreno del acoso sexual (cosa que me parece muy bien): pido abiertamente que no lo haga nadie, hombre, aquí, o todos moros o todos cristianos. ¡Ya estoy más que harto, me has hecho una pregunta que me ha puesto nervioso y ahora tendré que tomarme una tila antes de seguir con esta entrevista!

Latre me conquistó imitando a Torrente<p

¿Dónde viste por primera vez a Carlos Latre?

Recuerdo perfectamente que Ricardo Bofill me pidió que le presentara uno de sus libros en Barcelona, en la Fnac. Y entonces se me acercó un pollo joven, con una grabadora, que me quería hacer una entrevista. Yo le contesté que no, que no me gustaba dar entrevistas y entonces, en plan Hollywood, durante quizá menos de un minuto se puso a imitar a Torrente, a Adriansens, a varios personajes. Yo estaba de pie, en medio de un montón de gente, él supo aprovechar aquel instante irrepetible, aquel momento clave para él, y desplegó todo su potencial de imitador. Tuvo su momento y lo aprovechó a la perfección. Yo le pedí su teléfono y él me lo dio. Le aseguré que le llamaría y cumplí mi promesa. Así de cierto y así de increíble fue como yo, por primera vez, tuve
noticias de quién era Latre y de cuál era su capacidad para imitar.

El gran público de “Crónicas Marcianas”

¿Cómo elegís al público de vuestro programa para que sea tan cañero? ¿El público es como un personaje más del programa?

Al público no lo elegimos porque doscientas cincuenta personas cada noche durante tanto tiempo no se pueden elegir. Son ellos los que se van apuntando para poder venir cuando es posible. Hay un aspecto futbolístico en la asistencia del público a Crónicas Marcianas. A mí me impresiona que vengan autocares de Madrid, de Murcia, de Palencia, de Oviedo o de donde sea exclusivamente para ver el programa y regresen a su lugar de origen cuando la emisión ha finalizado, como si fueran a ver un partido de fútbol de su equipo.

De verdad que infunde un respeto acojonante. El público juega el papel que sabe que tiene que jugar, es un elemento más del programa. Como ven desde sus casas el comportamiento del público en nuestro plató, dicen: «Vale, pues esta noche nos toca a nosotros hacer lo mismo», y son entusiastas, apasionados por todo lo que ocurre y, sobre todo, vienen con la sana intención de pasárselo bien. Hay días que tienes un cierto desánimo pero cuando te encuentras ese ambientazo, la adrenalina que uno lleva colgando se le pone automáticamente tiesa.

"Telebasura es lo que hizo Antena 3 el día de la huelga general"

En una entrevista a la revista Interviú el 16 de julio de 2002, realizada por su entonces colaborador José Calabuig, el presentador y director de CM comentaba lo siguiente:

¿Cómo le sienta a Javier Sardá la competencia? ¿Cómo ha vivido el pulso con Pepe Navarro, Jesús Vázquez y Máximo Pradera?

Cada uno de ellos ha hecho, como yo, lo que ha podido y lo que ha considerado oportuno en cada momento. Hubo proyectos que a mí me parecieron desnaturalizados desde el principio, y es que, por regla general, no es bueno que un programa nazca en oposición a otro.

Hablando de Máximo Pradera y de “Maldita la hora”...

Si un determinado espacio nace para derrotar a otro, sólo si lo consigue tiene éxito. En cambio, si nace con la vocación de instalarse paulatinamente, sin grandes objetivos y con ganas de aprender, entonces puede funcionar mucho mejor.

¿Cómo le sienta que “Abierto al anochecer” le ganara algún día?

Vamos a ver: a mí me sienta extraordinariamente porque los resultados nos dan la victoria en el 90 por ciento de las noches.

¿Favorece “Gran Hermano” a “Crónicas Marcianas”?

Pues esta temporada le aseguro que nada. Cero. Crónicas marcianas lleva tres temporadas por encima del 30 por ciento mensual de audiencia; por lo tanto, tan beneficioso ha sido ese programa para nosotros, en un determinado momento, como el nuestro para ellos. Este año, y para evitar conflictos, lo que me pedía el cuerpo era no hablar de Gran Hermano, pero el encargo de la cadena fue que siguiéramos ocupándonos de su desarrollo.

Conflicto entre Telegenia-Zeppelin, productora de GH, y Crónicas Marcianas

No hay ningún contencioso. A mí Telecinco me encarga que hable de Gran Hermano, que utilice imágenes del programa, y eso a la productora no le sienta bien porque considera que perjudica su trabajo, cosa de la que discrepa tanto el espectador como toda la profesión. Yo no tengo ningún problema. Yo soy Telecinco y es la cadena la que me encarga que hable del programa. El contencioso, pues, es entre Zeppelin y Telecinco.

¿Tiene usted bronca con Pepe Navarro? ¿Cómo están sus relaciones?

Bueno... no olvidemos que el inicio mío fue en clave dialéctica con él... Ahora sólo cabe matizar, y eso está ahí, que en los cinco últimos programas Crónicas Marcianas ganó a Pepe Navarro y que entonces fue cuando estalló la crisis.

Sardá anuncia que ha decidido prescindir de Galindo y Mariano Mariano, que estaban en “Crónicas Marcianas” desde el principio, y de Rosario Pardo y Fernando Ramos, que llevaban algunos años con él

Éste ha sido un episodio durísimo para mí porque la tendencia de Crónicas Marcianas ha sido siempre la continuidad de los denominados “marcianos”, pero cuando uno crea un equipo no imagina que va a estar cinco años, y si ahora, además, se enfrenta a otras dos temporadas, lo cierto es que debe actuar con la racionalidad que supone imaginar que hay que empezar de nuevo.

Carlos Latre, ¿es una creación de “Crónicas Marcianas”?

No. Es obra de él mismo. Yo me lo encuentro un día que me quería hacer una entrevista y me deja tan sorprendido en 30 segundos, en una cafetería, micrófono en ristre, que lo ficho.

¿Es usted el presentador que más cobra en la televisión en España?

Si fuese así no me parecería mal, pero no tengo la garantía...

"Hacemos el producto que quiere la gente, pero como nosotros queremos"

El 14 de septiembre de 2002, Sardá declaraba en rueda de prensa lo siguiente: “Es nuestra sexta temporada y ésa es la noticia. Para nosotros es un motivo de satisfacción porque si al principio me hubieran dicho que estaría seis temporadas, me hubiera parecido un auténtico milagro”.

“Hacemos un producto que quiere la gente, pero como nosotros queremos. Es un acuerdo sagrado”...“Lo que hay que ver es cómo conseguir los mejores registros de audiencia y los mejores programas. No sólo me interesa la audiencia, sino también seguir fascinando a la gente”.

“Soy la persona con la que más gente se ha acostado de toda España (Celebración 1.000 programas”

El 18 de noviembre de 2003, “Crónicas marcianas” cumplió su programa 1.000 en Telecinco. Entonces, Sardá declaraba que “cuando me senté en la silla del plató hace más de mil noches, el 8 de septiembre de 1997, no imaginaba que llegaría el día en que alguien escribiese un libro sobre los mil programas de Crónicas Marcianas. De hecho, ni siquiera sabía si acabaría la semana, o el mes, o el año. La televisión es uno de los ámbitos en los que es más difícil sobrevivir”. Son palabras de Javier Sardá, quien presumía de ser “la persona con la que más gente se ha acostado de toda España”, en el prólogo del libro conmemorativo de los 1.000 programas que Crónicas Marcianas cumple en Telecinco.

"Cuanto más tabú es un tema, más nos gusta"

Esta efeméride confirmó su buena salud televisiva con el respaldo de los espectadores. Javier Sardá, su presentador y director, comentaba entonces: “Somos arbitrarios, políticamente incorrectos, pero esto es oxígeno para el país. Cuanto más tabú es un tema, más nos gusta”... “El público, además de divertirse, quiere encontrar en “Crónicas marcianas” un programa en el que se hable como en la calle y en el que se digan cosas que no pueden ser dichas en otros espacios como la guerra, el chapapote o la Ministra”...

“La fórmula del éxito de “Crónicas marcianas” no está basada tanto en los contenidos ni en los invitados del día, sino en el cómo se cuente. El énfasis con el que se habla de “Gran Hermano” o de Tamara, la desinhibición, normalidad y la intranscendencia con la que se toma el programa es algo que echo de menos en los juicios que hacen otros sobre “Crónicas”.

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